Según los investigadores vale la pena medir la pobreza económica empleando un umbral de pobreza anclado a los niveles del año 2009

Un estudio pone en evidencia las cifras oficiales de la pobreza en España

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Un estudio del Centro de Estudios Demográficos (CED) de la UAB, que se ha publicado hoy en la publicación de divulgación científica “Perspectivas Demográficas”, se pregunta cómo es posible que los indicadores oficiales de pobreza no sean sensibles a una de las crisis económicas más impactantes de las últimas décadas en España, ya que las medidas oficiales se han mantenido tercamente estables a lo largo de la última década. Y lo explican con la definición que los institutos de estadística utilizan para decidir quién es pobre y quién no lo es. “Si nos apartamos de unas medidas oficiales excesivamente acomodaticias, hay razones para el pesimismo”, señalan los investigadores, autores del estudio.

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UAB / En los países de la UE, se considera que una persona es pobre (medida oficial) si su nivel de ingresos es inferior al 60% de la media de ingresos del país. “El grave inconveniente de estas medidas es que sólo tienen en cuenta la posición relativa de los individuos, independientemente de los niveles absolutos de ingresos, por lo que son completamente insensibles a los períodos de expansión y contracción generalizados por los que ha pasado la economía española en los últimos diez años “, señala Iñaki Permanyer, investigador del CED-UAB y autor del artículo, junto con Pinar Köksel, también del CED-UAB.

Entre 2010 y 2014 el número de personas pobres pasa de 10.206.684 a 14.794.664, un incremento relativo del 45% 

Según los investigadores vale la pena medir la pobreza económica empleando un umbral de pobreza anclado a los niveles del año 2009 (es decir, tomando el nivel de vida en los alrededores del inicio de la crisis como referencia). Entonces los resultados son impresionantes: entre 2010 y 2014 el número de personas pobres pasa de 10.206.684 a 14.794.664, con un incremento absoluto de 4.587.980 individuos (es decir: un incremento relativo del 45% respecto a la cantidad inicial.

Para el investigador Iñaki Permanyer “la manera como definimos y medimos los fenómenos sociales tienen una importancia capital no sólo a la hora de intentar retratar y comprender el mundo que nos rodea sino también cuando intentamos modificarlo y corregirlo” .

El estudio analiza la evolución reciente de los niveles de pobreza en función de tres características básicas: la edad, el país de nacimiento y la educación. El incremento de la pobreza ha sido particularmente fuerte para los niños y la población en edad laboral, las personas sin estudios universitarios y los nacidos en el extranjero.

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En cuanto a la edad
Se ha producido un incremento de la pobreza relativa para todos los grupos de edad por debajo de los 65 años

Cuando comparamos las medidas de pobreza relativa oficiales entre 2009 y 2014 se puede apreciar cómo se ha producido un incremento de la pobreza relativa para todos los grupos de edad por debajo de los 65 años junto con un descenso de la misma para todos los grupos por encima de la edad a la jubilación. Las personas en edad de jubilación es el sector de la población por grupos de edad que menos parece haber sufrido el impacto de la crisis económica. Los altos niveles de pobreza infantil y juvenil aún serían más altos de no ser por unos patrones de co-residencia entre generaciones que favorecen la convivencia con los padres hasta edades muy avanzadas.

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En cuanto al orígen de los individuos

Los datos muestran como más de la mitad del nacidos en el extranjero eran pobres en 2014. Las diferencias entre nacionales y extranjeros se están ensanchando en el tiempo.

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Respecto al nivel educativo
Cuanto más alto es el nivel educativo de los individuos, menor es la incidencia de la pobreza

Según el nivel educativo, cuanto más alto es el nivel educativo de los individuos, menor es la incidencia de la pobreza. Pese a que los individuos con estudios universitarios son los menos afectados por la incidencia de la pobreza, ésta se ha incrementado en todos los niveles educativos. Para los individuos con estudios secundarios o universitarios la incidencia de la pobreza se ha duplicado en tan sólo cinco años, y casi una de cada dos personas mayores de 25 años sin educación primaria es pobre.

Aunque todavía quedan cinco años para llegar a la fecha límite establecida por la UE en el programa Europa 2020 (que se planteó reducir la pobreza en España en 1,4 millones de personas entre los años 2010 y 2020), las posibilidades de alcanzar el objetivo parecen particularmente escasas, según los investigadores que han realizado este estudio que acaban de publicar.

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