Este trabajo plantea la posibilidad de explicar mejor la composición de estas estrellas nacientes mediante un análisis de su fuente. / Créditos imagen: NASA

El vínculo entre la muerte de las supernovas y el nacimiento de estrellas

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Hasta ahora se pensaba que las moléculas y el polvo se destruían por completo en las explosiones de las supernovas, una afirmación que acaba de ser desmentida por un equipo de científicos.

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© NASA images, Shutterstock

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Cordis / Un grupo de científicos, entre los que se cuentan varios pertenecientes a los proyectos financiados por el Consejo Europeo de Investigación (CEI) SNDUST y COSMICDUST, ha identificado dos moléculas que hasta ahora no se habían detectado, a saber, HCO+ y SO, descubiertas en los restos fríos de la supernova 1987A. Supernova 1987A, que estalló en febrero de 1987, se encuentra a 163 000 años luz, en la Gran Nube de Magallanes, una galaxia satélite de la Vía Láctea.

La autora principal del estudio, publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, la Dra. Mikako Matsuura, de la Facultad de Física y Astronomía de la Universidad de Cardiff, declaró: «Es la primera vez que detectamos estas especies moleculares en supernovas, lo que pone en entredicho las presuposiciones de que este tipo de explosiones destruyen todas las moléculas y el polvo presentes en una estrella». Junto a estas moléculas se detectaron compuestos como monóxido de carbono (CO) y óxido de silicio (SiO), ya detectados con anterioridad.

El hallazgo de este tipo de moléculas inesperadas ofrece la posibilidad de plantear que la muerte por explosión de las estrellas crea nubes de gas que se enfrían hasta temperaturas inferiores a los 200°C, y que dan lugar a distintos elementos pesados que empiezan a albergar moléculas y crear lo que se ha denominado una «fábrica de polvo». Tal y como explica la Dra. Matsuura: «Lo más sorprendente es que esta fábrica con abundancia de moléculas suele producirse en las condiciones en las que se crean las estrellas. Las muertes de estrellas masivas podrían dar lugar por tanto a una nueva generación».

Si se crean estrellas nuevas a partir de los elementos más pesados dispersados por las explosiones, este trabajo plantea la posibilidad de explicar mejor la composición de estas estrellas nacientes mediante un análisis de su fuente.

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Una despedida celestial espectacular
El hallazgo de este tipo de moléculas inesperadas ofrece la posibilidad de plantear que la muerte por explosión de las estrellas crea nubes de gas

Las mecánicas de las supernovas se conocen con bastante detalle. Cuando las estrellas masivas llegan al final de su vida es porque han agotado el combustible, y se quedan sin calor ni energía restante suficiente como para contrarrestar la fuerza de su propia gravedad. Así, las zonas externas de la estrella ceden sobre el núcleo con una fuerza formidable y provocan la explosión espectacular de una supernova, lo que deja tras de sí lo que parece ser una nueva estrella brillante que acaba por desvanecerse.

Desde que se descubrió hace más de treinta años, la comunidad astronómica se ha encontrado múltiples obstáculos al de la supernova 1987A, sobre todo en lo relativo a su núcleo interno. Esta investigación se ejecutó mediante el telescopio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) que permitió al equipo una exploración con un grado de resolución extraordinario. Esta instalación dotada de sesenta y seis antenas es capaz de observar longitudes de onda milimétricas y submilimétricas (entre las ondas del infrarrojo lejano y las ondas de radio en el espectro electromagnético) y por tanto ver a través de las nubes de polvo y gas de la supernova. Esta capacidad permitió acceder a las moléculas recién formadas.

El equipo continuará su trabajo con ALMA para comprobar la prevalencia de moléculas de HCO+ y SO y detectar otras moléculas que pudieran haberse pasado por alto.

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Fuente: 

Basado en noticias aparecidas en medios e información facilitada por el proyecto

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