El equipo ha conseguido demostrar la existencia de una conexión estructural entre las áreas responsables del reconocimiento de voces y rostros.

Científicos alemanes investigan los mecanismos de reconocimiento de voces y caras

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Todo el mundo ha experimentado la sensación de oír una voz o ver una cara que resulta familiar pero no poder precisar de quién se trata.

El reconocimiento de personas es el fruto de un proceso complejo, y ahora investigadores europeos han descubierto una conexión estructural directa de rutas de fibras entre las funciones encefálicas de reconocimiento de voces y rostros.

Este equipo, perteneciente al «Instituto Max Planck (MPI) para las Ciencias Cerebrales y Cognitivas Humanas» (Alemania), considera que sus hallazgos ofrecen indicios de que el correspondiente intercambio de información podría ser lo que permite al ser humano identificar con rapidez a personas ya conocidas en diversos contextos.

El debate científico en torno a lo que sucede en el encéfalo cuando se ve una cara familiar o se reconoce una voz sigue en marcha, pero la hipótesis más extendida afirma que el reconocimiento de voces y rostros es fruto de procesos separados que sólo se combinan en un nivel superior de procesamiento. Sin embargo, este trabajo podría cuestionar esa hipótesis.

Partiendo de una investigación anterior realizada por uno de los autores del presente estudio, Katharina von Kriegstein, y en la que se descubrió que ciertas zonas del encéfalo encargadas de la identificación de rostros también se activan al oír una voz familiar, el equipo ha conseguido demostrar la existencia de una conexión estructural entre las áreas responsables del reconocimiento de voces y rostros.

«Ahora suponemos que determinadas zonas del encéfalo dedicadas al reconocimiento de voces y rostros interactúan de manera directa y se influyen mutuamente», explicó Helen Blank, miembro del equipo de investigación y uno de los autores de este nuevo estudio.

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«Departamentos» de voz y cara del encéfalo

Los investigadores hicieron uso de la imagen por resonancia magnética ponderada en difusión (DWI), una técnica que permite reconstruir el curso de los tractos de sustancia blanca encefálica cuando se combina con la tractografía, una técnica matemática de modelación.

Así, mediante imagen por resonancia magnética, se localizó en una serie de individuos las áreas responsables del reconocimiento de voces y rostros midiendo las reacciones de su encéfalo ante distintas voces y caras.

Helen Blank explica cómo descubrieron una conexión directa formada por rutas de fibra entre las zonas de reconocimiento de voces y caras: «Es especialmente curioso que, al parecer, el área de reconocimiento de rostros se encuentra conectada con mayor firmeza con las zonas implicadas en la identificación de voces, a pesar de que estas áreas se encuentren más alejadas que las que procesan la información relativa a voces a un nivel más general.»

Se desprende que esta conexión puede utilizarse a diario, por ejemplo cuando se está hablando por teléfono con alguien y al mismo tiempo se visualiza la cara del interlocutor.

Próximamente el equipo del MPI se propone investigar a fondo este intercambio de información entre los «departamentos» de voz y cara del encéfalo.

Estos descubrimientos sobre el funcionamiento del encéfalo podrían propiciar innovaciones en el ámbito de la informática, y concretamente perfeccionar el reconocimiento de personas por parte de las máquinas.

Además, los autores destacan que el logro de una comprensión más detallada del mecanismo por el que el encéfalo procesa tareas básicas como el reconocimiento de personas también podría ser beneficioso para la medicina.

«Es un hallazgo interesante para la investigación de patologías neurológicas inusuales como la prosopagnosia y la fonagnosia, que impiden a quienes las padecen reconocer a los demás por su cara o su voz», apuntó Helen Blank.