El repaso de la literatura científica hecho por los investigadores, sumado a sus propios hallazgos, les lleva a concluir que la cobertura televisiva no parece contribuir a una mejor comprensión de las cuestiones sanitarias.

La televisión no refleja la realidad del mundo sanitario

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URJC / Las principales conclusiones del primer mapa de la información sanitaria en la televisión española, señalan que la ‘caja tonta’ muestra una medicina centrada en el sistema público de salud, que tiene por protagonistas a los pacientes, sus familiares y a los médicos, y en la que apenas figuran el sector privado y las terapias alternativas.

Los informativos televisivos no contribuyen a una mejor comprensión de la salud. Imagen: URJC

Los temas más recurrentes son las innovaciones, los medicamentos y la cirugía (más de la mitad de las noticias). Otro conjunto importante lo representan las malas noticias (errores médicos, servicios de urgencias colapsados, abusos de fármacos y efectos secundarios).

“Los informativos dan constantes bandazos entre la presentación de adelantos casi milagrosos y fallos tremendos”, cuenta Pablo Francescutti, investigador principal, docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación (URJC) y miembro del Grupo de Estudios Avanzados de la Comunicación (GEAC).

El estudio, patrocinado por la compañía MSD España y publicado con el título “La información sanitaria en los telediarios”, analiza 32.592 noticias emitidas por los informativos de TVE1, Cuatro, Antena 3 y Telecinco (segunda edición), durante un año entero. Para ello grabaron más de 1.000 horas de programas en el Laboratorio de Investigación de la Imagen Televisiva y Electrónica (LITTE), dirigido por el profesor Enric Saperas.

De ese total apenas un 2,96% se refería a la sanidad. “Un espectador tenía que ver 34 noticias para encontrar una dedicada enteramente a la salud. Tan escaso porcentaje revela que la información sanitaria no figura entre los principales contenidos de los informativos estudiados”, asegura Francescutti, quien contrasta esa cifra con los datos del Barómetro Sanitario del Ministerio de Sanidad/CIS, según los cuales la sanidad fue considerado el tema público más importante por la población durante el periodo estudiado.

La cadena que más noticias de ese tipo emitió fue TVE, con 300; seguida de Telecinco, con 238, Cuatro con 217 y Antena 3 con 211. Sin embargo, Cuatro fue la que más destacó informativamente a la sanidad, al mencionar a más del 40% de esas noticias en la apertura de sus informativos, mientras que las demás rondan entre un 34% y un 35%.

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Las enfermades infecciosas salen más en televisión

El mapa de enfermedades trazado por la televisión no coincide con la epidemiología real, advierten los investigadores. Las enfermedades infecciosas gozan de la mayor cobertura, cuando apenas suponen el 2,02 % de la mortalidad en España. Las patologías raras también reciben un tratamiento extensivo.

En contraste, las afecciones cardiovasculares, primera causa de mortalidad en el país, reciben menos atención que el sida, que causó setenta veces menos muertes. En la pantalla abundan los partos felices y los bebés telegénicos, pero apenas se habla de las frecuentes patologías ligadas al embarazo.

Entre las patologías sobrerrepresentadas figuran “algunas con estatuto médico dudoso, como la adicción al ordenador”, apunta Francescutti. En contrario, la población española acude a las medicinas alternativas y a la medicina privada en una medida mucho mayor a la sugerida por los informativos. Lo mismo puede decirse de la odontología, o de la medicina laboral (de especial relevancia en el país de la Unión Europea con la mayor tasa de accidentes laborales). Prácticamente ninguna de estas dos especialidades figura en el mapa televisivo.

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Las voces de la sanidad

Otro apartado del informe se centra en los protagonistas de estas informaciones. Para estudiarlos los investigadores contabilizaron y clasificaron las declaraciones hechas a la cámara. Se observa así que la voz cantante la llevan los pacientes y sus familiares, seguidos de los demás usuarios del sistema de salud (“ciudadanos de a pie”) y de los médicos y boticarios. El protagonismo de los primeros se debe a “la avidez del periodismo televisivo por los dramas humanos personalizados, a diferencia de la prensa escrita, partidaria de las fuentes calificadas y los enfoques más desapasionados”, explica el responsable del estudio.

De todos los especialistas, los cirujanos son los que más aparecen en la pantalla, “en parte por sus capacidades curativas, en parte por el dramatismo de sus intervenciones, en parte por la persistencia de su halo heroico”, se explica en el informe. Se añade que el énfasis televisivo en los errores y negligencias médicas no ha hecho mella en la reputación del cirujano, a la vista de la muy baja cobertura dedicada a los fallos quirúrgicos.

En un segundo plano figuran los demás trabajadores sanitarios (ATS, comadronas, fisioterapeutas, personal de limpieza, etc.), las ONGs y fundaciones que pujan por colocar sus temas en la agenda televisiva (asociaciones de enfermos, de consumidores, gays, feministas, pacifistas y ecologistas), y los científicos, en ese orden.

El trabajo ha detectado una “alta dependencia de fuentes oficiales” -voces de autoridades públicas y sanitarias, o responsables de centros médicos- y una presencia ínfima de líderes políticos o portavoces partidos: un indicador de la ausencia de debates políticos en torno a la sanidad, a pesar de que el periodo estudiado coincidió con la campaña electoral.

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Medicina de píldoras y bisturí

El informe concluye que los informativos transmiten una visión de la sanidad que gira exclusivamente en torno al acto curativo (“píldoras y bisturí”) dejando poco margen a la prevención (sacando en los espacios dedicados a la nutrición y el mantenimiento físico).  Pero es un panorama ambivalente, señalan sus autores: “la fascinación por el adelanto terapéutico se ve eclipsada por la omnipresente amenaza del fallo médico”.

Por otra parte, la lucha por las audiencias característica del modelo mixto de televisión español fomenta la espectacularidad (partos múltiples, por ejemplo) y las informaciones teñidas de dramatismo y rarezas, que configuran un auténtico Gabinete de Curiosidades Patológicas.

El repaso de la literatura científica hecho por los investigadores, sumado a sus propios hallazgos, les lleva a concluir que la cobertura televisiva no parece contribuir a una mejor comprensión de las cuestiones sanitarias. Igualmente, a pesar de haberse centrado en los informativos, reconocen la importancia de estudiar otros formatos televisivos como los monográficos de salud, las representaciones de la salud manejadas en los programas del corazón (relativas a la estética y el mantenimiento físico, y ligadas generalmente a la salud femenina), y teleseries como “Hospital Central” o “House”, cuyo impacto en la educación sanitaria de la audiencia podría tal vez llegar a ser superior al de los informativos.

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