Constantinopla

La ciudad fue saqueada por los vencedores durante tres días / Image: Wikimedia

Tal día como hoy… 29 de mayo de 1453 caía la ciudad de Constantinopla

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El 29 de mayo de 1453 el ejército otomano del sultán Mehmet II tomaba la ciudad de Constantinopla tras dos meses de asedio. Con ello quedaba liquidado el Imperio romano de oriente, o Imperio bizantino, que había sobrevivido casi mil años a su homólogo occidental. Prácticamente todo el cuadrante europeo sudoriental quedaba en manos de los turcos. Desde la periodización histórica, la caída de Constantinopla marca el fin de la Edad Media.

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CV / La última división política del Imperio romano la había llevado a cabo Teodosio el Grande, emperador entre los años 379 y 395. A su muerte, el Imperio quedó definitivamente dividido entre sus hijos Arcado y Honorio, quedándose el primero con la parte oriental, y el segundo con la occidental. La división se correspondía en realidad con las partes latina y griega del Imperio. En el año 476 desaparecía el Imperio occidental al deponer el caudillo hérulo Odoacro al último emperador, Rómulo Augústulo –un niño-. Comenzaba la Edad Media.

El gran golpe que convirtió a Bizancio en un imperio agónico no provino del oriente musulmán, sino del occidente cristiano durante la IV Cruzada (1202-1204)

El Imperio oriental, llamado también bizantino por el antiguo nombre griego de la capital, Bizancio, sobrevivió durante mil años más. Conoció su mayor época de esplendor con Justiniano (483-585), que reconstituyó parcialmente el antiguo Imperio Romano al conquistar el reino vándalo de Cartago, Italia y parte del Levante hispano… Pero las guerras en la frontera oriental con la Persia sasánida acabaron debilitando tanto a ambos contendientes que, en el siglo siguiente, se hundieron ante el empuje árabe. A diferencia de Persia, Bizancio consiguió resistir, pero perdió la totalidad de sus provincias africanas y la mayor parte de las asiáticas, reteniendo solo una parte de Asia Menor y sus territorios europeos, que a partir de entonces fueron lentamente erosionados por los distintos poderes musulmanes que fueron surgiendo: árabes, selyúcidas, otomanos…

En realidad, el gran golpe que convirtió a Bizancio en un imperio agónico no provino del oriente musulmán, sino del occidente cristiano durante la IV Cruzada (1202-1204). Los ejércitos cruzados que se dirigían a Egipto cambiaron de rumbo y tomaron Constantinopla, arrasándola y creando el efímero Imperio latino. Miguel Paleólogo reconquistó la capital en 1265 y restauró el Imperio con los despojos que le quedaban, pero ya nunca se recuperó. Los turcos le dieron el golpe de gracia dos siglos después.

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Constantinopla, el último vestigio del imperio

En sus últimos tiempos, el imperio se vio reducido a la capital, Constantinopla, y algunos puertos aislados, pero seguía manteniendo en Occidente su prestigio su aureola de bastión de la Cristiandad ante el creciente poder turco. Cuando el sultán otomano Mehmet II se decidió a acometer su conquista, surgieron en Occidente distintas voces que intentaron promover una Cruzada en su defensa. Pero las Cruzadas ya estaban pasadas de moda y las propias diferencias entre las potencias europeas impidieron cualquier ayuda efectiva.

Alfonso V de Aragón, desde Nápoles, envió algunos destacamentos de aragoneses y catalanes; hubo también unos pocos genoveses y venecianos… Una ayuda testimonial que en nada equilibraba, ni remotamente, una balanza que se inclinaba abrumadoramente del lado turco. Mehmet II dispuso un ejército de entre 150.000 y 200.000 hombres, equipados con potentes cañones inéditos hasta entonces. Bloqueó con su flota el Bósforo y trasladó por tierra sus barcos para rebotarlos en el Cuerno de Oro y atacar directamente las murallas de la ciudad.

Las rutas comerciales con oriente quedaron prácticamente cortadas y el Imperio otomano se consolidó como la gran superpotencia oriental y del Mediterráneo

Como nos recuerda Stephan Zweig en su magnífica recreación literaria ‘La conquista de Bizancio’ –‘Momentos estelares de la Humanidad’ (1927)-, los jenízaros penetraron por la semiabierta Kerkaporta –una posible traición- al tiempo que los cañones empezaban a abrir brechas en la muralla. El último emperador bizantino, Constantino XI murió al pie de la muralla, decapitado por los turcos. La ciudad fue saqueada por los vencedores durante tres días. Cuando Mehmet II entró en Constantinopla, su primera acción fue convertir la Basílica de Santa Sofía en una mezquita; la segunda, ofrecer su perdón al megaduque bizantino Lucas Notaras, a cambio de que le entregara a sus dos hijos como efebos; al negarse, ordenó ejecutar al padre y a los dos hijos; la tercera, proclamar a la ciudad nueva capital de su Imperio, que desde entonces se llamó Estambul.

La caída de Constantinopla suscitó en Europa tanta conmoción como desidia habían producido antes las llamadas de ayuda. Las rutas comerciales con oriente quedaron prácticamente cortadas y el Imperio otomano se consolidó como la gran superpotencia oriental y del Mediterráneo, convirtiéndose en una amenaza directa para Europa. Tomaron Rodas, Belgrado… En 1529 ponían sitio a la ciudad de Viena… Empezaba la Edad Moderna.

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También un 29 de mayo se cumplen estas otras efemérides

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