De izquierda a derecha imagen de Don Juan Carlos, Rey de España; Jacques Delors, Presidente de la Comisión Europea; Doña Sofía, Reina de España; y Lorenzo Natali, Vicepresidente de la CEC encargado de la Cooperación y el Desarrollo y Ampliación en el Palacio Real, Madrid

El 1 de enero de 1986 España entró a formar parte de la Unión

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El 1 de enero de 2016 España celebrará el 30 aniversario de su adhesión a la Comunidad Económica Europea (CEE), la actual UE. La entrada de España y Portugal significó la tercera ampliación de la UE. Con los dos nuevos Estados miembros el club europeo pasó de 10 a 12 socios (los seis fundadores: Francia, Alemania, Bélgica, Luxemburgo, los Países Bajos y Italia; el Reino Unido, Irlanda y Dinamarca, que se unieron en 1973; Grecia, que entró en 1981, y España y Portugal).

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Fuente: Parlamento Europeo

El 12 de junio de 1985 España y Portugal firmaron el Tratado de Adhesión a las Comunidades Europeas con un doble acto en Lisboa y en Madrid. Por parte de España, el acto de la firma tuvo lugar en el Salón de Columnas del Palacio Real, con discursos del rey Juan Carlos I y del entonces Presidente de la Comisión, Jacques Delors (entre otros).

La firma culminaba un proceso que comenzó formalmente con la solicitud del Gobierno español al Consejo de Ministros de las Comunidades Europeas el 26 de julio de 1977, bajo la presidencia de Adolfo Suárez. Las negociaciones de adhesión se abrieron oficialmente el 5 de febrero de 1979 y fueron conducidas por los gobiernos, primero de Calvo Sotelo, y después de Felipe González.

Finalmente, en 1985, se produjo la firma. La rúbrica a la adhesión española la pusieron el entonces Presidente de España, Felipe González; el Ministro de Exteriores, Fernando Morán; el Secretario de Estado de Relaciones con las Comunidades Europeas, Manuel Marín; y el Embajador de España ante la UE, Gabriel Ferrán. Posteriormente, el Congreso ratificó la adhesión por unanimidad y el 1 de enero de 1986 España entró a formar parte de la Unión.

La firma del Tratado de Adhesión de España; Fernando Morán López, ministro español de Asuntos Exteriores; Felipe González Márquez, presidente del gobierno español. En la mesa de la firma (de izquierda a derecha): Gabriel Ferran de Alfaro, español representante permanente ante la Comisión Europea; Manuel Marín, secretario de Estado español a cargo de la relaciones con las Comunidades Europeas. En el Palacio Real, Madrid

La firma del Tratado de Adhesión de España; Fernando Morán López, ministro español de Asuntos Exteriores; Felipe González Márquez, presidente del gobierno español. En la mesa de la firma (de izquierda a derecha): Gabriel Ferran de Alfaro, español representante permanente ante la Comisión Europea; Manuel Marín, secretario de Estado español a cargo de la relaciones con las Comunidades Europeas. En el Palacio Real, Madrid

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30 razones para 30 años de España en la Unión Europea

12 de junio de 1985: Detrás de la decisión de España de firmar el Tratado de Adhesión a las entonces Comunidades Europeas se adivinaban las ansias de un país por superar un pasado autoritario, consolidar su frágil democracia -como acababa de demostrar el fallido intento de golpe de estado- y modernizar un país anclado al otro lado de los pirineos.

Treinta años después, las fotos de estas dos Españas poco tienen que ver: Las profundas desigualdades económicas entre sus regiones, la modesta capacidad industrial del país, el modelo agrícola dominante, la falta de infraestructuras clave para la apertura del país al turismo y al mercado exterior apenas tienen reflejo en la moderna España de hoy.

Los analistas se han referido a menudo a nuestro ingreso en la UE como el Plan Marshall que España nunca tuvo y tanto necesitaba para potenciar su desarrollo. Si nuestra renta per cápita rozaba el 72% de la media europea en 1986 (con 12 países miembros) hoy es del 94% respecto a la UE de los 28 –y en los años previos a la crisis llegamos a superar en cinco puntos esta media-, lo que nos invita a transitar del grupo de países receptores netos de ayudas comunitarias al de los países contribuyentes.

Los entonces 38,3 millones de españoles contaban con una esperanza de vida de 76,4 años. Hoy somos ya 46,5 millones de habitantes con una esperanza de vida entre las más longevas en Europa (83,2 años). En medio, tres décadas de inmersión en Europa que nos dejan la participación en una moneda común y un saldo positivo en nuestras arcas. Y es que la UE ha invertido solo en fondos regionales (FEDER, FSE y Cohesión) en España la friolera de 150.000 millones de euros desde 1986 hasta hoy.

Foto del discurso pronunciado por Felipe González Márquez, presidente del gobierno español ( de pie en la tribuna del Palacio Real, en Madrid:

Foto del discurso pronunciado por Felipe González Márquez, presidente del gobierno español, de pie en la tribuna del Palacio Real, en Madrid

Pero la apuesta por la Unión Europea nunca se entendió como un mero juego de sumas sino como un proyecto de paz, estabilidad y democracia. Tres décadas de pertenencia al Club Europeo no han limitado sus efectos a la transformación económica del país –quizás más vulnerable hoy a los efectos de la globalización y la reciente crisis económica internacional, cara y cruz de nuestra apertura al mundo-, sino que han provocado avances importantísimos en la modernización de la sociedad, la protección de sus ciudadanos y consumidores, la política exterior y los asuntos de justicia e interior – en los que la UE impacta sobre todos sus Estados Miembros y en donde, de manera indudable, España ha identificado sus prioridades y estrategia internacional.

Pese a la crisis financiera de estos últimos siete años, la actualidad nos dibuja hoy como un Estado Miembro moderno, profundamente europeísta (como confirman 30 años de encuestas y eurobarómetros), que ocupa el quinto puesto por peso y población en este Club de 28 y que destaca, entre otras cosas, por haber servido de catalizador en el impulso de políticas claves tan diversas como la lucha antiterrorista y la euroorden de detención, la ciudadanía europea o la política de cohesión, y haber liderado las relaciones exteriores de Europa hacia Latinoamérica y la ribera sur del Mediterráneo.

En el seno del Parlamento Europeo, el peso de España prevalece en una arquitectura parlamentaria que acoge a 54 eurodiputados y que ha visto ya pasar por su hemiciclo a tres presidentes de la Eurocámara: Enrique Barón (1989-92), José María Gil Robles (1997-99) y Josep Borrell (2004-07). ¿De qué nos ha servido estar en la UE? Los avances españoles en la investigación del cáncer de mama, el etiquetado de alimentos para mejorar nuestra seguridad alimentaria, la promoción de la agricultura biológica, la protección de los derechos de los pasajeros aéreos o de los consumidores que compran en Internet, la reducción de gastos de roaming cuando telefoneamos desde el extranjero, la defensa de tantos espacios naturales enmarcados en la Red Natura, los 14.000 kilómetros de autovías cofinanciadas con fondos europeos, las líneas ferroviarias de alta velocidad que hoy vertebran España, las becas erasmus de los que somos primeros receptores y otro sinfín de avances son ejemplos que nos equiparan a nuestros vecinos del norte y conforman lo que hoy asumimos con toda naturalidad como “marca Europa”.

Es obvio sin embargo que la UE sigue siendo hoy una historia de éxito incompleto, en eterna transformación, con tendencia a la digestión lenta de sus ampliaciones, ambiciosa siempre en su defensa de valores democráticos pero remolona en la comunitarización de algunas políticas clave (inmigración, política fiscal, unión bancaria, seguridad y defensa) y con grandes retos por delante para superar a sus competidores globales en sectores clave como la educación o la inversión en I+D. Agrupando todos estos elementos ofrecemos a continuación una lista –que no pretende ser exhaustivade 30 claves que ayudan a entender la evolución de nuestro país en estos 30 años de pertenencia al Club comunitario, así como los retos a los que nos deberemos enfrentar desde el Parlamento Europeo en los próximos años para continuar modelando, con esfuerzo común, la arquitectura de este ambicioso edificio en obras que compone la Unión Europea.

Ignacio Samper

Director de la Oficina de Información del Parlamento Europeo en España Madrid, 5 de junio de 2015

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