55 días en Pekín

Soldados bóxers en una fotografía de 1900 / Wikimedia

Tal día como hoy… 14 de agosto de 1900 se acababa con la rebelión de los Bóxers en Pekín

 

El 14 de agosto del año 1900, un ejército expedicionario de las potencias coloniales entraba en Pekín y acababa con la rebelión de los Bóxers, que durante 55 días, había mantenido asediado el barrio diplomático donde se encontraban las legaciones occidentales. Fue lo que el cine popularizó con la famosa película ’55 días en Pekín’ (Nicholas Ray, 1963), aunque la historia de «buenos y malos» fue en realidad algo distinta.

 

CV / En el año 1900, China era un país cuyas regiones estaban repartidas por zonas de influencia de los distintos países coloniales occidentales y Japón. Siendo oficialmente un país independiente y soberano, estaba, ello no obstante, sometido a los acuerdos comerciales que, para su propio provecho, le imponían distintos países –Gran Bretaña, Francia, Alemania, Japón, EEUU y Rusia, básicamente- en cada una de sus respectivas zonas de influencia.

La cosa había empezado décadas atrás, en 1839, con la Primera Guerra del Opio entre China y Gran Bretaña

La cosa había empezado décadas atrás, en 1839, con la Primera Guerra del Opio entre China y Gran Bretaña. El opio que los ingleses introducían en China hacía estragos entre la población. Ante ello, el gobierno chino decidió prohibir el comercio del opio. Esto significaba para las empresas británicas que se enriquecían con su comercio la pérdida de un lucrativo negocio, de modo que Inglaterra, por toda respuesta, le declaró la guerra a China. Tras ser vencidos, los chinos se vieron obligados a permitir el «libre comercio» inglés del opio.

En los decenios que siguieron, se apuntaron al tema el resto de potencias coloniales de la época, utilizando el mismo sistema que los ingleses, obligando a China a abrir sus mercados a los productos de las potencias de turno, previo reparto entre ellas de las respectivas zonas de influencia. En la mayoría de casos, bastó con la intimidación, sin necesidad de recurrir a la guerra abierta que, si la había, la perdía China, claro… Había también zonas «francas» que eran abiertamente colonias. En otras palabras, casi cada país tenía si propio Hong-Kong particular en territorio chino. Obviamente, las continuas humillaciones crearon entre la  población china un clima de odio al occidental que, en ocasiones, estallaba violentamente, ya fuera más o menos organizado o en forma de algarada. Este es el contexto en el que se movió el movimiento de los «bóxers».

En China mandaba por entonces el emperador Guanxu, quien simpatizaba con los movimientos nacionalistas chinos antioccidentales, y alentó la rebelión de los bóxers

En China mandaba por entonces el emperador Guanxu, undécimo emperador de la dinastía Qing –conocidos también como los manchúes-, en pugna con la poderosa emperatriz viuda Cixi, que era quien controlaba gran parte de los resortes del fallido estado chino. Guanxu simpatizaba con los movimientos nacionalistas chinos antioccidentales, y alentó la rebelión de los bóxers.

Un incidente previo había tenido lugar dos años antes, en marzo de 1898. Unos misioneros occidentales reclamaron en la provincia de Shandong un templo local budista, que según ellos había sido una iglesia católica confiscada dos siglos antes por el emperador Kangxi. Las autoridades fallaron a favor de los misioneros y les entregaron el templo, cosa que enfureció a la población local, que lo tomó como un ultraje y, bajo la dirección de los bóxers, atacaron y reocuparon la reconstituida iglesia/templo. Es la primera noticia que se tuvo de los bóxer, que a partir de entonces se constituyeron como movimiento y tuvieron gran prédica entre la población, a la vez que fueron «discretamente» ayudados por los partidarios del emperador contra la emperatriz viuda. La rebelión se extendió a otras regiones, hasta llegar a la capital, Pekín.

En 1912, una revolución expulsaba a los manchúes y proclamaba la República China

Con la complicidad tácita de las autoridades chinas, los bóxers atacaron las legaciones diplomáticas extranjeras, matando al embajador alemán. El resto de legaciones, que no consiguieron tomar, fueron asediadas y atacadas durante 55 días, hasta que llegó el ejército combinado occidental. En un determinado momento, fuerzas regulares del ejército chino colaboraron con los bóxers y se opusieron al avance del cuerpo expedicionario, pero fueron fácilmente derrotados. Con la llegada a Pekín, los bóxers se disolvieron y todo volvió al punto de partida…

Bueno, todo no. Guanxu murió en 1908 y el poder quedó en manos de Cixi, que puso como nuevo emperador títere a un niño, Puyi. En 1912, una revolución expulsaba a los manchúes y proclamaba la República China.

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