La senescencia de las células tumorales es un arma de doble filo, pues no contribuye al crecimiento del tumor pero sí a su agresividad / En la imagen, El Dr. Joaquín Arribas / VHIO

Un estudio logra aprovechar el “envejecimiento prematuro” celular como estrategia en el tratamiento de los tumores de mama HER2+

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El estudio del VHIO inhibe los factores protumorales secretados por las células senescentes, que adquieren características de células envejecidas prematuramente, nunca se dividen y no contribuyen al crecimiento del tumor pero sí a su agresividad. El estudio se ha centrado en tumores de mama del tipo HER2+, uno de los más agresivos, pero los resultados se podrían extrapolar a otros tumores.

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VHIO / Un estudio liderado por el Grupo de Factores de Crecimiento del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), dirigido por el Dr. Joaquín Arribas, concluye que la inhibición o el bloqueo de ciertos factores protumorales secretados por las células que muestran signos de envejecimiento prematuro puede constituir una nueva estrategia antitumoral.

Este estudio se ha llevado a cabo gracias al apoyo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), el Instituto de Salud Carlos III y la Breast Cancer Research Foundation (BCRF), y ha sido recientemente publicado en la revista Journal of the National Cancer Institute (JNCI). Además, el mismo número de la revista le dedica un editorial, que plantea precisamente el posible uso de anticuerpos monoclonales contra la interleucina (uno de los factores protumorales estudiados) como agente terapéutico en combinación con el tratamiento anti HER2.

La senescencia es un fenómeno por el cual las células dejan de dividirse e inician un proceso que se asemeja al envejecimiento celular

El estudio, que se ha centrado en el cáncer de mama HER2+, ha estudiado la senescencia natural, no la inducida artificialmente como en trabajos anteriores. La senescencia es un fenómeno por el cual las células dejan de dividirse e inician un proceso que se asemeja al envejecimiento celular y que eventualmente las llevará a la muerte. Este mecanismo, que se podría leer en clave de claro beneficio para el paciente, a la práctica no siempre lo es.

A pesar de que las células tumorales senescentes dejan de proliferar espontáneamente, y eso parecería positivo como mecanismo antitumoral, lo hacen a costa de secretar una serie de factores importantes para el crecimiento del tumor y para sus metástasis a distancia. Así pues, la senescencia de las células tumorales es un arma de doble filo, pues no contribuye al crecimiento del tumor pero sí a su agresividad.

El estudio ha confirmado que el porcentaje de células senescentes en un tumor es relativamente bajo y constante, alrededor de un 2-5%, “pero si imaginamos a las células una al lado de la otra en tres dimensiones, comprenderemos la gran capacidad que tienen las células senescentes para interaccionar con un gran número de células tumorales: una célula senescente productora de estos factores protumorales se encuentra escasamente a tres células de distancia de la célula más alejada, de manera que el efecto en cascada que produce esta secreción de factores tiene un alto impacto en todas las células vecinas”, explica el responsable de este estudio, el Dr. Joaquín Arribas, profesor ICREA, investigador principal del Grupo de Factores de Crecimiento del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) y director del programa preclínico del VHIO.

La importancia del “secretoma” de las células tumorales

Esta senescencia celular, además, se ha estudiado in vitro (en células del tumor) y también in vivo, tanto con los modelos de experimentación llamados PDX o ratones avatar, es decir, ratones en los que se ha propagado el tumor real de un paciente, como en animales de experimentación genéticamente modificados. Los resultados se han confirmado en los tres casos.

El modelo de experimentación que mejor reproduce el tumor, al ser su propio espejo, es el PDX, pero para poder desarrollar este tumor el animal receptor debe tener inhibido el sistema inmunitario, pues de otro modo rechazaría la implantación celular sin dar opción al desarrollo y estudio del tumor. Ese es el motivo de que se haya estudiado el tumor mediante estos dos modelos in vivo diferentes, y en ambos casos los resultados son similares.

“Nuestro reto es conseguir inhibir totalmente la secreción de factores protumorales de las células senescentes”, explica el Dr. Arribas, y añade que “en los modelos experimentales ya hemos logrado bloquear la producción de uno de estos factores procedentes de las células senescentes, la interleucina 6 (IL6)”. El siguiente objetivo será inhibir completamente estas células senescentes con terapias que impidan que secreten factores protumorales. “Lo que realmente nos interesa es lograr inhibir la producción de todos los factores protumorales para que la senescencia sea realmente un mecanismo antitumoral completo”, prosigue el Dr. Arribas.

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La senescencia de las células tumorales no es inocua
Las células senescentes convierten al resto de células en más malignas y con mayor capacidad de metástasis

Un estudio previo realizado por este mismo grupo, publicado en 2013 en Cancer Reseach y también dirigido por el Dr. Arribas, ya concluyó que las células que sufren un envejecimiento prematuro dentro de un tumor no son inocuas y que estas células senescentes, contrariamente a lo que se creía, convierten al resto de células en más malignas y con mayor capacidad de metástasis.

“Es necesario actuar terapéuticamente contra estas células, especialmente sobre los factores que secretan, pues esperar solamente a su muerte conlleva dotar de más agresividad a las células vecinas”, explica el Dr. Arribas. Así pues se trata de eliminar la secreción de los factores celulares dañinos producidos por las células senescentes. Aunque el estudio se ha centrado en tumores del tipo HER2+, sus resultados parecen extrapolables a otros tumores, de modo que se abre así una firme línea de investigación.

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