Abebe Bikila

El medallista olímpico Abebe Bikila / Wikimedia - Autor: Nijs, Jac. de / Anefo

Tal día como hoy… 10 de septiembre de 1960, Abebe Bikila batía el récord del mundo de la maratón

 

El 10 de septiembre de 1960, en los juegos olímpicos de Roma, un hasta entonces desconocido atleta etíope sorprendía al mundo venciendo y batiendo la marca mundial de la maratón… descalzo. Se llamaba Abebe Bikila y se convirtió en leyenda.

 

CV / Abebe Bikila había nacido en Mout, una pequeña población etíope, el 7 de agosto de 1932. Era hijo de un pastor de cabras y desde su niñez empezó a correr mientras pastoreaba el rebaño acompañando a su padre. A los 17 años se trasladó a la capital, Adis Abeba, consiguiendo entrar en la guardia imperial del negus Haile Selassie, el emperador de la dinastía más antigua del mundo –se proclamaba descendiente de la reina de Saba-. Fue entonces cuando, de la mano del entrenador sueco Onni Niskanen, empezó a entrenar para correr en competición.

Corrió descalzo los 42.195 m. de la maratón en 2 horas, 15 minutos y 16,2 segundos, batiendo el récord del mundo

Su participación en las olimpiadas de Roma fue el  resultado de una casualidad. El atleta seleccionado para correr la maratón se lesionó jugando a fútbol unos días antes de partir hacia Italia y entonces, a toda prisa, se llamó a Bikila para que le substituyera. Con respecto al hecho de que corriera descalzo, cabe decir que fue también un azar del destino. Las zapatillas con que se había estado entrenando los días anteriores no le iban bien y le habían producido algunas ampollas en los pies, así que, llegado el momento de la prueba, decidió competir descalzo. Corrió los 42.195 m de la maratón en 2 horas, 15 minutos y 16,2 segundos, batiendo el récord del mundo.

Causó especial sensación que el recorrido de la carrera  pasara junto al obelisco de Aksum, que la Italia fascista de Mussolini se había llevado a Roma como botín de guerra después de la invasión del país en 1935., y que seguía todavía allí en 1960. Fue precisamente al pasar frente a él, como si fuera un revulsivo, cuando Bikila aceleró destacándose en cabeza de la carrera, cuya meta estaba en el arco de Constantino.

Abebe Bikila repitió el éxito de Roma cuatro años después en Tokio 1964, esta vez ya con zapatillas

Abebe Bikila repitió el éxito de Roma cuatro años después en Tokio 1964, esta vez ya con zapatillas. En 1968, en México, ya con 36 años, sufrió el mal de altura y tuvo que abandonar la carrera a la mitad. Fue la última vez que se le vio correr. Un año más tarde, tuvo un accidente de coche en el Volkswagen que el gobierno etíope le había regalado, como consecuencia del cual quedó parapléjico. Asistió como invitado de honor a la inauguración de los juegos de Múnich 1972, apareciendo en silla de ruedas y siendo ovacionado por el público. Asumió con gran entereza su nueva condición de minusválido. Dijo de su propia condición: “Los hombres de éxito conocen la tragedia. Fue la voluntad de Dios que ganase en los juegos olímpicos, y fue la voluntad de Dios que tuviese mi accidente. Acepto esas victorias y acepto esa tragedia. Tengo que aceptar ambas circunstancias como hechos de la vida y vivir feliz”. Un año después, a los 41 años, moría como consecuencia de un derrame cerebral derivado de una de las secuelas del accidente.

Un año más tarde, tuvo un accidente de coche en el Volkswagen que el gobierno etíope le había regalado, como consecuencia del cual quedó parapléjico

De su victoria en Roma se dijo que Italia, en 1935, necesitó todo un ejército para someter a Etiopía, mientras que Etiopía, con un solo hombre, puso a toda Roma a sus pies.

El obelisco de Aksum fue devuelto por Italia a Etiopía en el año 2005. El estadio nacional de Adis Abeba lleva el nombre de Abebe Bikiila en su honor. Nosotros hoy le rendimos homenaje también.

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