El estudio, encargado por el British Council, ha sido elaborado por Alberto Lázaro y Ana Halbach, ambos profesores de la UAH, y en él han participado 50 universidades

Profesores de la UAH presentan un informe sobre la acreditación del inglés en las universidades

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La principal conclusión de este informe, titulado ‘Acreditación de la lengua inglesa en las universidades españolas’ es que la universidad española apuesta por el inglés, pero debería mejorar sus mecanismos de acreditación.

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UAH / La presentación se desarrolló en la embajada del Reino Unido y contó con la presencia de más de medio centenar de expertos educativos. En ella se expusieron los últimos datos de una investigación a raíz de la puesta en marcha del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), cuyo principal objetivo era facilitar la movilidad de estudiantes, profesorado y titulados entre los países de la Unión Europea.

Los profesores Ana Halbach y Alberto Lázaro de la Universidad de Alcalá (UAH), a iniciativa del British Council, realizaron este informe para analizar cómo afrontaba la universidad española la necesidad de fomentar el conocimiento de una lengua extranjera y la manera de acreditar este conocimiento.

El estudio señalaba la necesidad de homogeneizar criterios y de planificar una política lingüística uniforme entre las diferentes instituciones
Alberto Lázaro y Ana Halbach

Alberto Lázaro y Ana Halbach

Las primeras conclusiones manifestaron que tanto los requisitos de nivel de inglés de las universidades como los procesos de acreditación de estos niveles generaban confusión y contradicciones. El estudio señalaba la necesidad de homogeneizar criterios y de planificar una política lingüística uniforme entre las diferentes instituciones, cuya supervisión esté a cargo de un órgano creado para este fin.

“Actualmente la universidad española apuesta fuertemente por fomentar la adquisición de la competencia en una lengua extranjera, no sólo entre los estudiantes, sino también entre el profesorado y el personal de administración y servicios, pero harían falta más medios y formación tanto para profesores como para alumnos”, han señalado Lázaro y Halbach.

Entre los aspectos positivos, los expertos destacan la existencia de centros de lenguas en todas las universidades estudiadas (40 públicas y 10 privadas), la provisión de cursos de formación lingüística y la oferta de asignaturas impartidas en lengua inglesa, que también responde a una apuesta por la internacionalización de la universidad. Además, valoran la oferta de exámenes de nivel de lengua extranjera y la creación de un listado de los mismos, reconocido por la CRUE.

Por otra parte, desde el primer estudio en el año 2010, señalan que se han producido avances significativos en relación con el establecimiento de los requisitos a graduados, siendo una mayoría las universidades que ahora exigen un nivel mínimo.

“Aunque se ha extendido notablemente la oferta de materias, e incluso grados, que se pueden impartir en inglés, la apuesta por esta docencia no está siempre sustentada en un sistema de exigencia que asegure su calidad, ni está acompañada de medidas que ayuden al profesorado a alcanzar la competencia necesaria para poder incorporarse a este tipo de docencia”, señalan.

Para Mark Levy, Director de Programas de Inglés del British Council, “hay que incentivar a alumnos y profesores con los medios necesarios para poder defenderse en otro idioma”

Para Mark Levy, Director de Programas de Inglés del British Council, “hay que incentivar a alumnos y profesores con los medios necesarios para poder defenderse en otro idioma. Se necesita que los profesores tengan el nivel suficiente, pero también que cuenten con una formación metodológica adecuada para poder impartir los conocimientos de una asignatura en otro idioma”.

“El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte debería asumir un papel más protagonista a la hora de establecer una clara coordinación entre las administraciones educativas de las distintas comunidades autónomas y elaborar una normativa única, clara y coherente”, señalan.

Proponen además, aplicar criterios de calidad para la acreditación de los niveles de lenguas extranjeras, en especial para los procesos internos de la universidad. “Convendría que todas las universidades destinaran una partida presupuestaria suficiente a la acreditación lingüística, de manera que la instancia encargada de verificar el nivel de lengua extranjera de los estudiantes, profesores y PAS, pueda utilizar las pruebas reconocidas por la Mesa Lingüística de la CRUE, y no tener que renunciar a ello por el excesivo coste de las mismas”, afirman.

“Esta medida serviría también para evitar encarecer el coste de los estudios universitarios para los estudiantes que deben acreditar un nivel de lengua para poder finalizar sus estudios”. El estudio también anima a las universidades a subvencionar cursos de formación en lengua extranjera para estudiantes que necesiten acreditar un nivel de competencia superior al B1 de entrada.