Acuerdos de Bretton Woods

Hotel Mount Washington, en Bretton Woods, donde se realizó la histórica Conferencia de 1944. / Wikimedia

El 22 de julio de 1944 concluía la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas, que se había iniciado el 1 de julio y que será mundialmente conocida por el lugar donde se celebró: Bretton Woods, un complejo hotelero en New Hampshire, Estados Unidos. Allí se acordó la creación de instituciones como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional y se adoptaron los acuerdos que rigieron el orden económico mundial durante los siguientes treinta años.

 

CV / El mundo seguía inmerso en la II Guerra Mundial, pero estaba ya muy claro quiénes iban a ser los vencedores y quiénes los vencidos. Los aliados occidentales, encabezados por los EEUU, habían desembarcado en Normandía el 6 de junio, abriendo un nuevo frente en Europa y estaban ya a las puertas de París. En el sur de Europa,  los alemanes retrocedían también en Italia, mientras en el frente oriental la apisonadora militar soviética avanzaba sin remisión. La derrota de Alemania era solo cuestión de tiempo. En el Pacífico, Japón retrocedía igualmente en todos los frentes.

El mundo seguía inmerso en la II Guerra Mundial, pero estaba ya muy claro quiénes iban a ser los vencedores y quiénes los vencidos

La guerra había propiciado el surgimiento de una nueva superpotencia, los Estados Unidos. Aunque su participación en la I Guerra Mundial había sido igualmente decisiva decantando la victoria del lado de los aliados, tras la guerra habían vuelto en parte a su tradicional política de aislamiento. Su participación en los posteriores acuerdos de paz fue limitada, y su política exterior se limitó, en gran medida, al continente americano y al mantenimiento de sus intereses en Asia oriental, en concurso con las potencias coloniales europeas. Pero esta vez iba a ser muy distinto.

En la I Guerra Mundial, los EEUU se habían limitado, por decirlo así, a participar en un conflicto europeo que en cierto modo les era ajeno. Ahora, en cambio, la guerra les había implicado mucho más directamente, y se habían erigido en los claros líderes del bloque aliado occidental. Jugaba además a su favor el hecho de ser el único país combatiente que no se había visto afectado por la guerra. Su producción industrial se había duplicado con el esfuerzo el esfuerzo de guerra y concentraba casi dos tercios de la producción mundial de petróleo, además de la mitad de la de carbón. Había experimentado una fuerte acumulación de capital y se había enriquecido vendiendo armamento y prestando dinero a sus aliados. Su PIB era la mitad del PIB mundial…

Había que proceder a una liberalización de los mercados internacionales, encaminándose hacia un librecambismo que consolidara el liderazgo norteamericano

Con el final de la guerra a la vista, se temió que el regreso de los millones de soldados movilizados a casa y la detención de la producción de guerra produjeran una crisis económica como la que había sobrevenido tras la Gran Guerra. Precisamente por ser la mayor potencia económica mundial, iba a precisar en el futuro de mercados internacionales que hasta ahora le habían estado vetados por los modelos más proteccionistas de los imperios coloniales europeos, básicamente el británico y el francés, cuyas dependencias de los EEUU para el mantenimiento de la guerra eran totales. Había que proceder a una liberalización de los mercados internacionales, encaminándose hacia un librecambismo que consolidara el liderazgo norteamericano, y esto es lo que se llevó a cabo en los acuerdos de Bretton Woods.

Participaron durante tres semanas en la conferencia 44 países, que incluían a la práctica totalidad de loa aliados, incluidas la URSS y China, y los países latinoamericanos. La India, por entonces todavía ligada al Imperio británico, participó como ajunta a la delegación de la metrópolis. Básicamente, hubo dos posiciones concurrentes, la británica, encabezada por el economista John Maynard Keynes, y la norteamericana, dirigida por Harry Dexter White. Obviamente, los intereses norteamericanos se impusieron, y Gran Bretaña tuvo que aceptar que, en el futuro, iba a tener con respecto a los EEUU un papel subsidiario.

Una vez establecidas las cuotas, la sede de las nuevas instituciones económicas internacionales, El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se determinó que se estableciera en los EEUU

Los EEUU impusieron su criterio, asegurándose la hegemonía mundial también en lo económico. Una vez establecidas las cuotas, la sede de las nuevas instituciones económicas internacionales, El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se determinó que se estableciera en los EEUU. Conscientes de la enorme influencia que iban a tener los EEUU, los británicos intentaron que los ejecutivos del FMI fueran funcionarios de los respectivos bancos centrales de los países miembros, pero ni esto consiguieron. La URSS no ratificó los acuerdos, y China se retiró después de la revolución comunista de 1949. En contrapartida, entraron Alemania Federal y Japón, los países derrotados en la guerra.

Se adoptó un patrón oro a un valor de 35$ la onza, que los EEUU mantendrían fijo, pero que les facultaba a cambiar dólares por oro a este precio sin ningún tipo de restricciones ni limitaciones. Solo el dólar era convertible en oro, convirtiéndose con ello en la moneda internacional. También como consecuencia de los acuerdos de Bretton Woods se creó, cuatro años después, la Organización Mundial de Comercio.

El orden económico mundial que se estableció en Bretton Woods se mantuvo hasta los años setenta del siglo XX. Para afrontar los gastos militares de la guerra de Vietnam, los EEUU imprimieron y difundieron por el mundo miles de millones de dólares. Con ello, se produjo una «inflación» de dólares a todas luces sobrevalorados, que los países europeos empezaron entonces a cambiar en oro y a funcionar con marcos alemanes. Otros países hicieron lo propio con el yen japonés.

El orden económico mundial que se estableció en Bretton Woods se mantuvo hasta los años setenta del siglo XX

El entonces presidente norteamericano, Richard Nixon, reaccionó suprimiendo el patrón oro, y la economía mundial pasó a regirse por un sistema de tipos cambiarios fluctuantes. En los años ochenta, Ronald Reagan impulsó una política neomonetarista, elevando los tipos de interés para atraer dólares dispersos por el mundo a los EEUU. La cotización del dólar aumentó estratosféricamente, enriqueciendo temporalmente la economía norteamericana, pero arruinando a los países en vías de desarrollo, a los cuales la sobrecotización del dólar situó en posición de no poder pagar ni los intereses de la deuda externa, frenando abruptamente su desarrollo, pero esto ya sería otra historia…

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 20 de julio de 1822:

Nacía en Heizendorf (Imperio austríaco) Gregor Johann Mendel (f. 1884), cuyas leyes sobre la herencia genética le convertirán en al padre de esta disciplina.

Martes, 21 de julio de 1861:

En Manassas (Virginia, Estados Unidos), tenía lugar la primera batalla de Bull’s Run, entre las fuerzas rebeldes confederadas y el ejército de la Unión. Fue el primer gran combate de la guerra civil (1861-1865). La victoria fue para los confederados.

Miércoles, 22 de julio de 1944:

En New Hampshire (EEUU), finalizaba la conferencia económica internacional de Bretton Woods. En ella se definieron las reglas de la futura economía de posguerra del mundo occidental, y se crearon el FMI y el Banco Mundial.

Jueves, 23 de julio de 1881:

Se fundaba en Lieja (Bélgica) la Federación Internacional de Gimnasia, la más antigua de los deportes modernos.

Viernes, 24 de julio de 1943:

En Roma, ante el mal curso de la guerra y la invasión de Italia por los Aliados, el Gran Consejo Fascista destituía a Mussolini, que será luego repuesto por Hitler.

Sábado, 25 de julio de 1581:

Felipe II entraba triunfalmente en Lisboa y era coronado rey de Portugal por las Cortes portuguesas. Portugal permaneció unido al reino de España hasta 1668.

Domingo, 26 de julio de 1953:

En Santiago de Cuba, un grupo de jóvenes revolucionarios llevaban a cabo el asalto al fuerte Moncada. Detenido por estos hechos, Fidel Castro asumió du propia defensa ante los tribunales justificando el acto. Sus alegatos se publicaron posteriormente con el título ‘La historia me absolverá’.

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