Hembra de papamoscas cerrojillo, Ficedula hypoleuca / Wikipedia

Los machos de papamoscas cerrojillo se adaptan a las necesidades de las hembras

.

MNCN-CSIC / Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) del CSIC han demostrado experimentalmente que, durante el periodo de incubación, los machos de papamoscas cerrojillo, Ficedula hypoleuca, aumentan el aporte de alimento a las hembras cuando estas así lo solicitan.

En muchas especies de aves las hembras se encargan de incubar los huevos en exclusiva y los machos contribuyen a su alimentación durante esta fase de la reproducción. Por primera vez, este estudio demuestra que la conducta de alimentación de los machos responde a la conducta de petición de las hembras, fenómeno ampliamente documentado en relación con la petición de los pollos.

Esta adaptación aumenta las posibilidades de éxito en la cría

“Nos propusimos estudiar los canales de comunicación entre machos y hembras de papamoscas cerrojillo y hemos podido comprobar cómo los machos se adaptan a las necesidades de las hembras durante los periodos de incubación”, explica Alejandro Cantarero, investigador del MNCN.

Para comprobar si los machos atendían correctamente a sus parejas, los investigadores manipularon la condición física de las hembras aumentando los costes de vuelo y con ello sus necesidades de alimento. Se filmó la conducta de las hembras durante la incubación antes y después de la manipulación para estudiar si cambiaba su comportamiento.

Las hembras sometidas al experimento incrementaron la intensidad y duración de las señales de petición a sus parejas. Las grabaciones muestran cómo los machos respondieron a este incremento proporcionando un mayor número de presas, en concreto, duplicaron la tasa de cebas frente a las parejas con hembras no manipuladas.

Este estudio confirma que durante la incubación las hembras son capaces de comunicar sus necesidades a los machos a través de sus señales de petición y que los machos compensan las limitaciones de las hembras alimentándolas adecuadamente, una importante adaptación que aumenta las posibilidades de que la pareja tenga éxito en la cría.