Agatha Christie

Agatha Christie, retrato. / Wikimedia

Tal día como hoy… 12 de enero de 1976 fallecía la escritora Agatha Christie

 

El 12 de enero de 1976 fallecía en Wallinford (Oxfordshire, Inglaterra), a los 85 años de edad, la escritora Agatha Christie, célebre mundialmente por sus novelas policíacas y de intriga, y por los personajes que creó para protagonizar algunas de ellas, como Miss Marple o Hércules Poirot. Fue galardonada con la Excelentísima Orden del Imperio Británico.

 

CV / Aghata Christie no es una gloria literaria universal, pero sí la escritora más famosa del subgénero literario de la novela policíaca, que cultivó también ocasionalmente la novela rosa, además de escribir un par de obras dramáticas, también de suspense. Según el libro Guinness de récords es la novelista de todos los tiempos que más obras ha vendido; se calcula que unos dos mil millones de copias.

Según el libro Guinness de récords es la novelista de todos los tiempos que más obras ha vendido; se calcula que unos dos mil millones de copias

La vida de Aghata Christie es en cierto modo el arquetipo de una biografía victoriana tardía, como victorianas, o posvictorianas, son sus obras y sus personajes, básicamente situadas en los años de entreguerras, pero con fuertes resonancias de la Belle Époque. Nació en Torquay (Devon, Inglaterra) el 15 de septiembre de 1890, con el nombre de Aghata Mary Clarissa Miller, en el seno de una familia típicamente victoriana de clase media-alta. En 1914 contrajo matrimonio con Archibald Christie, de quien tomó el apellido que la hizo famosa.

Escribió su primera novela mientras trabajaba como enfermera durante la I Guerra Mundial –‘El misterioso caso de Styles’-, que publicó en 1920 y que significó el nacimiento literario del famoso detective belga –al que siempre confunden con francés-, Hercule Poirot. En 1926, ya famosa, protagonizó un curioso episodio de misterio en primera persona, al desaparecer durante once días sin dejar más rastro que su coche abandonado en una carretera. Fue hallada en un hotel de Londres, en el cual se había dado de alta con el nombre de una de las amantes de su marido. No pudo recordar nada de estos días, en lo que se diagnosticó como un síndrome de amnesia lacunar, acaso producida por la depresión que estaba sufriendo. Sea como fuere, se divorció de Mister Christie dos años después, en 1928.

Acompañó a su marido en sus viajes por excavaciones arqueológicas, residiendo largas temporadas en Mesopotamia y Egipto, escenarios de algunas de sus novelas

Pero mantuvo su apellido a efectos artísticos –con el que se había hecho famosa-, incluso después de casarse en segundas nupcias, en 1930, con un conocido arqueólogo británico, Max Mallowan. Acompañó a su marido en sus viajes por el mundo detrás de excavaciones arqueológicas, residiendo largas temporadas en Mesopotamia y Egipto, escenarios que situó en algunas de sus novelas más famosas, como ‘Muerte en el Nilo’ (1936).

En 1952, Aghata Christie regaló los derechos de autor a su nieto -por su noveno cumpleaños- de una obra dramática policíaca –escribió solo dos obras de teatro- que acababa de escribir. Fue el mejor regalo que el descendiente hubiera podido esperar jamás. La obra se llamaba ‘La Ratonera’ –‘The Mousetrap’, o también, simplemente ‘The Trap’– y empezó a representarse en el Teatro Real de Nottingham el 6 de octubre de 1952. El 25 de noviembre de este mismo año empezó a representarse en Londres, en el New Ambassadors Theatre. En el año 2012 llegó a las 25.000 representaciones, y tras transferirse al St. Martin’s Theatre, sigue aun representándose, habiéndose convertido en una auténtica tradición.

Las novelas de Aghata Christie han sido llevadas al cine y a la televisión en multitud de ocasiones, algunas de ellas con gran fortuna

Las novelas de Aghata Christie han sido llevadas al cine y a la televisión en multitud de ocasiones, algunas de ellas con gran fortuna. Hay que decir también que la mayoría se rigen por cuatro o cinco «biblias», o esquemas a partir de los cuales se despliega la trama. Es decir, presentan estructuras argumentales análogas, sin que ello las prive de interés. Algunas son, desde la perspectiva del género, verdaderamente magistrales, como ‘Diez negritos’, ‘Asesinato en el Orient Express’, ‘Cita con la muerte’ o, merece una mención especial, ‘El asesinato de Rogelio Achroyd’. Y decimos que merece una mención especial por dos razones. La primera, porque ha sido considerada por la Asociación de Escritores de Crimen –‘Crime Writters Association’, CWA- la mejor novela policíaca de todos los tiempos –con permiso de Sherlock Holmes, habría que añadir-, y la segunda, porque, efectivamente, y sin apenas sacarse ningún conejo de la chistera –o solo alguno-, al final el asesino resulta ser… Bueno, mejor no decirlo, no fuéramos a fastidiarle su lectura a alguien.

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