Sólo hay apoyo a la agricultura urbana en suelos, obviando la posibilidad de aprovechamiento de las cubiertas

La Comisión Europea destaca una investigación de la UAB sobre agricultura urbana

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Un estudio del ICTA sobre el potencial de las cubiertas de edificios urbanos para la producción agrícola ha sido destacado por la Comisión Europea en la última edición del boletín Science for Environment Policy.

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UAB / En un estudio del 2012 donde se analizó el potencial agrícola del espacio periurbano de Barcelona, tanto de cubiertas como de solares y terrenos no explotados, investigadores de la UAB constataron que su uso agrícola implicaría un ahorro anual de hasta 4.400 toneladas de CO2. Los investigadores se han centrado ahora en el uso agrícola de las cubiertas de edificios urbanos en Barcelona, una experiencia que ya se está desarrollando en algunas ciudades como Nueva York, Londres o Vancouver. El artículo, publicado en Agricultural Human Values, ha sido destacado en el boletín Science for Environment Policy de la Comisión Europea.

Según la investigación, basada en entrevistas con agentes de la administración local, jardineros urbanos y personal de cooperativas de alimentación y de algunas ONG, la agricultura urbana sólo es considerada como una actividad con fines sociales, no de producción de alimentos, y sólo hay apoyo a la agricultura urbana en suelos, obviando la posibilidad de aprovechamiento de las cubiertas.

La agricultura urbana sólo es considerada como una actividad con fines sociales, no de producción de alimentos

El artículo expone que la legislación es una barrera para el desarrollo de este tipo de agricultura, dado que no considera la implementación de huertos en las azoteas de los edificios. En algunos casos la instalción de estos huertos no ha sido posible por impedimentos legales.

El estudio demuestra que es necesario desarrollar proyectos piloto para verificar la viabilidad del uso de cubiertas urbanas para la agricultura y sus beneficios potenciales, así como comunicar estos beneficios a la administración. Además, el uso de estos proyectos piloto en el ámbito educativo ayudaría a evitar los prejuicios expresados por consumidores y jardineros.

En la investigación han participado los científicos del ICTA Joan Rieradevall, Esther Sanyé, e Isabelle Anguelovksi; el investigador de la empresa inèdit (spin-off de la UAB) Jordi Oliver Solà, y el investigador del IRTA Juan Ignacio Montero.

El boletín Science for Environment Policy se publica desde la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea y lo edita la Unidad de Comunicación Científica de la Universidad de West of England, Bristol (Reino Unido).

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