Alexander Fleming

Alexander Fleming en su laboratorio, entre 1939 y 1945 / Wikimedia

Tal día como hoy… 11 de marzo de 1955 fallecía Alexander Fleming

 

El 11 de marzo de 1955 fallecía en Londres de un infarto de miocardio, a los 73 años de edad, Alexander Fleming, Premio Nobel de Medicina 1945 y descubridor de la penicilina. Fue enterrado en la Catedral de San Pablo de Londres con honores de héroe nacional.

 

CV / Había nacido en Darvel (Escocia) el 6 de agosto de 1881. Se había especializado en medicina microbiológica en el Hospital St. Mary de Londres, en el Departamento de inoculaciones, dedicándose a investigar sobre vacunas, sueros e infecciones. Durante la I Guerra Mundial sirvió en el ejército en el frente de Francia como médico de campaña, y tuvo la oportunidad de ver, y estremecerse, con la cantidad de fallecidos por heridas no mortales y por gangrena gaseosa. Orientó posteriormente sus investigaciones, de nuevo en el St. Mary, tratando de encontrar algún nuevo antiséptico que evitase aquellas duras agonías.

Durante la I Guerra Mundial sirvió en el ejército en el frente de Francia como médico de campaña viendo cantidad de fallecidos por heridas no mortales y por gangrena gaseosa

Fue en esta época que realizó sus dos grandes descubrimientos, la lisozima y los efectos antibióticos de la penicilina. Ciertamente, podría decirse que ambos fueron serendípicos, pero precisamente por ello es importante resaltar la altísima capacidad de observación de Fleming, al saber detectar lo importante en algo en principio accidental.

Llegó a la lisozima a partir de la caída accidental de las mucosidades procedentes de un estornudo en una placa de Petri de su laboratorio que contenía un cultivo bacteriano. Unos días después, al comprobar que las bacterias estaban anormalmente destruidas, descubrió que era precisamente en las zonas donde había caído el flujo nasal. Y lo mismo con su siguiente descubrimiento, la penicilina, en septiembre de 1928. En uno de sus cultivos notó que había crecido espontáneamente la colonia de un hongo, como un contaminante, en una placa de Petri con Staphylococcus aureus. El hongo fue denominado Penicilium notatum, descubriendo  que producía una sustancia natural con efectos antibacterianos: la penicilina. Fleming se dio cuenta inmediatamente de la importancia del descubrimiento, y lo anunció en el British Journal of Experimental Pathology en 1929.

Para facilitar la difusión de su descubrimiento, se negó a patentarlo

Curiosamente, el anuncio pasó en su momento  pasó sin pena ni gloria. En parte porque se pensó que la penicilina solo serviría para curar infecciones banales, y también porque, ciertamente, los primeros intentos de obtención y purificación de la penicilina a partir del Penicilium notatum no fueron todo lo exitosos que cabía esperar. Pero Fleming siguió convencido de la importancia capital de la sustancia que había descubierto, aunque se trataría a partir de entonces de un trabajo más para bioquímicos que para médicos microbiólogos. Para facilitar la difusión de su descubrimiento, se negó a patentarlo.

Curiosamente, el anuncio pasó en su momento  pasó sin pena ni gloria. En parte porque se pensó que la penicilina solo serviría para curar infecciones banales

El interés por la penicilina surgió de nuevo durante la II Guerra Mundial. Ernst Boris Chain, un bioquímico judío alemán refugiado en Inglaterra huyendo del nazismo, y Howard Walter Florey, un famacólogo australiano, ambos investigadores en la Universidad de Oxford, se interesaron por el artículo de Fleming y empezaron a trabajar en la obtención de la penicilina a partir del hongo Peniciluim notatum. En 1941 trataron a su primer paciente, un tal Albert Alexander, que había sufrido un rasguño en la cara que se le había infectado posteriormente y diseminado produciéndole una infección facial grave, debido a la presencia de estreptococos y estafilococos. Tal era la hinchazón de su cara, ojos y cuero cabelludo, que le habían tenido que reventar un ojo para aliviarle el dolor.  Al día siguiente de administrársele la penicilina, la hinchazón remitió y comenzó a recuperarse. Desgraciadamente, al no disponer de cantidad suficiente del antibiótico, el paciente acabó muriendo.

En 1945, la penicilina se producía ya a escala industrial y había salvado millones de vidas. Siguió salvando muchas más hasta nuestros días

La carestía que vivía por entonces Gran Bretaña debido a la guerra, hizo que de trasladaran a los Estados Unidos, donde pusieron en marcha plantas de producción dedicadas exclusivamente a la penicilina, centrándose la investigación en conseguir la producción a gran escala del moho. En 1945 se producía ya a escala industrial y había salvado millones de vidas. Siguió salvando muchas más hasta nuestros días. Fue el primer antibiótico.

El mismo año 1945, concluida la II Guerra Mundial, Chain, Florey y Fleming fueon galardonados con el Premio Nobel compartido de Fisiología y Medicina. Fleming siguió trabajando en el St. Mary, que pasó a dirigir, hasta su muerte.

El descubrimiento de la penicilina significó un cambio drástico en las prácticas médicas, inaugurando la era de los antibióticos.

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