Dibujo del capitán Alfred Dreyfus. La leyenda dice “en Rennes”. / JB GUTH” (Jean Baptiste Guth) – Vanity Fair (Wikimedia)

Tal día como hoy… 12 de julio de 1935, fallecía Alfred Dreyfus

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El 12 de julio de 1935, fallecía en París el coronel retirado Alfred Dreyfus, el mismo que cuarenta años antes había sido el involuntario protagonista de uno de los mayores escándalos que sacudieron a la III República francesa, al ser acusado falsamente de espionaje a favor de Alemania, y condenado a cadena perpetua por un consejo de guerra que dejó en evidencia las palmarias debilidades de la República: el antisemitismo y la pervivencia de elementos monárquicos y golpistas en el ejército y la sociedad francesa. El escándalo propició la famosa carta de Émile Zola con el título de «J’accuse! Lettre au Président de la République».

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El consejo de guerra fue una auténtica pantomima, pese a los denodados esfuerzos del abogado defensor de Dreyfus. Se fabricaron pruebas falsas, se recurrió a falsos grafólogos militares y Dreyfus fue condenado

CV / La III República francesa se había instaurado bajo los traumáticos hechos de la humillante derrota ante Alemania, la caída del II Imperio y la revolución de la Comuna, todo ello en 1870. En 1894, el ejército francés seguía siendo en gran medida monárquico, como se había manifestado con el duque de Chambord o con el caso Boulanger. Para contrarrestar esto, la República había creado una nueva academia militar asociada a l’École Polytecnique, de la cual procedían los oficiales más jóvenes, republicanos y mejor preparados, muy mal vistos por la anacrónica cúpula que había perdido la guerra contra Alemania.

Los servicios de espionaje detectaron una hoja de papel comprometedora en la cual se anunciaba la inminente transferencia de secretos militares a Alemania, que recogió una mujer de la limpieza que trabajaba para ellos en la embajada alemana. Inmediatamente se acusó de espionaje a Alfred Dreyfus, capitán de artillería e ingeniero proveniente de la Polytecnique, judío practicante y alsaciano, que trabajaba en aquellos momentos en el Estado mayor francés. Las pruebas contra él eran endebles y, como se comprobó posteriormente, las propias altas instancias militares tenían indicios suficientes para sospechar del auténtico culpable: el comandante Ferdinand Walsin Esterhazy, un auténtico vividor, reaccionario y relacionado con los servicios de contraespionaje.

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Dreyfus, el chivo espiatorio

Pero se decidió que el chivo expiatorio iba a ser el capitán Dreyfus. El consejo de guerra fue una auténtica pantomima, pese a los denodados esfuerzos del abogado defensor de Dreyfus, el teniente coronel Georges Picquart, que fue apartado del ejército por un tribunal de honor. Se fabricaron pruebas falsas, se recurrió a falsos grafólogos militares y Dreyfus fue condenado a trabajos forzados a perpetuidad y recluido en la isla del Diablo, presidio francés en la Guyana. Francia se dividió en dos, los detractores de Dreyfus y sus partidarios.

Portada del diario L’Aurore del jueves 13 de enero de 1898, con la carta J’accuse …!, escrita por Émile Zola

Mientras Dreyfus cumplía condena, su hermano Matthieu Dreyfus, Picquart y varios periodistas empezaron a seguir el tema y denunciaron la grosera manipulación realizada por unos militares fantoches con complicidades políticas. Fue entonces cuando Zola escribió su memorable carta denunciando la corrupción, el antisemitismo y el falso patriotismo de los acusadores. Le costó un proceso, el exilio y la muerte.

Dreyfys fue indultado en 1899, pero no fue declarado inocente, exonerado y rehabilitado hasta 1906. Durante traslado de los restos de Zola al Panteón, fue objeto de un atentado y herido levemente en el brazo. Participó como teniente coronel en la I Guerra Mundial y murió a los 75 años.

El coronel Picquart fue rehabilitado como general de brigada. Fue ministro de la guerra entre 1906-1909, con Clemenceau. Murió en 1914 al caerse del caballo.

El auténtico espía, Esterhazy, fue declarado inocente en primera instancia por corporativismo militar. Cuando el caso comenzó a complicarse, huyó a Inglaterra (1898), dedicándose a publicar panfletos antisemitas. Murió en 1923.

Émile Zola fue juzgado y condenado a un año de prisión y a 7.500 francos de multa –una fortuna para la época-. Se exilió a Inglaterra y regresó en 1899, siendo embargado por la justicia, desacreditado y sobreviviendo en términos de estricta supervivencia. Murió en 1902 en su casa, asfixiado, casi con toda seguridad asesinado por alguien que tapó la chimenea de la estufa. Sus restos están enterrados desde 1908 en el Panteón de París. Y su memora de intelectual comprometido con la verdad pervive convertida en ejemplo para la historia.

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También un 12 de julio se cumplen estas otras efemérides

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