Alfred Hitchcock

Rodó más de cincuenta películas en sesenta años/ Foto: Wikimedia (Studio publicity still – Dr. Macro)

Tal día como hoy… 13 de agosto de 1899 nacía Alfred Hitchcock

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El 13 de agosto de 1899 nacía en el barrio londinense de Leytonstone (Reino Unido) Alfred Hitchcock, conocido universalmente como el rey del suspense y uno de los grandes genios de la historia del cine; el director que siempre hacía una aparición fugaz en sus películas, generalmente al comienzo, mirando a la cámara como un anodino transeúnte. Rodó más de cincuenta películas en sesenta años, algunas de ellas consideradas obras maestras que siguen plenamente vigentes.

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CV / Hay películas que enganchan. Son aquellas que cuando uno pone el televisor y da accidentalmente con alguna de ellas, ya empezada, sigue captando nuestra atención aun sabiéndola de memoria y no podemos resistirnos a verla de nuevo. Las de Hitchcock son de ésas. Habremos visto ‘Psicosis’, ‘Los Pájaros’ o ‘La Soga’ acaso decenas de veces, pero siguen cautivándonos, y seguimos captando e ellas nuevos matices en los que no habíamos reparado hasta entonces. En sus manos, actores mediocres llegaban a interpretar papeles memorables, y nimios argumentos se revelaban como tramas trascedentes. Para él, según decía, “Un drama es como la vida, pero sin sus partes aburridas”.

Alfred Hitchcock presentando la casa de Norman Bates en el trailer original de Psicosis / Trailer screenshot – Psycho trailer (Wikimedia)

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Su especialidad fue el género del suspense, o lo que hoy en día se llama el thriller psicológico, género del que fue pionero, caracterizado por el enfrentamiento mental entre los personajes. Las suyas no son películas de acción en el sentido físico del término, paro mantienen al público en vilo durante toda la proyección. Incluido el efecto McGuffin –como él mismo lo denominó-, un elemento de la trama que al final se manifiesta como irrelevante frente a otro que habíamos tenido delante de la narices y en el cual no habíamos reparado. El conejo que no sale de la chistera, sino que se mete en ella y al desaparecer hace visible el desenlace. Y al final, muy importante, no queda por lo general un cabo suelto; solo acaso preguntas, como por ejemplo ¿Pero qué les pasaba a los pájaros?

Lo del suspense le venía a Hitchcock de tradición intelectual; su referente literario de cabecera era Edgar A. Poe. También sentía una especial predilección por Dickens, el background social o paisajístico, el entorno cultural, vamos, y de ambos, claro, al Psicoanálisis. Empezó en Inglaterra haciendo interludios de películas de cine mudo, y acabó dirigiéndolas alcanzando cierta notoriedad ya en la segunda mitad de los años veinte. En 1939 se trasladó a Hollywood, contratado por el productor David o. Selznick, y empezó una meteórica carrera que no se detuvo hasta poco antes de su muerte.

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Suspense desde la cotidianidad

Como director de culto y a la vez de masas, de Hitchcock se ha dicho casi de todo y se ha hurgado en su personalidad tirando de todas la perspectivas habidas y por haber, desde el propio Psicoanálisis por el que él mismo se sintió atraído –‘Marnie la ladrona’, con la colaboración con Dalí, ‘Recuerda’…- hasta su anticomunismo militante o su especial predilección por las actrices rubias… Para él, el suspense no tenía límites ni secretos, y lo abordaba en cualquier entorno, desde la cotidianidad costumbrista en que un determinado acontecimiento desencadena una sórdida trama en la cual lo latente se explicita imponiéndose sobre lo manifiesto, hasta el mundo del espionaje, el de los magnates o una reunión de exalumnos con su antiguo profesor de instituto.

Para él, el suspense no tenía límites ni secretos, y lo abordaba en cualquier entorno, desde la cotidianidad costumbrista

Para el cine superespecializado de los efectos especiales diseñados por ordenador donde los actores superestrella son cada vez más virtuales que físicos, con la banda sonora imponiéndose sobre unos diálogos cada vez más ramplones y con el uso reiterado del recurso a los flashbacks para que el público la entienda la trama cuando se considera demasiado complicada, el cine de Hitchcock se antoja sin duda antediluviano. ¿Quién no recuerda ‘La soga’, rodada como una obra de teatro en un único decorado y con una sola cámara, donde todo, todo, es diálogo?

Y es toda una insinuación, o más bien una odiosa comparación entre el pasado y el presente cinematográficos en la cual este último no sale muy bien parado; entre los recursos del talento y los de la tecnología, entre lo implícito y lo explícito. Pero es que, claro, en el encuentro entre un hombre y una mujer al comienzo de una película, a Hitchcock le bastaba con que aquél le dijera a aquélla “Veo que sigues utilizando el mismo perfume” para que todo quedara entendido. Y el público lo entendía perfectamente. Hoy se tira de flashback.

Alfred Hitchcock murió en Los Ángeles (California, EEUU) el 20 de abril de 1980. Está enterrado en la Iglesia del Buen Pastor de Beverly Hills.

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También un 13 agosto se cumplen estas otras efemérides

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