Allan Pinkerton, el primer detective privado

Retrato de Allan Pinkerton en Harper's Weekly, 1884. / Wikimedia

Hay figuras sociales típicamente anglosajonas, tanto literariamente como en la vida real; una de ellas, incluso más concretamente norteamericana, es la del detective privado  -el «Private Eye»-. Es sin una cuestión cultural con proyecciones políticas. El detective continental más famoso es sin duda el comisario Maigret, agente de la Sûreté francesa.

 

CV / En las películas francesas, italianas, alemanas o españolas, el «héroe» acostumbra a ser un agente de policía, un inspector, un comisario… un funcionario del Estado. En las de países anglosajones, aunque hay de todo, la palma se la acostumbran a llevar los detectives privados, y los palos, cuando los  hay también.

Es verdad que hay personajes de la Europa continental que entrarían de lleno en la categoría de detectives privados, como el Lupin de Edgar Allan Poe, o el celebérrimo Hércules Poirot de Agatha Christie; un francés y un belga, respectivamente, pero creados por un norteamericano y por una inglesa. Pero ingleses son el Sherlock Holmes de Conan Doyle, el padre Brown de Chesterton o la fisgona Miss Marple de la ya citada Agatha Christie; y norteamericanos son Sam Spade, Phillip Marlowe o Dick Tracy, por citar solo algunos.

Lo suyo fue un poderosísimo sistema de organización parapolicial a la sombra del poder, un auténtico poder paralelo, gracias al cual medró en un contexto solo posible en los EEUU

Aunque en realidad, para encontrar a alguien como el personaje que nos ocupa hoy, quizás el más parecido a él sea curiosamente un francés que existió históricamente, el exladrón y posterior policía Vidocq, siempre un paso más allá de la ley y volviendo continuamente a las andadas, que medró durante el reinado de Luis Felipe. No nos estamos refiriendo a personajes ocasional o accidentalmente corruptos, sino constitutivamente ubicuos, que están a ambos lados, en el de la ley y en el del delito y el hampa, sin que tampoco se sepa exactamente cuál es uno y cuál el otro, ni de qué lado están en realidad, como no sea del suyo propio.

Nuestro personaje de hoy es Allan Pinkerton (1819-1884), fundador de la primera agencia de detectives privados del mundo, servicios de protección, de espionaje, de policía paralela, de represión de huelgas obreras, protección a esquiroles, escoltas personales y lo que se ofreciera. Lo suyo fue un poderosísimo sistema de organización parapolicial a la sombra del poder, un auténtico poder paralelo, gracias al cual medró en un contexto solo posible en los EEUU, haciéndose famoso por la caza de pistoleros y atracadores, sobre todo en los tiempos crepusculares del Far West.

La gran oportunidad le llegó con la Guerra Civil (1861-1865), organizando un cuerpo de espionaje privado al servició de la Unión, el de su propia empresa, a la vez que era el jefe de los servicios de inteligencia

Pinkerton era un tonelero escocés, nacido en Glasgow el año 1819, que militó en el cartismo y emigró a los EEUU en 1842, con 23 años, instalándose en Chicago y convirtiéndose en su primer detective en 1846. En 1850 dejó la policía y se asoció con el abogado Edward Rucker, fundando la agencia privada de policía North Western Police Agency, dedicada a trabajar paralelamente para la policía, haciendo lo que esta no podía hacer legalmente, y para empresarios y magnates que lo contrataban para protección u otros menesteres más inconfesables.

La gran oportunidad le llegó con la Guerra Civil (1861-1865), organizando un cuerpo de espionaje privado al servició de la Unión, el de su propia empresa, a la vez que era el jefe de los servicios de inteligencia –Union Intelligence Services-, puesto desde el cual subcontrataba a su propia empresa. Entre otras actividades, infiltró agentes secretos entre los confederados, como soldados, oficiales o simples ciudadanos, para conocer sus planes, a la vez que practicó también la táctica del soborno entre los políticos sureños. Y lo cierto es que lo hizo bien. El mismo participó personalmente en algunas operaciones de infiltración con el apodo de «Comandante E. J. Allen». La divisa de su agencia era «We never sleep» -nunca dormimos-.Esto le permitió acceder al conocimiento y la confianza de personajes influyentes, entre los que cabe destacar al propio Abraham Lincoln, al cual salvó la vida cuando consiguió frustrar una conspiración de asesinato en Maryland. Eso sí, no pudo evitar el asesinato final en 1865, un día después de concluir la guerra, aunque tampoco sabemos si por entonces seguía a su servicio como escolta o si ya estaba obedeciendo a otros patrones. En resumen, un personaje que se movía como pez en el agua en los bajos fondos y círculos conspirativos, al cual no era recomendable tener como enemigo.

Enriquecido tras la guerra y al frente de un auténtico aparato policial paralelo, su definitiva consagración se produjo con la apertura hacia el Oeste que se inició después de la guerra

Enriquecido tras la guerra y al frente de un auténtico aparato policial paralelo, su definitiva consagración se produjo con la apertura hacia el Oeste que se inició después de la guerra: la tierra de frontera, el legendario Far West, al cual llegó antes la civilización que el orden, y donde cada cual se tomaba la justicia por su cuenta y como mejor podía; el terreno abonado para un personaje como Pinkerton. Se especializó en resolver atracos de trenes y en cazar forajidos, a la vez que muchos magnates contrataban sus servicios para su propia seguridad o para deshacerse de rivales molestos. La agencia Pinkerton fue muy pronto conocida por su eficacia y por su tenacidad, siendo la responsable de la detención de muchos pistoleros y atracadores, y del asesinato de algunos de los más famosos, como Jesse James o la pareja Butch Cassidy & The Sundance Kid. A estos últimos los persiguió hasta Argentina y Colombia…

Luego se especializo también en la contratación de partidas de matones para reventar huelgas obreras, vigilar las fábricas protegiendo a los esquiroles y poniéndose al servicio de los empresarios, además de escoltas de seguridad personal. El término Pinkerton se utilizó durante un tiempo para designar a los detectives privados. También pensó en la importancia de cuidad la imagen, algo deteriorada por el matonismo de sus empleados, y se dedicó a la publicación de novelas policíacas y de investigación, que siempre ensalzaban al detective privado, que firmaba como su autor, aunque se supone que utilizaba «negros» para esta labor, y que él mismo nunca llegó mucho más allá de pagar las ediciones. En definitiva, un imperio del «orden» que vendía seguridad, investigación y lo que se terciara, con sus ramificaciones, que contó con la complicidad del propio Estado. Un negocio que lo hizo millonario. Un auténtico FBI privado, cuando el FBI todavía no existía.

Allan Pinkerton falleció como consecuencia de una infección que se le produjo en la boca como consecuencia de una caída en la que, accidentalmente, se amputó con sus propios dientes parte de su lengua, como consecuencia del impacto de la caída en el mentón. Era el 1 julio de 1884.

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 27 de junio de 1806

Durante las invasiones británicas para hacerse con el control del Río de la Plata, las tropas inglesas ocupaban la ciudad de Buenos Aires. Fueron posteriormente rechazados.

Martes, 28 de junio de 1519

El rey Carlos I de España era nombrado emperador del Sacro Imperio Romano-germánico con el nombre de Carlos V.

Miércoles, 29 de junio de 1914

En la ciudad de Sarajevo, un activista serbobosnio, Gavrilo Prinzip, asesinaba al archiduque Francisco Fernando, heredero del trono al Imperio Austro-húngaro, y a su esposa Sofía Shotek. Este atentado fue el detonante que llevó en unas semanas al estallido de la I Guerra Mundial.

Jueves, 30 de junio de 1859

El acróbata francés Charles Blodin cruzaba las cataratas del Niágara sobre una cuerda floja.

Viernes, 1 de julio de 1884

Fallecía en Chicago el detective, espía Allan Pinkerton, fundador de la primera agencia de detectives privados del mundo.

Sábado, 2 de julio de 2016

Fallecía en Beverly Hills el cineasta Michael Cimino, director, entre otras, de las películas ‘El Cazador’ y ‘La Puerta del Cielo’.

Domingo, 3 de julio de 1898

En la salida de la bahía de Santiago de Cuba, la flota estadounidense hunda a la española que había intentado salir del puerto para romper el bloqueo. Poco después capitulará la Habana.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí

Ver más

  • Responsable: Eva Serra Sánchez.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Nominalia que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.