Alumnos evaluados, descanso esperado

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No sólo de ejercicios, exámenes y capacidades de redacción se nutre la evaluación de los estudiantes, existen reuniones trimestrales durante las cuales todos los profesores analizamos uno a uno todos nuestros alumnos. Con ello pretendemos conocer mejor sus necesidades y matizar, si se requiere, sus evaluaciones.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista @DAVIDRABADA

La primera reunión a mitad de trimestre sirve para pronosticar resultados académicos del escolar, y la segunda a final del mismo, para limar notas. A estos encuentros los padres no pueden asistir, pero sí deben ser informados de lo esencial. Para ello una entrevista con el tutor, un comunicado por escrito o unas observaciones vía agenda, Internet o en el boletín de notas sirven al efecto.

En mi caso yo prefiero los comunicados claros y sin eufemismos. Cuando una observación de su hijo empieza por posiblemente su hijo tenga algunas dificultades, mal se informa. Al hablar de los alumnos es necesaria la máxima diligencia y no una evaluación metrallada por frases e indicaciones ambiguas. Ante ello debe quedar clara la deficiencia del estudiante y las pautas de intervención que se aconsejan para mejorar su situación. Ser más constante, ampliar las horas de estudio bajo el silencio y la concentración, o simplemente recibir un refuerzo externo suelen ser consejos frecuentes, claros y sinceros.

A menudo muchos padres no comprenden tantos tecnicismos ideados por los expertos. Para ello informo a mis padres de una manera poco ortodoxa, a través de sus hijos

Independientemente del boletín por competencias con mil frases, yo me aseguro el tiro. A menudo muchos padres no comprenden tantos tecnicismos ideados por los expertos. Para ello informo a mis padres de una manera poco ortodoxa, a través de sus hijos. Durante una sesión de tutoría con mis alumnos, y uno a uno, les comento lo acontecido sobre él durante la reunión de evaluación, es decir, le comunico, parcialmente, lo que piensa el claustro de profesores de él, algo que implica tratarlo como le gusta, como adulto. Al mismo tiempo le hago apuntar tales apreciaciones en su agenda bajo el pacto que esa misma noche explicará y mostrará el mensaje a sus mentores. Una semana más tarde mando un mail a los padres indicándoles que su hijo ha sido informado con detalle de su rendimiento y comportamiento, que deberían hallar tal comunicado anotado en la agenda y que si lo desean pueden acordar entrevista conmigo.

Con la anterior carta logro varios objetivos. El primero informar a los padres que tienen un mensaje sobre el estado estudiantil del mancebo. En segundo aparecen los escolares que esconden tal información al no ser sinceros con sus padres, o que han falsificado la firma de sus progenitores. De hecho, y en breve, los padres que no hallan tales datos en la agenda me llaman, menudo estrés ese día. En tercer lugar se filtran muchas entrevistas innecesarias de padres ya bien informados o de otros cuyos hijos van a buen ritmo sin la necesidad de una entrevista terapéutica urgente. Finalmente, entre boletines, mensajes y entrevistas, el primer trimestre queda zanjado y se acercan las esperadas y balsámicas vacaciones.

Navidad, ¿divino tesoro?

El descanso navideño es un gran regalo para familias, alumnos y docentes. Sin él, el estrés durante el curso destrozaría los nervios a más de uno. Pero antes de marcharnos de vacaciones, hay que hablar del espíritu de la Navidad para que los alumnos le den mayor valor, y siendo adolescentes, hablar de la historia de esta festividad da la vuelta a la tortilla que tanto gusta a los púberes.

–          Creáis o no en los Reyes Magos, el 25 no es Navidad. De hecho el 25 de diciembre es el aniversario de un dios pagano que el cristianismo del siglo IV quiso asimilar a la natividad de Jesús.

–          ¿Qué dios era ese profe? – me cortó Luis, el calé.

–          Un dios pagano llamado Mitra, el dios de la tierra. Pero todavía hay mucho más. Cuando uno mira un pesebre observa una creación humana llena de elementos que nada tienen que ver con los hechos históricos. Jesús no nació en diciembre.

–          A no, ¿y cuando lo hizo? – dijo mi avanzada Silvia.

–          De hecho no se sabe ni el mes ni el año en que ocurrió; tampoco se puede afirmar que lo hiciera en Belén, algunos creen que fue en Nazaret, aunque recientes excavaciones muestran que no existía tal población durante el siglo I; los reyes magos, y según Los Evangelios, ni fueron reyes, ni tres, ni de tres colores, ni se llamaron Gaspar, Melchor y Baltasar.

–          Menuda sarta de mentidas, pues – lanzó Rufián, el díscolo.

–          Bien, no fueron mentiras Rufián, todo ello formó parte de añadidos medievales que quisieron regalar realismo al personaje de Cristo; por otro lado la virgen María no fue virgen, hubo un error de traducción del griego en donde ponía mujer por desposar; el nombre Jesús, Yeixua en arameo, quizás fuera solo un apodo y no su nombre verdadero ya que significaba salvación; y por último Cristo jamás se declaró hijo de Dios en Los Evangelios, su divinidad se votó en el siglo IV en el Concilio de Nicea. Vistos esos antecedentes cabe preguntarse, ¿qué se celebra entonces por Navidad?

–          Pues la verdad – intervino la sagaz Silvia –, sólo se me ocurre una idea, una mentira.

–          Me parece apropiado. La realidad es que ésta, y repetida durante dos mil años, ahora nos parece real. Pero, ¿qué más celebramos por Navidad?

–          Pues no sé profe – intervino Luis con desgana.

–          Yo creo que celebramos dos cosas, la creencia cristiana y nuestro sistema consumista. Pero yo propondría otro objetivo de esta celebración.

Y ésta se la desvelaba uno a uno con el siguiente acto que aprendí de gatos viejos en enseñanza. Concretamente fueron dos profesores de Granollers en la provincia de Barcelona. Así pues, y acabada mi disertación, les decía que, con motivo de las navidades, tenía un regalo para ellos y su familia. Mientras dejaba a toda la clase con algún trabajo, hacía salir uno a uno de mis alumnos y afuera les mostraba una caja cerrada.

–          Aquí tienes el mejor regalo para tus padres.

El escolar ansioso y contrariado, abría la caja para hallar un simple espejo en donde se veía reflejado. Las reacciones de mis púberes eran múltiples, sonrisas cómplices, caras de ya te vale, muecas de contrariedad, o hasta carcajadas de sorpresa, pero en todos ellos el mensaje calaba en su mente, el mejor regalo de la Navidad era él mismo. Sin buena familia poco se puede compartir y celebrar algo, y menos la Navidad.

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En otra ocasión solía organizar una tutoría menos histórica y más emocional. Ante tanta felicidad fatua durante las navidades, inquiría a mis alumnos por el concepto de ésta, la felicidad. Las opciones se iban anotando en la pizarra hasta llenar un buen grueso de valoraciones como la salud, el dinero, el poder, las creencias o el amor. Luego les preguntaba que qué daba más felicidad, lo inmediato o lo que se conseguía con esfuerzo, a lo que los estudiantes se acababan decantando por el valor de las cosas, lo deseado y alcanzado con la lucha. Al final les decía que sus conclusiones ya habían sido propuestas hacía más de 2.400 años. La primera, el valor, fue postulada más o menos por Aristóteles, y la segunda, el esfuerzo, por Platón con su teoría de la privación. Entonces les dejaba ante otra cuestión, sus regalos de Navidad o Reyes, que cuanta felicidad merecida habría en ellos y cuanto les duraría. Ante tal pregunta les decía que no esperaba respuestas, que aquello era algo muy personal que debían valorar ellos en su intimidad.

 

Y en Semana Santa

Pues poco antes de estas vacaciones también repetía tutorías parecidas.

– Os lo creáis o no, tampoco se sabe a ciencia cierta cuando murió Jesús, ni el año ni el día de su ejecución se han esclarecido. Además para confundir más el calendario de aquella defunción, la Semana Santa jamás cae en la misma fecha ya que ésta se rige por ciclos lunares y no por nuestro calendario, el gregoriano. Lo que sí suele suceder es que estas vacaciones caen cerca del final del segundo trimestre, un descanso que debe permitir la preparación del tercero y último. En fin, os encomiendo a estudiar los contenidos no adquiridos y a preparar los apuntes pendientes. Son pocos días de reposo y el tercer trimestre resulta el más corto de todos. Por tanto, hay que evitar sorpresas desagradables. Además a final de este último trimestre muchos adolescentes debéis elegir destino. Los de tercero los itinerarios de cuarto, los de cuarto ciclos o bachiller. En fin espabilad los que tenéis temas pendientes. Aún estáis a tiempo.

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Y hablando de Semana Santa cabe mencionar algo que mejoraría enormemente el calendario escolar. Sabemos que la Navidad conlleva un merecido descanso de dos semanas tras el primer trimestre. Sabemos que éste es adecuado y provechoso ya que los alumnos vuelven relajados y tranquilos, ¿que tal entonces hacer lo mismo con el segundo trimestre?, ¿que tal fijar la Semana Santa a finales del mismo?, ¿que tal pasar del antiguo y arcaico calendario lunar del Antiguo Testamento? En otros países europeos así lo hacen y mejor les va educativamente. En éstos dejan dos semanas de descanso tras finalizar el segundo trimestre para encarar el final de curso. El problema en nuestro país resulta la falta de lógica en ello y el peso de las creencias sin didáctica, ¿con la Iglesia hemos topado Sancho? Habrá que hablar ahora de la falta de científicos en nuestro país.

Este artículo forma parte de una serie titulada “Fracaso escolar o fracaso político“, a cargo de nuestro colaborador, David Rabadà.

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