El polo sur fue alcanzado el 14 de diciembre de 1911, 35 días antes que la expedición de Scott. En la imagen: Roald Engelbregt Gravning Amundsen (Wikimedia)

Tal día como hoy… 7 de marzo de 1912, Amundsen anunciaba la conquista del Polo sur

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El 7 de marzo de 1912, el explorador noruego Roald Amundsen (1872-1928) anunciaba en Hobart (Australia) que había conseguido llegar al Polo sur geográfico. Lo había alcanzado con su expedición el 14 de diciembre del año anterior, tres meses antes, pero la falta de comunicaciones había impedido informar de ello. La expedición había dejado allí una tienda con una carta certificando su llegada, por si acaso no conseguían regresar. Es la carta que iba a encontrar el británico Robert F. Scott (1868-1912) al llegar al mismo punto 35 días después, muriendo de hambre e hipotermia en el camino de regreso.

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CV / El Polo sur es punto más austral de la Tierra, en el que convergen todos los meridianos, con coordenadas 90º de latitud Sur y 0º de longitud. La historia de su conquista por el hombre está marcada por la competitiva carrera que se estableció entre las dos expediciones que habían partido casi simultáneamente, y por el trágico destino de la segunda, cuyos miembros murieron en el camino de vuelta. Hasta tal punto es así, que cuando se evoca la conquista del Polo Sur, inevitablemente vienen a la mente los nombres de Scott y Amundsen, por este orden.

Se suele olvidar también que Amundsen tuvo un final parecido al de Scott, aunque nadie pudo recoger posteriormente sus diarios de expedición

Contribuyó mucho a ello la pésima digestión de Inglaterra por el fracaso, muy especialmente por la parafernalia propagandística triunfalista que había precedido a la expedición, anunciándola como un tema de orgullo nacional. Se optó entonces por la épica del héroe, cuyo destino trágico le es inherente por el hecho de serlo precisamente al cumplirse en su ineluctable fatalidad. Como en tantos otros casos, el vencido despierta las simpatías propias de la admiración que su inmolación suscita; y al triunfador casi se le reprocha seguir con vida. En este sentido, acaso Scott haya ganado la partida final, la de juicio de la fama. Se ha solido presentar a Amundsen como un profesional gris, extremadamente ambicioso, que solo gracias a su pericia y su actitud metódica consiguió ganarle la carrera a Scott. Lo cual no es cierto.

Y aunque lo fuera, tampoco parece que la pericia sea un demérito en una empresa como la de llegar al Polo sur. Es como si se dijera que un jugador de ajedrez le ha ganado la partida a otro porque ha jugado mejor. Pero con ello se le priva del merecimiento, en favor del halo romántico que envuelve a su rival; como si Scott no fuera igualmente ambicioso o, peor, no supiera dónde se metía, lo cual es manifiestamente falso. En cuanto a la ambición o la vanidad, nadie va al Polo sur para hacerse un selfie sin más, sino para enseñárselo a los demás. En esto, pues, estaban a la par.

Roald Amundsen y sus compañeros mirando la bandera noruega clavada en Polo Sur el 16 de diciembre de 1911. Foto tomada por Olav Bjaaland

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Se suele olvidar también que Amundsen tuvo un final parecido al de Scott, aunque nadie pudo recoger posteriormente sus diarios de expedición. Amundsen desapareció el 18 de junio de 1928 cuando volaba en un hidroavión sobre el Ártico, en una misión de rescate de la expedición del italiano Umberto Nobile, cuyo dirigible, el «Italia», se había perdido, y con quien, paradójicamente, mantenía una manifiesta enemistad por anteriores rencillas personales. Se cree que el hidroavión de Amundsen se estrelló en el mar de Barents. Las misiones de rescate solo encontraron un flotador del hidroavión. Nobile, en cambio, fue rescatado con vida.

Pero aquel 7 de marzo en que anunció su llegada al Polo sur, y se enteró también de que su competidor había perecido en el intento, aún faltaban algunos años para que, uno en el Polo sur y el otro en el Polo norte, ambos, Scott y Amundsen, descansaran bajo el hielo.

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También un 7 de febrero se cumplen estas otras efemérides

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