Andrés de Urdaneta

Andrés de Urdaneta / Créditos imagen: Anarkor (Wikimedia)

Tal día como hoy… 3 de junio de 1568 fallecía Andrés de Urdaneta

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El 3 de junio de 1568 fallecía en Ciudad de México el navegante, sacerdote y cosmógrafo Andrés de Urdaneta y Cerain, autor del Tornaviaje del Pacífico, o ruta de Urdaneta. Fue el descubridor de la ruta de vuelta por el Pacífico desde las Filipinas hasta Acapulco, en México, dirección oeste-este. Algo que muchos habían dado ya por imposible.

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CV / Urdaneta había nacido en la población vasca de Ordicia (Guipúzcoa, País Vasco, España) en 1508. Se sabe poco de los primeros años de su vida, pero debió tener estudios, pues dominaba las matemáticas, la filosofía, la cartografía y el latín. Trabó contacto con otro vasco por entonces celebérrimo, Juan Sebastián Elcano, que acababa de circunnavegar la Tierra. Elcano lo tomó como su protegido y le animó a participar en la siguiente expedición que estaba organizando por cuenta de la Corona para colonizar las Molucas, por donde había pasado en su anterior viaje y había recogido las especias que enriquecieron a los supervivientes de la travesía.

Urdaneta se embarcó en la expedición conocida como Elcano/Loaísa (1524), conocida así por los nombres de sus dos impulsores y protagonistas

Había, además, dos problemas que se añadían a los propios de una travesía tan larga. La primera era que las Molucas estaban en disputa entre España y Portugal; la segunda era el tornaviaje. O lo que es lo mismo, cómo volver. Se sabía cómo ir desde México hasta oriente, pero no cómo regresar. La única ruta de retorno era proseguir con la circunvalación del Globo, hacia el oeste y hacia el sur, hasta el cabo de Buena Esperanza y remontar África. Pero esto eran rutas portuguesas…

Urdaneta se embarcó en la expedición conocida como Elcano/Loaísa (1524), conocida así por los nombres de sus dos impulsores y protagonistas, el propio Elcano y García Jofre de Loaísa. Consiguieron arribar a las Molucas siguiendo la ruta de Magallanes sin excesivas dificultades, pero los problemas empezaron una vez se instalaron allí, por conflictos con los portugueses, con los nativos y con las enfermedades. Allí murieron Olaísa y Elcano –Urdaneta fue su albacea testamentario- y se quedaron los supervivientes durante 11 años. Fracasada la colonización, Urdaneta dirigió el regreso por la única ruta posible, llegando a Lisboa en 1536 y siéndole incautada por los portugueses toda la información cartográfica que había elaborado en este tiempo. De España pasó a México y allí decidió ingresar en la orden de los Agustinos.

Durante este tiempo de retiro, hubo varias expediciones que intentaron establecer una ruta de vuelta a América por el Pacífico, fracasando todas ellas. Veintiocho años después, se decidió organizar una nueva expedición con un doble objetivo, colonizar las islas Filipinas y encontrar la ruta del tornaviaje por el Pacífico hasta América. Durante sus años de estancia en las Molucas, Urdaneta había estado estudiando el tema y recogiendo información de los nativos sobre los vientos. Estaba convencido que, al igual que en el Atlántico, más al norte daría con los vientos del oeste; es decir, que soplan hacia el este –a diferencia de las corrientes marinas, los vientos no se definen por su dirección, sino por su procedencia- y permitirían llegar de retorno a la costa americana del Pacífico.

Había recorrido una ruta de 7.644 millas náuticas –unos 14.500km- en  130 días. La ruta del tornaviaje se había completado. Durante los siguientes dos siglos y medio, un barco realizaba anualmente esta ruta

En el año 1564, Urdaneta era un devoto fraile retirado camino de los 60 años, pero el rey Felipe II le pidió personalmente por carta que aceptara exclaustrarse temporalmente para rendirle este último servicio. Por su condición de religioso, no podía ser el jefe de la expedición; fue Legazpi. Uno se encargaría de colonizar las Filipinas, y otro del tornaviaje. La expedición partió el 21 de noviembre de 1564 del Puerto Navidad, en el Pacífico-, en dirección a las Filipinas. Una vez allí, y tras un tiempo de reposo y de reparación de las naves, Urdaneta partió el 1 de junio de 1565 poniendo rumbo nordeste, aprovechando el mozón del suroeste. Aunque no había estado allí, sabía adónde iba y lo que se iba a encontrar.

Al alcanzar Taiwán, siguió remontando al pairo de la corriente de Kuro-sivo hasta alcanzar la latitud de 40º, donde enlaza con la corriente del Pacífico norte, análoga a la corriente del Golfo en el Atlántico. Siguieron en dirección este hasta alcanzar el cabo Mendocino en los costas de California, y de allí costeando hacia al sur, arribaron a Acapulco el 8 de octubre. Había recorrido una ruta de 7.644 millas náuticas –unos 14.500km- en  130 días. La ruta del tornaviaje se había completado. Durante los siguientes dos siglos y medio, un barco realizaba anualmente esta ruta.

Urdaneta informó personalmente a Felipe II de sus descubrimientos y regresó a su convento en México. Murió al año siguiente, siendo enterrado en el claustro del convento, que es hoy el de la Biblioteca Nacional de México.

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