Entrevista a Javier Belda, director del servicio de anestesiología del Hospital Clínico de Valencia

Javier Belda / Anestesia Clínico Valencia

El gas xenón está aprobado por la Agencia Española del Medicamento y la Agencia Europea del Medicamento, no está restringido ni en fase experimental, lo puede comprar cualquier hospital que quiera aunque se trata de un gas muy caro.

“No hay nadie que hoy se muera por administrarle una anestesia”

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Javier Belda

Por: Eva Serra e.serra@catalunyavanguardista.com

Desde que  la primera anestesia se practicara con éter en el año 1842, el avance de esta especialidad ha permitido realizar todo tipo de intervenciones y lo que es más importante, sin riesgos, en pacientes de avanzada edad. Ahora, los modernos fármacos utilizados se combinan casi a la medida del paciente y se empiezan a emplear agentes, como el gas xenón, que minimizan las complicaciones post operatorias.

Javier Belda dirige el servicio de anestesiología del Hospital Clínico de Valencia, primer centro en España en administrar el gas xenón como anestésico, cuya principal ventaja es que daña menos los órganos del paciente, responsables de la recuperación post operatoria. Se ha comprobado también que provoca un despertar más rápido y menos incómodo. En la actualidad su equipo comparte una investigación junto a otros cuatro centros europeos, para comprobar los efectos de este gas en intervenciones de rotura de cadera.

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¿Qué es la anestesia y qué riesgos conlleva?

La anestesia tiene básicamente tres componentes: la hipnosis, que permite que el paciente esté dormido; la analgesia, que evita que el dolor producido por la intervención quirúrgica provoque una reacción orgánica considerable y la inhibición de la reacción vegetativa, el sistema vegetativo es el que produce reacciones automáticas del cuerpo que generan el estrés. Cada uno de estos tres estados los tratamos de diferente manera. Hoy, prácticamente no reviste ningún riesgo para el paciente.

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¿Cómo ha evolucionado esa seguridad?

Antes se administraba un único anestésico y ahora a cada uno de esos tres componentes se les administra un fármaco distinto o una combinación de ellos, al ser fármacos más específicos se reducen los efectos secundarios.

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¿Cuántos tipos de anestesia conviven en la actualidad consensuados científicamente?

Dos tipos muy generalizados y ambos muy seguros. Uno es la anestesia inhalatoria, pariente del éter o del cloroformo consistente en la administración continuada por vía inhalatoria de gases anestésicos fluorados, como el Isoflurano, o el Sevoflurano que duermen y son también algo analgésicos.

El segundo tipo es por vía intravenosa. El agente más administrado debido a que presenta menos variantes es el Propofol que se ha hecho tan visible con la muerte de Michael Jackson por, al parecer, una sobredosis de este anestésico que, en su justa administración lo que produce es sueño. Uno de sus beneficios es que el paciente tiene un sueño y un despertar muy buenos.

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¿Se han eliminado los síntomas del molesto despertar post anestésico?

Los anestésicos intravenosos que antes se utilizaban eran los barbitúricos, concretamente el pentotal, pero producía un despertar más lento con cierta sensación de resaca y por esto se ha dejado de administrar. Las dos maneras antes citadas, intravenosas o inhalatorias son la mejor forma de mantener a un paciente anestesiado durante dos, seis o doce horas.

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¿Cuál de estas dos formas resulta menos agresiva para el paciente?

Con los nuevos anestésicos intravenosos hemos ganado mucho y a todos los pacientes los dormimos por este método ya que entran en sueño en segundos, es una hipnosis inmediata que no requiere mascarillas en la cara ni tener que inhalar ningún gas, algo muy molesto. A un determinado tipo de pacientes se les administra por vía intravenosa sólo al principio para dormirles y luego se les mantiene por vía inhalatoria mientras que a otros se les mantiene por esta única vía, pero a todos los dormimos así.

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¿En qué casos se desaconseja la administración de anestésicos en un paciente?

Existen algunos casos donde se desaconseja la anestesia, pero no por sus riesgos en sí sino cuando las enfermedades concomitantes indican un riesgo elevado de complicaciones postoperatorias. En un paciente de riesgo se calculan las probabilidades y si estas son muy altas se desaconseja, pero no porque la anestesia vaya a ser un problema sino porque tras la operación el paciente se expone a mayores riesgos.

A principios del siglo XX ya se operaban muchos tipos de dolencias pero cuando un paciente llegaba a los 60 años se descartaba la intervención. La anestesia ha ido mejorando mucho los fármacos, tanto que esta misma mañana en el quirófano tenemos pacientes a punto de operarse del corazón que tienen 82 ó 79 años. Discernir en estos casos cuándo está indicado un tipo u otro de administración son distinciones muy recientes.

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¿Qué más se sabe?

Nos hemos dado cuenta que la anestesia en sí también afecta al paciente después de operarse y no sólo durante la intervención quirúrgica. Tal vez esto suene raro pero un paciente que entra en quirófano sale distinto, se producen trastornos de la persona debidos a la propia enfermedad, a la cirugía, al aislamiento, a la anestesia; no en todos los pacientes pero sí en algunos casos se presentan trastornos neurológicos apenas indetectables y que se sólo se detectan un año después. Trastornos del conocimiento, de la expresión, psicológicos, de la memoria implícita o explícita. Te das cuenta que el paciente no es exactamente el mismo.

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¿A qué se deben ese tipo de trastornos?

A que en el postoperatorio hayan presentado dolor, fases de delirio, alteración del ritmo del sueño y el despertar; un conjunto de factores que nos mantienen muy pendientes de intentar devolver al paciente exactamente igual a como entró en el quirófano, sin ningún tipo de trastorno. Los anestésicos modernos son buenísimos. No hay nadie que hoy se muera por administrarle una anestesia, nadie.

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¿Sea cual sea su historia clínica o edad?

No es lo mismo una joven de 30 años que una mujer de 82 que presentará mayores riesgos. La cirugía es una agresión, aunque el paciente esté dormido y no la note. El resto de los órganos del cuerpo son los que ayudan a superar esa agresión y la recuperación será mayor cuanto mejor sea el estado en el que se encuentren los riñones, el hígado o el corazón. En la medida del deterioro de esos órganos mayores dificultades tendrá el paciente para su recuperación, por eso existe el riesgo, no por la anestesia.

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¿Cómo definir el tipo de anestesia más indicado en cada caso?

Una siempre es mejor que otra, eso es lo que tratamos de dilucidar, cuál es la mejor en cada caso y siempre hay una mejor, aunque a priori no existen diferencias cruciales entre la intravenosa o la inhalatoria. Hace pocas semanas hubo una revisión de más de 3.000 pacientes anestesiados por una vía y por la otra y el artículo concluía que la anestesia inhalatoria era mejor porque había menor mortalidad a igualdad de pacientes.

Pero a la hora de evaluar los trastornos post quirúrgicos comentados se sabe que con la anestesia intravenosa se producen menos nauseas y vómitos. Para el paciente que sufra de ellos será recomendable administrarle esta vía; en cambio, para el paciente con, por ejemplo, dolencias cardiacas será más recomendable la inhalatoria porque es más protector del miocardio. Se va eligiendo en función de las características que mejor se adaptan a uno u otro caso.

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El uso del gas xenón en el Clínico de Valencia le situó como pionero en su utilización en España. ¿Qué ventajas presenta?

Nosotros estamos preocupados ya hace muchos años por la protección de los órganos a los que me refería antes, así es que llegamos a insistir tanto a nivel nacional como europeo, que las empresas que producen xenón, cuando han podido nos lo han hecho llegar. Es un gas aprobado por la Agencia Española del Medicamento y la Agencia Europea del Medicamento, no está restringido ni en fase experimental, lo puede comprar cualquier hospital que quiera aunque se trata de un gas muy caro.

Queríamos comprobarlo y ver cómo actuaba pero al ser tan caro se ha restringido a un grupo de pacientes delimitado, homogéneo, de manera que su estudio pueda realizarse con características similares, de otra forma si se dispersa en varios tipos de cirugía el resultado podría deberse a la propia operación y no al gas.

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¿Cómo se administra?

Primero se duerme al paciente por vía intravenosa, se le da ventilación artificial y por ese mismo sistema de ventilación se administra el xenón en aire a una concentración determinada del 60% mezclado con un 40% oxígeno para mantenerlo dormido durante toda la intervención. La ventaja es que el gas pasa a la sangre y a todos los tejidos, protege el corazón y también al cerebro. Ese es uno de los beneficios que buscábamos, la máxima protección de los órganos. Otro beneficio claro para el paciente es que se despierta rápido y muy bien.

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¿Qué tipo de paciente se puede beneficiar más?

En principio cualquier tipo de paciente adulto. Los pacientes mayores que son quienes más delirios post operatorios presentan, un 25% aproximadamente de más de 70 años. Pero hay otro tipo de delirio, una persona quieta en la cama y que esté interpretando mal lo que tiene alrededor o pueda tener visiones o falta de memoria, por ejemplo. Eso determinará una mayor estancia hospitalaria y mayores complicaciones a largo plazo. Este gas rebaja la incidencia de delirio a la mitad, por lo menos.

También es recomendable para pacientes en los que el corazón se opera con técnicas para evitar su sangrado (isquemia), pues bien, cuando este órgano está sin sangre durante una hora y después vuelve a entrar de nuevo produce un trastorno a todo el cuerpo que el xenón puede evitar.

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¿Cómo estamos comparados con otros centros hospitalarios de referencia en esta especialidad?

No hay ninguna diferencia. Trabajamos con una base de datos anestésicos que caracteriza a los pacientes para trabajar de forma conjunta. Y todos participamos en los resultados. Ahora vamos a empezar una investigación sobre el xenón en roturas de cadera que son muy frecuentes y suelen operarse en las 48 del ingreso y es un estudio conjunto, ya no sólo de nuestro centro sino que implica a otros en Europa: Alemania, Reino Unido, Italia y Francia.

4 Comentarios

  1. Doctor buenas tardes , es muy ineresante que comparta los beneficios que ofrecen los nuevos anestesicos. le quiero hacer una pregunta ¿cuales son los nuevos anestesicos generales intrevenosos? quisiera tener mas conocimiento acerca de estos, por favor espero su ayuda Gracias.

  2. Los anestesicos generales intravenosos, que no son tan nuevos, son el midazolam y el propofol. El midazolam se utiliza muy poco mientras que con el propofol se inician casi el 100% de las anestesias generales. Tambien se utilizan para sedaciones en exploraciones como las endoscopias. Otro agente es el etomidato que se utilza para iniciar las anestesias en pacientes con alteraciones cardíacas, pero es poco potente. Finalmente, la ketamina hipnótico y analgésico potente, se utiliza solo en pacientes con shock, por sus propiedades de aumentar la presión arterial. Se utiliza poco por tener efectos psicotropos adversos.

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