Antártida: la investigación de la UB vuelve al continente blanco

Las poblaciones del lobo marino antártico (Arctocephalus gazella) están en proceso de recuperación desde mediados del siglo XX. / UB

Atravesar en barco el pasaje de Drake, superar los 62º de latitud sur e investigar en un ambiente extremo para conocer y proteger mejor la biodiversidad antártica son elementos en común de los proyectos de investigación liderados por los profesores Conxita Àvila y Lluís Cardona, de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona.

UB / Con estos objetivos, la investigación de la UB se suma un año más al esfuerzo internacional para potenciar la ciencia antártica y estudiar la respuesta de los ecosistemas naturales al desafío de adaptarse a las nuevas condiciones de un planeta en constante evolución medioambiental.


Bluebio: nuevas moléculas bioactivas en los ecosistemas marinos antárticos

Identificar compuestos que sintetizan los organismos marinos y evaluar su posible uso farmacológico es uno de los objetivos principales de Bluebio, el nuevo proyecto dirigido por la profesora Conxita Àvila, del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales y del IRBio, en el que también participan los investigadores Paula de Castro, Carlos Angulo, Rafa Martín, Guillermo Molina y Elisenda Ballesté (UB-IRBio), Marc Sentís (No Logo Project) y Yara Tiribiça (Universidad de Cádiz).

El equipo ha estudiado cómo algunos factores pueden generar variabilidad en la producción de moléculas bioactivas en los ecosistemas antárticos

Desde la base científica Juan Carlos I, en la isla Livingston —la segunda en superficie del archipiélago de las Shetland del Sur—, los expertos estudiarán la variabilidad, la producción y la bioactividad de los compuestos naturales producidos por organismos marinos (algas, poríferos, cnidarios, moluscos, briozoos y tunicados) en los fondos marinos antárticos. De enero a febrero, el equipo ha estudiado cómo algunos factores —temperatura, depredación y microorganismos simbiontes— pueden generar variabilidad en la producción de moléculas bioactivas en los ecosistemas antárticos. En el marco de la campaña, también está previsto que algunos expertos continúen las investigaciones desde la base antártica Gabriel de Castilla, en la isla Decepción, que tiene una latitud un poco más meridional que Livingston.

El proyecto Bluebio estudia la ecología química, la filogenia, la filogeografía, y la ecología trófica en el continente antártico. / UB

Bluebio presenta nuevos desafíos en el campo de la ecología marina antártica «para dar respuesta a problemas de interés científico y social sobre la mejora de la protección de la diversidad biológica y química en ecosistemas marinos, y la gestión y la protección medioambiental en latitudes antárticas», detalla Conxita Àvila. Las nuevas investigaciones ampliarán el horizonte científico de los anteriores proyectos dirigidos por la profesora Àvila —Ecoquim, Actiquim y Distantcom—, que han sido decisivos para dilatar el conocimiento del patrimonio biológico, la filogeografía y la ecología química de las comunidades de invertebrados marinos antárticos.


Flexseal: proteger la población más meridional de lobo marino antártico

El lobo marino antártico (Arctocephalus gazella) es un mamífero marino que estuvo a punto de desaparecer debido a su explotación en la industria de la piel. Este depredador, que se nutre sobre todo de kril y peces mesopelágicos, está en proceso de recuperación desde mediados del siglo XX, y tiene como zona de reproducción más meridional las islas Shetland del Sur, las más próximas a la Antártida. En la actualidad, todavía son muchas las incógnitas sobre la capacidad de adaptación de la especie al cambio climático, pues su éxito reproductivo podría estar relacionado con la extensión de la banquisa polar, bajo la cual se encuentran los individuos juveniles de kril.

El equipo dirigido por la profesora Conxita Àvila identificó la primera patología descrita en un equinodermo del medio marino antártico, la estrella de mar Odontaster validus.

Mejorar el conocimiento sobre la ecología trófica y el uso del hábitat del lobo marino antártico en las islas Shetland del Sur es el objetivo del proyecto Flexseal, dirigido por el profesor Lluís Cardona (UB-IRBio). En el marco de este proyecto se quiere estudiar la importancia del kril en la dieta del A. gazella, y la conexión entre esos pequeños crustáceos —vitales en la cadena trófica marina— y el ciclo del hielo durante los meses de invierno. En el proyecto antártico Flexseal también participan los biólogos Manel Gazo, Massimiliano Drago y Diego Rita (UB-IRBio), y la veterinaria Mariluz Parga (Submon).

Durante el verano austral, este equipo investigador tendrá como centro de operaciones la base antártica Gabriel de Castilla, en la isla Decepción (archipiélago de las Shetland del Sur). De febrero a marzo, los expertos colocarán emisores de telemetría por satélite para seguir los movimientos de estos mamíferos marinos durante el otoño y el invierno austral. En el marco del proyecto, también estudiarán muestras biológicas —sangre, excrementos y vibrisas— para analizar diversos marcadores bioquímicos y reconstruir así la dieta de estos otáridos antárticos a lo largo del año.

Como explica el profesor Lluís Cardona, miembro del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales y del Grupo de Investigación de Grandes Vertebrados Marinos, «el proyecto nos ayudará a conocer de qué forma esta especie ha variado su consumo de kril, que era la base de su dieta hace veinte años, y cómo le está afectando la progresiva reducción de la capa de hielo marino que se produce en la península Antártica y las zonas adyacentes».

El proyecto Flexseal, dirigido por el profesor Lluís Cardona, analizará la importancia del krill en la dieta del lobo marino antártico. / UB

En este escenario de investigación polar, también cabe destacar la participación en el proyecto CRONOANTAR del investigador Ramón y Cajal de la UB Marc Oliva. Dirigido por Jesús Ruiz Fernández (Universidad de Oviedo), el proyecto es una iniciativa que reúne a expertos de España, Portugal, Francia y Reino Unido. Marc Oliva, coordinador del Grupo de Investigación Antarctic, Arctic and Alpine Environments (ANTALP) de la UB, se suma a este equipo científico internacional, cuyo objetivo es la reconstrucción temporal y espacial del proceso de deglaciación en las islas Livingstone y Rey Jorge, desde el último máximo glacial hasta la actualidad.

Los resultados de CRONOANTAR permitirán evaluar si las altas tasas de retroceso glacial de las últimas décadas son fenómenos registrados durante los últimos milenios, o bien son una tendencia que responde a los efectos del cambio global en el continente antártico.

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