Antonio Meucci, el ignorado inventor del teléfono

Antonio Meucci (1808 - 1889), inventor del teléfono. / Wikimedia

El 18 de octubre de 1889 fallecía a los 81 años en el neoyorkino barrio de Staten Island, pobre y amargado, el ingeniero de origen italiano Antonio Meucci, sin haber conseguido que se le reconociera la autoría de su mayor invento, el teléfono. Los méritos y la fortuna se los llevó Graham Bell. Una historia sórdida en la que intervienen a partes iguales la codicia, la impostura y el racismo. Y una injusticia solo testimonialmente reparada.

 

CV / En los catálogos de grandes inventores, el teléfono se había atribuido tradicionalmente a Graham Bell, con su inmortalizada y supuesta primera frase pronunciada por teléfono con su asistente: “Sr. Watson, venga, quiero verle”. Pero no fue así, y el papel jugado en todo este proceso por el propio Bell es más que dudoso. El primer teléfono lo había construido un ingeniero italiano inmigrado a los Estados Unidos, Antonio Meucci, que no tuvo dinero para registrar su invento y cuyos diseños desaparecieron «misteriosamente» de la oficina de patentes de los EEUU.

El primer teléfono lo había construido un ingeniero italiano inmigrado a los Estados Unidos, Antonio Meucci, que no tuvo dinero para registrar su invento y cuyos diseños desaparecieron «misteriosamente» de la oficina de patentes de los EEUU

Meucci había nacido en Florencia el 13 de abril de 1808 y se graduó en ingeniería por la Academia de Bellas Artes de dicha ciudad, en cuyo Teatro de la Pérgola construyó un teléfono neumático que todavía sigue en uso. En 1834 fue detenido y pasó varios meses en la cárcel, acusado de pertenecer a la sociedad de los carbonarios y de conspirar con el movimiento por la unificación de Italia. Tras ser liberado en 1835, emigró con su mujer, Ester Mochi, a Cuba, donde trabajó un tiempo como técnico en el Gran Teatro Tacón de La Habana, desarrollando allí un nuevo modelo perfeccionado del mismo teléfono. En 1839 emigró de nuevo, esta vez a los EEUU, instalándose en Staten Island, el barrio neoyorkino donde vivió el resto de su vida.

Construyó allí una fábrica de velas, introduciendo para su elaboración el uso de la parafina. También inventó un nuevo sistema de depuración del agua y un nuevo sistema de galvanizado. Miembro activo de la comunidad italiana en Nueva York, recibió en su casa a Garibaldi, durante su periplo por los Estados Unidos, para recaudar fondos para la causa de la unidad italiana.

En 1854 construyó un teletrófono –posteriormente denominado «teléfono»-, para comunicar su oficina en la planta baja, con el dormitorio en el primer piso, donde yacía inmovilizada su mujer por padecer reumatismo. En 1860 hizo una demostración pública y exitosa de su invento, pero el impacto de la noticia se limitó a la prensa italiana de Nueva York. Pese a sus anteriores inventos de la depuradora de agua y la parafina en la fabricación de velas, carecía de los 250$ necesarios para registrar el invento del teletrófono en la oficina de patentes. Se limitó a un preaviso en 1870, previo pago de 10€, que solo pudo renovar hasta 1873.

En 1860 hizo una demostración pública y exitosa de su invento, pero el impacto de la noticia se limitó a la prensa italiana de Nueva York

Poco después ocurrió un extraño episodio. Una explosión en el vapor Westfield, en el cual estaba trabajando en obras de reparación, le produjo graves quemaduras. Carente de dinero para el tratamiento, su esposa se vio obligada a empeñar los diseños de Meucci. Cuando, ya recuperado, acudió a la casa de empeños para pagar el rescate, el prestamista dijo haberlos vendido a un hombre joven que no supo, o no quiso, identificar.

Pese a todo, Meucci no se amedrentó y ofreció una demostración de su teletrófono a un empresario filial de la Western Union Telegraph Company, Edward B. Grant. Con todo preparado, Grant empezó a pretextar problemas de agenda para la realización de la demostración. Transcurridos dos años, Meucci reclamó la devolución del material entregado, recibiendo como lacónica respuesta que se había «perdido». Mientras tanto, Alexander Graham Bell patentó su teléfono, que Meucci entendió como un plagio, y acudió a los tribunales.

Pero un inmigrante italiano lo tenía difícil ante un anglosajón apoyado además por la poderosa Western Union. En el juicio hubo de todo, falsificación de documentos, soborno de jueces y hasta incluso del abogado contratado de Meucci, que resultó estar pagado por el propio Bell. Por su parte, la oficina de patentes norteamericana adujo que la documentación aportada por Bell en su aviso de registro, se había perdido también… Se demostró posteriormente que hubo varios funcionarios implicados en su «pérdida», pero no ocurrió nada. La Justicia americana dio la razón a Graham Bell, conchabado con la Western Union, que se llevó todos los honores. Meucci persistió y, ante tal sinnúmero de irregularidades, el gobierno norteamericano abrió una investigación por fraude contra la patente de Bell, que se cerró sin conclusiones en 1889, con la muerte de Meucci.

Tuvo que pasar más de un siglo para que, el 11 de junio de 2002, El Boletín Oficial de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos reconociera que fue Meucci, y no Bell, quien inventó el teléfono. Para Meucci era algo tarde…

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 18 de octubre de 1889

Fallecía en Nueva York el inventor e ingeniero ítalo-americano Antonio Meucci (n. 1808), inventor del teléfono, mérito que no le fue reconocido en su momento, en favor de Graham Bell. Solo se e reconoció póstumamente, en el año 2002, más de un siglo después de su muerte.

Martes, 19 de octubre de 202 a.C.

El general romano Escipión «el Africano» se enfrentaba al ejército cartaginés de Aníbal en la batalla de Zama. La victoria romana puso fin a la II Guerra Púnica y determinó el dominio de Roma en el Mediterráneo Occidental.

Miércoles, 20 de octubre de 1971

El canciller de la República Federal Alemana, Willy Brandt, era galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

Jueves, 21 de octubre de 1805

Batalla de Trafalgar, la escuadra británica, comandada por el almirante Horacio Nelson derrotaba a la combinada hispano-francesa dirigida por el almirante francés Villeneuve. La batalla consolidó el absoluto dominio inglés de los mares y Napoleón tuvo que renunciar definitivamente a sus proyectos de invasión de Inglaterra. Para España significó la pérdida de la mayor parte de su flota, de sus mejores marinos –Gravina, Churruca, Alcalá Galiano…- y su desaparición como potencia naval. Nelson murió también en la batalla y Villeneuve se suicidó posteriormente para no afrontar las iras de Napoleón.

Viernes, 22 de octubre de 1973

Fallecía exiliado en Puerto Rico el violoncelista, compositor e intérprete catalán Pau Casals.

Sábado, 23 de octubre de 1975

La sonda espacial soviética Venera 10, aterrizaba en la superficie del planeta Venus.

Domingo, 24 de octubre de 1970

El médico y político socialista Salvador Allende era elegido presidente de Chile. Fue derrocado y muerto el 11 de septiembre de 1973 por un golpe de estado dirigido por el general Pinochet, que instauró una dictadura militar.

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