Apolo I

Grissom, White y Chaffee posan frente a su vehículo espacial Apolo/Saturno IB en la plataforma de lanzamiento, diez días antes de que un fuego de la cabina cobrara sus vidas. / Wikimedia

Tal día como hoy… 27 de enero de 1967 se producía un incendio en la cápsula del Apolo I

 

El 27 de enero de 1967, en Cabo Kennedy, el centro espacial de la NASA en Florida (EEUU), se producía un incendio en la cápsula del Apolo I durante unas pruebas en la plataforma de lanzamiento como consecuencia del cual murieron, prácticamente en el acto, sus tres tripulantes. La tragedia provocó que los vuelos espaciales tripulados se suspendieron durante veinte meses.

 

CV / El programa Apolo fue desarrollado por los Estados Unidos en la década de los sesenta del siglo XX con el objetivo de llevar un ser humano a la Luna. Su primer objetivo era solo el sobrevuelo de nuestro satélite, para empezar a cartografiarlo, pero los planes se vieron modificados en mayo de 1961 con el anuncio del presidente John F. Kennedy de llegar en la presente década a realizar un vuelo tripulado a la Luna de ida y vuelta. Lo consiguió el Apolo XI en julio de 1969. En total hubo 22 misiones ‘Apolo’, 18 de ellas fueron un éxito total, 3 un éxito parcial, y una un fracaso que se resolvió en tragedia, la del Apolo I.

No en todos los lanzamientos ‘Apolo’ estaba previsto que fueran tripulados, pero sí el primero, el Apolo I, cuya misión era de carácter preliminar

No en todos los lanzamientos ‘Apolo’ estaba previsto que fueran tripulados, pero sí el primero, el Apolo I, cuya misión era de carácter preliminar. Se trataba de poner la cápsula en órbita alrededor de la Tierra durante dos semanas, lanzada en un cohete Saturno, con la intención de poner a prueba los dispositivos de control y seguimiento; también llevaría consigo una cámara de televisión para la emisión en directo desde el módulo de mando. Iba a servir además para que los controladores de vuelo inspeccionaran en tiempo real el panel de instrumentos de la nave durante el desempeño de su misión. Igualmente, era una nave mucho más grande y compleja que cualquier diseño espacial anterior tripulado. Era el primer peldaño de la escalera que iba a llevar hasta la Luna. El lanzamiento estaba previsto para el 21 de febrero.

Pero la cosa se torció el 27 de enero, apenas tres semanas antes, en el ejercicio de una prueba rutinaria durante la cual los tres tripulantes estaban en el interior de la nave cotejando sus comprobaciones. A las 23:30 GMT -18:30 hora local- se produjo un cortocircuito de tensión, seguido del cual uno de los tripulantes exclamó que había un incendio en la cabina. Testigos presenciales afirmaron que pudieron ver las llamas lamiendo la ventana y a un astronauta intentando alcanzar la llave de apertura de la compuerta interior. Fue todo en vano. El casco de la nave se quebró y los tres tripulantes murieron abrasados. Eran Virgil I. Grisson, Edwuard H. White y Roger B. Chaffee.

El 27 de enero a las 23:30 GMT -18:30 hora local- se produjo un cortocircuito de tensión, seguido del cual uno de los tripulantes exclamó que había un incendio en la cabina

A raíz de la investigación que una comisión del Congreso abrió para determinar las causas del accidente, salieron a la luz documentos que pusieron en evidencia serias displicencias y deficiencias, tanto en la gestión de la propia NASA, como en las empresas contratistas. Se llegó a pensar en la suspensión del programa, pero al final, se optó por su continuidad. Eran los tiempos de la guerra fría y de la carrera espacial con la URSS, y los EEUU no podían quedarse atrás.

Una actitud que contrasta con la del accidente del Apolo XIII solo tres años y medio después. Por entonces, Norteamérica había ganado la carrera espacial, volver a la Luna no parecía interesarle a nadie y los objetivos eran otros. Y aunque gracias a la heroica pericia de los astronautas el Apolo XIII consiguió regresar a la Tierra con sus tres tripulantes sanos y salvos, el accidente fue la espoleta que decidió a los EEUU a abandonar los viajes a la Luna.

Chaffee, White, y Grissom entrenando en un simulador de su cabina del módulo de comando, 19 de enero de 1967. / Wikimedia

A pesar de haber empezado con tan mal pie, el proyecto Apolo siguió adelante. La siguiente misión tripulada –la primera exitosa- fue el Apolo VII, que en octubre de 1968 que llevó a cabo, ampliada, la misión que no pudo realizar el Apolo I. Le siguió el Apolo VIII, que en diciembre de este mismo año orbitó por primera vez alrededor de la Luna. Luego, tras el IX y el X, vino el mayor hito del proyecto y uno de los mayores, si no el mayor logro de la humanidad: el Apolo XI, que en julio de 1969 llevó a la humanidad a pisar por primera vez la Luna.

El último lanzamiento de una nave Apolo tuvo lugar el 15 de julio de 1975. Fue el Apolo-Soyuz, en una misión conjunta soviético-norteamericana. Duró 217 horas y llevó a cabo el primer acoplamiento entre dos naves de diferentes naciones en el espacio.

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