Arqueología galáctica

Imagen artística de las primeras supernovas de la Vía Láctea. Crédito: Gabriel Pérez, SMM (IAC)

Un equipo internacional de investigadores, en el que participan los doctores del Instituto de Astrofísica de Canarias David Aguado, Jonay González y Carlos Allende, ha descubierto la existencia de una estrella muy pobre en metales, una de las más antiguas de la Vía Láctea y, por lo tanto, una excelente mensajera del universo temprano.

 

IAC / La estrella Pristine 221.8781+9.7844 es una de las más antiguas de la Vía Láctea. Esto se sabe por la composición química de su atmósfera. Justo después del Big Bang, el Universo estaba lleno de hidrógeno, helio y un poco de litio. Aún no existían elementos más pesados porque estos se sintetizan en el interior de las estrellas.

Se puede afirmar que es uno de los objetos más antiguos de la Vía Láctea y, por supuesto, anterior al nacimiento del Sol

En palabras del investigador David Aguado, “dado que la atmósfera de la estrella analizada es muy pobre en metales, se puede afirmar que es uno de los objetos más antiguos de la Vía Láctea y, por supuesto, anterior al nacimiento del Sol.” Y añade: “Esta estrella va a ayudarnos a comprender mejor ciertos aspectos del origen de la Vía Láctea y de cómo se formaron las primeras estrellas”.

Para llegar a estas conclusiones, se han realizado estudios detallados de seguimiento con el instrumento ISIS, en el Telescopio William Herschel, y con el instrumento IDS, en el Telescopio Isaac Newton, ambos del Isaac Newton Group of Telescopes (ING), instalados en el Observatorio del Roque de los Muchachos (Garafía, La Palma). “Las imágenes espectroscópicas de resolución intermedia, obtenidas en los telescopios INT y WHT en La Palma, nos han permitido comprobar el bajo contenido en carbono, que en este tipo de estrellas suele ser muy abundante”, explica Carlos Allende, uno de los investigadores de este proyecto.

El estudio de estas estrellas antiguas nos ayuda a aprender más sobre cómo era el Universo en su juventud, justo después del Big Bang

El estudio de estas estrellas antiguas, como las que se recogen y analizan en el proyecto Pristine, que lideran desde el Instituto Leibniz de Astrofísica de Postdam y desde la Universidad de Estrasburgo, nos ayuda a aprender más sobre cómo era el Universo en su juventud, justo después del Big Bang. Para llevar a cabo este reconocimiento de estrellas supervivientes de las primeras etapas del Universo con atmósferas prístinas, el equipo utiliza un filtro de color especial instalado en el Canada-France-Hawaii Telescope (CFHT), instalado en la cumbre Mauna Kea (Hawaii).

En este estudio se ha utilizado también espectroscopía de alta resolución obtenida con el espectrógrafo UVES en el telescopio VLT (Paranal, ESO). “Los datos espectroscópicas de alta resolución de UVES en el VLT han permitido medir la abundancia de litio en la atmósfera de esta estrella, lo cual proporciona información adicional sobre el origen del Universo”, afirma Jonay González, investigador Ramón y Cajal del IAC y colaborador en el proyecto Pristine.

Referencia bibliográfica: 
Starkenburg, E. et al. The Pristine survey IV: approaching the Galactic metallicity floor with the discovery of an ultra-metal-poor star. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, Volume 481, Issue 3, 11 December 2018, Pages 3838–3852 DOI: 10.1093/mnras/sty2276

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