Asesinato de Carrero Blanco

Tal día como hoy… 20 de diciembre de 1973 era asesinado Luis Carrero Blanco

 

El 20 de diciembre de 1973, el coche en el que viajaba el presidente del gobierno, Luis Carrero Blanco (1904-1973), saltaba por los aires con sus ocupantes dentro, que resultaron muertos en el acto. El vehículo era un Dodge Dart blindado que, como consecuencia de la explosión, se elevó hasta saltar el muro de un convento, cayendo en el patio interior.

 

CV / Carrero era el hombre fuerte de la dictadura y se postulaba como la garantía de su continuidad. Marino militar de carrera, participó en la Guerra Civil, llegando a alcanzar posteriormente el grado de almirante. Se convirtió en colaborador directo de Franco desde muy pronto, y fue escalando posiciones en el régimen hasta convertirse en la mano derecha de Franco. Ocupó varios cargos durante la dictadura, hasta ser nombrado presidente del gobierno por Franco en junio de 1973. Llevaba medio año en su nuevo y flamante cargo.

Se convirtió en colaborador directo de Franco desde muy pronto, y fue escalando posiciones en el régimen hasta convertirse en la mano derecha del dictador

En palabras del hispanista británico Paul Preston, Carrero Blanco era un hombre cuya única ambición era servir a Franco. Esto le convertía en un franquista puro, alejado de las «familias» en torno a las cuales se construyó la dictadura franquista -falangistas, carlistas, monárquicos, integristas varios y opusdeístas…-. En su caso, se apoyó en los «tecnócratas» del Opus Dei, a la vez que aparecía como el delfín in pectore del dictador y vigilante de las esencias del régimen. Su modelo de monarquía autoritaria es el que dispuso la Ley de Sucesión, que a él le iba a tocar dirigir, representando a un rey «florero» bajo la férula de la Leyes Fundamentales y demás lindezas eufemísticas que pretendían legitimar una pura y simple dictadura…

La materialización de su nombramiento como presidente del gobierno fue la consolidación de su figura como sucesor y continuador de la dictadura franquista después de la muerte de Franco, cuya decrepitud psíquica y física era cada vez más notoria. Hasta entonces, el dictador había acumulado la jefatura de los tres poderes, el legislativo, el ejecutivo y el judicial. Convirtiéndose Carrero en jefe del ejecutivo, se pretendía asegurar la continuidad del franquismo sin Franco. La edad no jugaba ciertamente a su favor, estaba a punto de cumplir los setenta años. En cualquier caso, esto resultó al final no ser un problema.

El atentado fue cosa de ETA, la famosa «Operación Ogro», pero quedarán para siempre algunas sombrar por aclarar

El atentado fue cosa de ETA, la famosa «Operación Ogro», pero quedarán para siempre algunas sombrar por aclarar. Las investigaciones se cerraron muy al principio de la Transición, y con bastantes extremos por aclarar. Nunca se juzgó a nadie por haber participado en el atentado. Y hubo también un misterioso hombre de la «gabardina blanca» que facilitó a ETA el itinerario que Carrero seguía cada día en su coche oficial, prácticamente cada día el mismo. El único que, al parecer, vio a este hombre de la gabardina blanca, fue el dirigente de ETA Argala, en el hotel Mindanao de Madrid. Argala murió a manos del Batallón vasco-español, un precedente de los GAL, en 1978, y nunca dijo nada al respecto.

La complejidad del atentado también suscitó voces según las cuales ETA no estaba preparada para algo de tales dimensiones –semanas excavando un túnel en pleno centro de Madrid, infraestructura, logística-, y menos fuera del País Vasco. La proximidad de la Embajada norteamericana al lugar del atentado dio pábulo más especulaciones. En el año 2008, la desclasificación de documentos de la Embajada de los EEUU en Madrid dio a conocer un documento dirigido al Departamento de Estado en el cual, ya con la muerte de Franco en perspectiva, se decía que “El mejor resultado (…) sería que Carrero desaparezca de escena, con posible substitución por el general Díez Alegría o Castañón”. Otro hecho bastante sorprendente fue que el sucesor de Carrero fuera precisamente el hasta entonces ministro del Interior, Carlos Arias Navarro, y como tal, jefe de las fuerzas policiales; es decir, el mismo que estaba encargado de velar por la seguridad de su jefe, cometido en el que fracasó estrepitosamente…

También se cuenta que, al enterarse Franco de la noticia, lo único que se le ocurrió comentar fue “no hay mal que por bien no venga”

También se cuenta que, al enterarse Franco de la noticia, lo único que se le ocurrió comentar fue “no hay mal que por bien no venga”. Un año y once meses después, el dictador se reunía de nuevo con su edecán, aunque en su caso, de muerte natural. La desaparición de Carrero fue, sin duda, un aldabonazo a un régimen que, como su fundador, estaba agonizando.

Carrero Blanco fue el quinto presidente del gobierno español fallecido a consecuencia de un atentado, después de Prim (1870), Cánovas (1897), Canalejas (1912) y Dato (1921).

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