Atapuerca, ¿ciencia o corrupción?

Atapuerca / Foto: David Rabadà

OPINIÓN

Algunos científicos españoles creen que los directores de los yacimientos de Atapuerca han impuesto sus interpretaciones sin permitir el debate con otros expertos. Se dice que el Homo antecessor es una especie inventada, que el ritual funerario en la Sima de los Huesos jamás sucedió, y que algunas dataciones han sido amañadas. A todo lo anterior cabe añadir una polémica que recientemente salió en prensa.

 

David Rabadà i Vives  @DAVIDRABADA

Dos relevantes investigadores, Manuel Santonja del CENIEH, y Alfredo Pérez-González expresidente de la misma entidad, denunciaron que los fósiles hallados en Atapuerca están siendo retenidos, y más allá de lo que marca la ley, por el mismo equipo del yacimiento (ver el Boletín del Seminario de Arte y Arqueología de la Universidad de Valladolid). Ello implica que no pueden ser analizados ni validados por otros científicos. En consecuencia el equipo de Atapuerca puede difundir las interpretaciones que quiera y nadie las puede contrastar al no tener acceso a los materiales. La ley decreta que los hallazgos arqueológicos son bienes de dominio público, lo que significa que nadie se puede apropiar de ellos para retrasar décadas el debate científico. ¿Puede llamarse a todo esto corrupción?

Dos relevantes investigadores denunciaron que los fósiles hallados en Atapuerca están siendo retenidos, y más allá de lo que marca la ley, por el mismo equipo del yacimiento

El equipo de Atapuerca ha sido dirigido desde los noventa por tres codirectores, Arsuaga, Carbonell y Bermúdez de Castro. Aunque su relación ha sufrido sus altos y sus bajos, sus interpretaciones las defienden bajo un frente común. Los dibujos y esculturas que han encargado a tal efecto forman parte de nuestra consciencia social diluyendo el resto de interpretaciones disidentes. Además muchos expertos se quejan de no tener acceso a los fósiles hallados, incluso otros dicen que las voces críticas dentro del equipo de Atapuerca son invitadas a abandonar el grupo. Este ostracismo en Atapuerca es tema de comentarios en muchos pasillos de nuestras universidades y centros científicos. La pregunta que cabe hacerse es, ¿realmente sus codirectores ostentan tanto poder?

En primer lugar ya nos llama la atención que el primer patrono de la Fundación Atapuerca sea el empresario Antonio Miguel Méndez Pozo. Él, propietario del Diario de Burgos, se dice que manda más que el presidente de la Junta o el arzobispo de Burgos. De hecho algunos sabedores, y a escondidas, lo llaman el cardenal. Lo flagrante es que Méndez Pozo pasó por prisión al ser juzgado por el llamado “caso de la construcción”. Así fue condenado por corrupción sin que los codirectores de Atapuerca hayan realizado declaraciones condenatorias de uno de sus principales mecenas. No obstante, obviamente ellos no formaron parte de ninguna ilegalidad en aquello, pero los siguientes hechos quizás nos indiquen qué tipo de estructura regentan y cómo la gestionan.

Uno de los hechos más evidentes en Atapuerca es el largo letargo que llevan sus fósiles. Su cierre a cal y canto no permite que los científicos disidentes puedan proponer o argumentar nuevas y mejores interpretaciones

Uno de los hechos más evidentes en Atapuerca es el largo letargo que llevan sus fósiles. Su cierre a cal y canto no permite que los científicos disidentes puedan proponer o argumentar nuevas y mejores interpretaciones. Es decir, estos expertos externos no pueden contrastar las interpretaciones propuestas por los codirectores de Atapuerca imponiéndose un solo dogma. Con todo, son muchos los científicos que niegan la veracidad de muchas de las interpretaciones de Arsuaga, Carbonell y Bermúdez de Castro.

Por ejemplo el Homo antecessor de Atapuerca, y presente en nuestros libros de texto, ha sido denunciado como una especie mal definida. Algunos paleontólogos incluso afirman que fue inventado para ganar publicidad y subvenciones gubernamentales.

Atapuerca / Foto: David Rabadà

Hasta un paleontólogo, que trabajó en el yacimiento, ha escrito que la estratigrafía establecida para antecesor es dudosa, es decir, que su antigüedad quizás no sea tanta. Hoy en día cada vez más expertos consideran el antecessor como una simple variedad de Homo erectus y nada más. Véanse al respecto los trabajos recientes de Ribot, García y Wang entre muchos anteriores como White y Asfaw.

Por dicha razón antecessor se desmoronaba en cada conferencia de sus creadores. Prueba de ello fue cuando Carbonell, y ante representantes del Museo de Paleontología del Seminario de Barcelona, se le escapó lo siguiente, «si no definimos una nueva especie nadie nos hace caso»; o durante la conferencia del 9 de noviembre de 1999 en el Cosmocaixa de Barcelona en donde Arsuaga, y ante la presión de muchos expertos que le llevaron la contraria, proclamó «llámenle como quieran (al antecessor). No es importante, solo son nombres […]. Estamos ante el yacimiento más importante del mundo»; con el añadido de Bermúdez de Castro que el 12 de noviembre de 2002 se quejó diciendo en el mismo Cosmocaixa, «la prensa de USA nos critica el antecessor porque nos miran por encima del hombro […], y no aceptan al antecessor […]. NO es importante el nombre que le pongan a un fósil».

Los datos geológicos, e incluso varios modelos matemáticos, indican que los huesos humanos se mezclaron con los de osos, cánidos y demás entre las corrientes de agua creadoras de la gruta

Pero otro ejemplo de interpretaciones discutidas lo tenemos con el supuesto ritual funerario en la Sima de los Huesos. Según los codirectores de Atapuerca, y hace unos 400.000 años, los humanos de aquellos momentos arrojaban a sus difuntos dentro de la sima bajo alguna creencia, hasta el obispo auxiliar de Asturias les apoyó en 2005 con su libro Una Lectura Creyente de Atapuerca. Raúl Berzosa reforzaba así la idea que aquellos Homo ya poseían creencias divinas hace más de 400.000 años, e incluso que Dios había diseñado nuestra evolución con tal fin. Cabe añadir que algún miembro importante del equipo de Atapuerca se halla vinculado al OPUS, entidad religiosa defensora que Dios ungió el don de creer desde tiempos pretéritos. El ritual funerario en la Sima de los Huesos encaja en esta tesis aunque para otros expertos aquello no tuvo nada que ver con creencias en el más allá, sino en la realidad del más aquí.

Los datos geológicos, e incluso varios modelos matemáticos, indican que los huesos humanos se mezclaron con los de osos, cánidos y demás entre las corrientes de agua creadoras de la gruta. Véanse al respecto los trabajos de Peter Andrews, Fernández Jalvo, Egeland, Domínguez-Rodrigo, Stringer y Rabadà. E incluso el caso de una sola hacha de mano hallada en la Sima de los Huesos, que los codirectores defienden como una ofrenda ritual única al supuesto cementerio humano, entra en contradicción flagrante con la erosión que sufrió aquel elemento rodado, señal inequívoca que las corrientes lo arrastraron por la cueva hasta llegar al fondo de la sima. Consulten al caso los trabajos de Santonja, Pérez y Rabadà entre otros.

Otro caso fue la asignación de los humanos de la Sima de los Huesos a la especie heidelbergensis, aunque para la mayoría de expertos externos sean simples neandertales

Otro caso fue la asignación de los humanos de la Sima de los Huesos a la especie heidelbergensis, aunque para la mayoría de expertos externos sean simples neandertales, hasta el eminente paleontropólogo, el Dr. Tattersall, escribió hace unos años que el principal problema de la antropología europea era la Sima de los Huesos al empeñarse sus codirectores en considerar a unos neandertales como heidelbergensis, incluso hoy en día insinúan que podrían definir una nueva especie.

Todos los casos anteriores, y otros muchos más, quedarían resueltos si los expertos externos al equipo de Atapuerca tuvieran fácil acceso a unos restos blindados hace más de 20 años. Y los pocos científicos externos que los han podido consultar se quejan que la catalogación de los ejemplares no se ajusta a los estándares científicos. Es decir, que a menudo no existen ni descripciones ni referencias suficientes para localizar fácilmente las piezas. En resumen, existe una injerencia en los ejemplares de Atapuerca desde hace unos 20 años, algo que impide una investigación objetiva, libre y contrastada. De hecho es todo lo contrario ya que se ha impedido claramente el debate científico durante décadas.

Pero la supuesta intervención de los codirectores de Atapuerca no sólo deviene sobre los ejemplares, también en las publicaciones. El propio trabajo de Ribot y colaboradores se encontró con pegas para desmentir al antecessor. Otro ejemplo más flagrante fue el de un experto odontólogo de la Universidad de Salamanca, más otros colaboradores, que descubrieron que la mandíbula ATE9-1 del yacimiento de la Sima del Elefante en Atapuerca, y por las imágenes publicadas por el propio equipo de Atapuerca, fue mal reconstruida. De hecho había muchos dientes reposicionados en los alveolos que probablemente no pertenecieran a aquella mandíbula. La razón era que el individuo padecía una grave piorrea. Así se pidió permiso para ver la mandíbula recibiendo una negativa por parte de Bermúdez de Castro y de Martinón Torres, quien hacía la tesis del ejemplar.

Un experto odontólogo de la Universidad de Salamanca, más otros colaboradores descubrieron que la mandíbula ATE9-1 del yacimiento de la Sima del Elefante en Atapuerca, y por las imágenes publicadas por el propio equipo de Atapuerca, fue mal reconstruida

A pesar de ello, y dos años más tarde, este profesor de Salamana consiguió publicar sus resultados en Journal of Dental Research de 2010. Al cabo de unos días recibió un mail de Bermúdez en donde le calificaba de “parásito asqueroso” y le acusaba de haber obtenido la información sin la correspondiente autorización. Además le denunció al Comité de Ética Internacional y a la revista en cuestión. El odontólogo le respondió diciendo que habían utilizado las publicaciones del equipo de Atapuerca más las fotografías que se encontraban por la Red colgadas por ellos mismos. Un año más tarde, en el 2011, el equipo Atapuerca, con la futura presidenta del CENIEH como una de las autoras, publicó su trabajo al respecto de aquella mandíbula, eso sí, sin piorrea. Al final el Comité de Ética Internacional dio la razón al profesor de Salamanca arguyendo que no había ningún indicio de plagio al haber analizado la mandíbula desde un punto de vista odontológico y no paleontológico.

Pero las intervenciones más flagrantes de los codirectores de Atapuerca han sido por el control de las entidades y su dinero. De hecho Atapuerca se lleva casi todas las subvenciones del Plan Nacional. Dicho de otra manera, son muchos los yacimientos españoles que quedan relegados ante la apisonadora de Atapuerca (ver en este digital: Excavaciones en Orce, la historia de una injusticia). En esto han existido críticos dentro del equipo de Atapuerca pero al final han sido desplazados de sus cargos. Pongamos por ejemplo la presidencia del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, el CENIEH para abreviar. En 2013 la ostentaba un eminente geólogo con una impecable trayectoria. Su visión crítica en el tema de Atapuerca le puso contra las cuerdas y bajo el enfado de Carbonell. En 2016 dejó el cargo y se convocó una oposición con un perfil exclusivo. La nueva presidencia recaería en un miembro importante del equipo de Atapuerca aunque tal nepotismo fue denunciado a los tribunales y estos decretaron que la oposición era ilícita y que debía anularse. Por ello se tuvo que convocar otro concurso con un perfil más amplio para elegir al mejor. Pero se repitió la misma oposición con un perfil casi calcado al anterior y volviendo a ganar la plaza la misma persona. Actualmente se ha vuelto a impugnar esta oposición y las aguas andan revueltas.

En resumen, parece que Atapuerca jamás ha sido un proyecto científico sino una empresa que actúa bajo reglas propias de mercado

Pero aquel caso no fue el único. En 1991 la jubilación de Emiliano Aguirre, el antiguo director de Atapuerca, propició que la mayor parte de su equipo abandonara el proyecto al tomar las riendas los tres codirectores conocidos. A este grupo saliente se les llamó los exilados. Posteriormente también otros científicos que entraron en el equipo de Atapuerca, y al publicar fuera de los cánones establecidos, hoy no trabajan en él sino que lo hacen en el Museo de Historia Natural de Madrid, en alguna universidad o como profesores de instituto.

En resumen, parece que Atapuerca jamás ha sido un proyecto científico sino una empresa que actúa bajo reglas propias de mercado en donde muchos de sus patrones constituyen un gran monopolio bajo el amparo de empresarios, políticos, y hasta de las más altas estancias del poder español. Quizás por ello Atapuerca fue investida con el Premio Príncipe de Asturias.

11 Comentarios

  1. La mayoría de los libros que dicen: de que somos una especie que evoluciono de la “nada” no tienen ningún sustento y ni siquiera un claro argumento, jamás han encontrado ni encontraran ese pequeño eslabón que busca unir al hombre actual con los antiguos homosapiens, muy pronto aquí en México se dará a conocer que fuimos traídos de otra parte del universo. Hace cuatro años se encontró aquí, el Lugar de las siete cuevas, y por razones muy poderosas no quieren divulgar su ubicación y mucho menos lo que hay dentro, un lugar que tiene miles de años de antigüedad e incluso estuvo en el mar…….

  2. Ante al alud de comentarios por Facebook que desmienten el artículo debo añadir que los detractores consulten la hemeroteca y los científicos citados añadiendo a ellos el Dr. Antonio Lopez de la Universidad de Salamanca, al Dr. Lluís Gibert de la Universidad de Barcelona, al Dr. Enrique Gil más otros que puedo indicar si así es requerido.

  3. En ciencia es fundamental el debate razonado, para lo que es un requisito imprescindible el libre acceso a los datos, a las fuentes; de lo contrario, la producción de conocimiento estaría limitada al dictado de las autoridades. Al restringir el acceso a la información que nos ofrece Atapuerca y limitar las posibilidades de debate que su registro arqueológico, geológico y paleontológico puede suscitar, debido a que su interpretación está en manos de los directores del equipo de excavación-investigación, estamos perdiendo la oportunidad de conocer/comprender mejor nuestra evolución.
    En el año 1995 el Dr. J. Gibert organizó un congreso internacional en Orce precisamente para debatir los datos geológicos, paleontológicos, antropológicos y arqueológicos que nos ofrecen sus yacimientos (Venta Micena, Fuente Nueva 3, Barranco León 5…); allí se reunieron más de 150 científicxs de todo el mundo para hacer ciencia: ese es el camino…
    Los miembros del equipo de Atapuerca llevan años eludiendo ese debate… o cuando lo hacen es por invitación, como ocurrió en ese ya lejano 1995. La alternativa es sencilla: hacer público el material, permitir el acceso a todo el mundo y asumir el debate como una estrategia óptima para avanzar en el conocimiento.

  4. Publicación de escaso sentido crítico que amplifica intereses burocráticos sobre los científicos. Son acaso los “relevantes” Manuel Santonja del CENIEH, y Alfredo Pérez-González expresidente de la misma entidad, antropólogos ?…

    Señor Rabadà, verifique por favor. Duele tanto cainita… Estos “personajes” de la “corte” de la investigación del Cuaternario han perdido el norte….

    El señor Santoja opinaba, a principios de los 90, que invertir en Atapuerca era un error. No valia la pena. El señor Pérez González fue el de los finiquitos de CC Medioambientales. Gente sin colegas. Arribistas políticos si.

    Da pena.

  5. Para Anacleto Buenavista.
    Siento su opinión. El artículo no sólo trata el asunto denunciado por el Dr. Santonja y el Dr. Pérez. De hecho su tema sólo deviene uno más por aclarecer en la gestión de los yacimientos de Atapuerca. Las inversiones en este yacimiento delegan a la mayoría de excavaciones españolas a una falta general de recursos, y de esto se quejaba el Dr. Santonja. Y el “finiquitado” Dr. Pérez lo fue en favor de la nueva directora del CENIEH, persona muuy afín a los codirectores de Atapuerca.

    No me considero cainita o vengativo. Intento ser simplemente un científico que contrasta opiniones. En ello seguramente estaremos de acuerdo, en contrastar, y para ello hay que abrir el debate científico en las interpretaciones de Atapuerca. De eso va el artículo sin necesidad de otros apelativos en sus comentarios.
    Unamos fuerzas en pro de la ciencia y no hagamos como en el Congreso de los Diputados.
    ¿Se apunta a ello?

  6. Fe de erratas:
    En donde pone:
    y dos años más tarde, este profesor de Salamana consiguió publicar sus resultados en Journal of Dental Research de 2010
    Debe poner:
    y años más tarde, este profesor de Salamana consiguió publicar sus resultados en el British Dental Journal en donde fue aceptado en diciembre de 2011.

  7. Evidentemente se trata de un montaje para que puedan vivir varias generaciones de paleontólogos y ¿ que hay de malo en ello?. Es una bonita historia o prehistoria

  8. Para Antonio.
    Malo o bueno, esta es la cuestión. Lo bueno es que se ha creado una gran organización en donde muchos expertos pueden hoy trabajar en un país en donde la Paleoantropología era un desierto árido y desvencijado. Pero lo malo es no poder aportar interpretaciones consensuadas y contrastadas entre los expertos internos y externos de este gran proyecto. Los directores de Atapuerca, que no quienes se dejan la piel entre excavaciones y nuevos datos, han difundido interpretaciones más sensacionalistas que realistas. Este debería ser el próximo tema de fondo.
    Sin más
    Gracias por su opinión.

  9. Yo he trabajado en el CENIEH durante años, y puedo asegurar que todo funciona como una mafia perfectamente organizada… Los sueldos son astronómicos, y la lucha por el poder es constante. Tienen un gran negocio montado con Atapuerca y CENIEH, pero desde el punto de vista científico, es un desastre…

  10. Estimado/a M.A.

    Su opinión contrasta con la de otros comentarios. Habrá pues que ver quien lleva la razón con lógica y datos, y quien la predica con emociones e intereses. Creo que ya me entiende.
    Un abrazo con agradecimiento.

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