Atapuerca, ¿ciencia o corrupción?

Atapuerca / Foto: David Rabadà

OPINIÓN

Algunos científicos españoles creen que los directores de los yacimientos de Atapuerca han impuesto sus interpretaciones sin permitir el debate con otros expertos. Se dice que el Homo antecessor es una especie inventada, que el ritual funerario en la Sima de los Huesos jamás sucedió, y que algunas dataciones han sido amañadas. A todo lo anterior cabe añadir una polémica que recientemente salió en prensa.

 

David Rabadà i Vives  @DAVIDRABADA

Dos relevantes investigadores, Manuel Santonja del CENIEH, y Alfredo Pérez-González expresidente de la misma entidad, denunciaron que los fósiles hallados en Atapuerca están siendo retenidos, y más allá de lo que marca la ley, por el mismo equipo del yacimiento (ver el Boletín del Seminario de Arte y Arqueología de la Universidad de Valladolid). Ello implica que no pueden ser analizados ni validados por otros científicos. En consecuencia el equipo de Atapuerca puede difundir las interpretaciones que quiera y nadie las puede contrastar al no tener acceso a los materiales. La ley decreta que los hallazgos arqueológicos son bienes de dominio público, lo que significa que nadie se puede apropiar de ellos para retrasar décadas el debate científico. ¿Puede llamarse a todo esto corrupción?

Dos relevantes investigadores denunciaron que los fósiles hallados en Atapuerca están siendo retenidos, y más allá de lo que marca la ley, por el mismo equipo del yacimiento

El equipo de Atapuerca ha sido dirigido desde los noventa por tres codirectores, Arsuaga, Carbonell y Bermúdez de Castro. Aunque su relación ha sufrido sus altos y sus bajos, sus interpretaciones las defienden bajo un frente común. Los dibujos y esculturas que han encargado a tal efecto forman parte de nuestra consciencia social diluyendo el resto de interpretaciones disidentes. Además muchos expertos se quejan de no tener acceso a los fósiles hallados, incluso otros dicen que las voces críticas dentro del equipo de Atapuerca son invitadas a abandonar el grupo. Este ostracismo en Atapuerca es tema de comentarios en muchos pasillos de nuestras universidades y centros científicos. La pregunta que cabe hacerse es, ¿realmente sus codirectores ostentan tanto poder?

En primer lugar ya nos llama la atención que el primer patrono de la Fundación Atapuerca sea el empresario Antonio Miguel Méndez Pozo. Él, propietario del Diario de Burgos, se dice que manda más que el presidente de la Junta o el arzobispo de Burgos. De hecho algunos sabedores, y a escondidas, lo llaman el cardenal. Lo flagrante es que Méndez Pozo pasó por prisión al ser juzgado por el llamado “caso de la construcción”. Así fue condenado por corrupción sin que los codirectores de Atapuerca hayan realizado declaraciones condenatorias de uno de sus principales mecenas. No obstante, obviamente ellos no formaron parte de ninguna ilegalidad en aquello, pero los siguientes hechos quizás nos indiquen qué tipo de estructura regentan y cómo la gestionan.

Uno de los hechos más evidentes en Atapuerca es el largo letargo que llevan sus fósiles. Su cierre a cal y canto no permite que los científicos disidentes puedan proponer o argumentar nuevas y mejores interpretaciones

Uno de los hechos más evidentes en Atapuerca es el largo letargo que llevan sus fósiles. Su cierre a cal y canto no permite que los científicos disidentes puedan proponer o argumentar nuevas y mejores interpretaciones. Es decir, estos expertos externos no pueden contrastar las interpretaciones propuestas por los codirectores de Atapuerca imponiéndose un solo dogma. Con todo, son muchos los científicos que niegan la veracidad de muchas de las interpretaciones de Arsuaga, Carbonell y Bermúdez de Castro.

Por ejemplo el Homo antecessor de Atapuerca, y presente en nuestros libros de texto, ha sido denunciado como una especie mal definida. Algunos paleontólogos incluso afirman que fue inventado para ganar publicidad y subvenciones gubernamentales.

Atapuerca / Foto: David Rabadà

Hasta un paleontólogo, que trabajó en el yacimiento, ha escrito que la estratigrafía establecida para antecesor es dudosa, es decir, que su antigüedad quizás no sea tanta. Hoy en día cada vez más expertos consideran el antecessor como una simple variedad de Homo erectus y nada más. Véanse al respecto los trabajos recientes de Ribot, García y Wang entre muchos anteriores como White y Asfaw.

Por dicha razón antecessor se desmoronaba en cada conferencia de sus creadores. Prueba de ello fue cuando Carbonell, y ante representantes del Museo de Paleontología del Seminario de Barcelona, se le escapó lo siguiente, «si no definimos una nueva especie nadie nos hace caso»; o durante la conferencia del 9 de noviembre de 1999 en el Cosmocaixa de Barcelona en donde Arsuaga, y ante la presión de muchos expertos que le llevaron la contraria, proclamó «llámenle como quieran (al antecessor). No es importante, solo son nombres […]. Estamos ante el yacimiento más importante del mundo»; con el añadido de Bermúdez de Castro que el 12 de noviembre de 2002 se quejó diciendo en el mismo Cosmocaixa, «la prensa de USA nos critica el antecessor porque nos miran por encima del hombro […], y no aceptan al antecessor […]. NO es importante el nombre que le pongan a un fósil».

Los datos geológicos, e incluso varios modelos matemáticos, indican que los huesos humanos se mezclaron con los de osos, cánidos y demás entre las corrientes de agua creadoras de la gruta

Pero otro ejemplo de interpretaciones discutidas lo tenemos con el supuesto ritual funerario en la Sima de los Huesos. Según los codirectores de Atapuerca, y hace unos 400.000 años, los humanos de aquellos momentos arrojaban a sus difuntos dentro de la sima bajo alguna creencia, hasta el obispo auxiliar de Asturias les apoyó en 2005 con su libro Una Lectura Creyente de Atapuerca. Raúl Berzosa reforzaba así la idea que aquellos Homo ya poseían creencias divinas hace más de 400.000 años, e incluso que Dios había diseñado nuestra evolución con tal fin. Cabe añadir que algún miembro importante del equipo de Atapuerca se halla vinculado al OPUS, entidad religiosa defensora que Dios ungió el don de creer desde tiempos pretéritos. El ritual funerario en la Sima de los Huesos encaja en esta tesis aunque para otros expertos aquello no tuvo nada que ver con creencias en el más allá, sino en la realidad del más aquí.

Los datos geológicos, e incluso varios modelos matemáticos, indican que los huesos humanos se mezclaron con los de osos, cánidos y demás entre las corrientes de agua creadoras de la gruta. Véanse al respecto los trabajos de Peter Andrews, Fernández Jalvo, Egeland, Domínguez-Rodrigo, Stringer y Rabadà. E incluso el caso de una sola hacha de mano hallada en la Sima de los Huesos, que los codirectores defienden como una ofrenda ritual única al supuesto cementerio humano, entra en contradicción flagrante con la erosión que sufrió aquel elemento rodado, señal inequívoca que las corrientes lo arrastraron por la cueva hasta llegar al fondo de la sima. Consulten al caso los trabajos de Santonja, Pérez y Rabadà entre otros.

Otro caso fue la asignación de los humanos de la Sima de los Huesos a la especie heidelbergensis, aunque para la mayoría de expertos externos sean simples neandertales

Otro caso fue la asignación de los humanos de la Sima de los Huesos a la especie heidelbergensis, aunque para la mayoría de expertos externos sean simples neandertales, hasta el eminente paleontropólogo, el Dr. Tattersall, escribió hace unos años que el principal problema de la antropología europea era la Sima de los Huesos al empeñarse sus codirectores en considerar a unos neandertales como heidelbergensis, incluso hoy en día insinúan que podrían definir una nueva especie.

Todos los casos anteriores, y otros muchos más, quedarían resueltos si los expertos externos al equipo de Atapuerca tuvieran fácil acceso a unos restos blindados hace más de 20 años. Y los pocos científicos externos que los han podido consultar se quejan que la catalogación de los ejemplares no se ajusta a los estándares científicos. Es decir, que a menudo no existen ni descripciones ni referencias suficientes para localizar fácilmente las piezas. En resumen, existe una injerencia en los ejemplares de Atapuerca desde hace unos 20 años, algo que impide una investigación objetiva, libre y contrastada. De hecho es todo lo contrario ya que se ha impedido claramente el debate científico durante décadas.

Pero la supuesta intervención de los codirectores de Atapuerca no sólo deviene sobre los ejemplares, también en las publicaciones. El propio trabajo de Ribot y colaboradores se encontró con pegas para desmentir al antecessor. Otro ejemplo más flagrante fue el de un experto odontólogo de la Universidad de Salamanca, más otros colaboradores, que descubrieron que la mandíbula ATE9-1 del yacimiento de la Sima del Elefante en Atapuerca, y por las imágenes publicadas por el propio equipo de Atapuerca, fue mal reconstruida. De hecho había muchos dientes reposicionados en los alveolos que probablemente no pertenecieran a aquella mandíbula. La razón era que el individuo padecía una grave piorrea. Así se pidió permiso para ver la mandíbula recibiendo una negativa por parte de Bermúdez de Castro y de Martinón Torres, quien hacía la tesis del ejemplar.

Un experto odontólogo de la Universidad de Salamanca, más otros colaboradores descubrieron que la mandíbula ATE9-1 del yacimiento de la Sima del Elefante en Atapuerca, y por las imágenes publicadas por el propio equipo de Atapuerca, fue mal reconstruida

A pesar de ello, y dos años más tarde, este profesor de Salamana consiguió publicar sus resultados en Journal of Dental Research de 2010. Al cabo de unos días recibió un mail de Bermúdez en donde le calificaba de “parásito asqueroso” y le acusaba de haber obtenido la información sin la correspondiente autorización. Además le denunció al Comité de Ética Internacional y a la revista en cuestión. El odontólogo le respondió diciendo que habían utilizado las publicaciones del equipo de Atapuerca más las fotografías que se encontraban por la Red colgadas por ellos mismos. Un año más tarde, en el 2011, el equipo Atapuerca, con la futura presidenta del CENIEH como una de las autoras, publicó su trabajo al respecto de aquella mandíbula, eso sí, sin piorrea. Al final el Comité de Ética Internacional dio la razón al profesor de Salamanca arguyendo que no había ningún indicio de plagio al haber analizado la mandíbula desde un punto de vista odontológico y no paleontológico.

Pero las intervenciones más flagrantes de los codirectores de Atapuerca han sido por el control de las entidades y su dinero. De hecho Atapuerca se lleva casi todas las subvenciones del Plan Nacional. Dicho de otra manera, son muchos los yacimientos españoles que quedan relegados ante la apisonadora de Atapuerca (ver en este digital: Excavaciones en Orce, la historia de una injusticia). En esto han existido críticos dentro del equipo de Atapuerca pero al final han sido desplazados de sus cargos. Pongamos por ejemplo la presidencia del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, el CENIEH para abreviar. En 2013 la ostentaba un eminente geólogo con una impecable trayectoria. Su visión crítica en el tema de Atapuerca le puso contra las cuerdas y bajo el enfado de Carbonell. En 2016 dejó el cargo y se convocó una oposición con un perfil exclusivo. La nueva presidencia recaería en un miembro importante del equipo de Atapuerca aunque tal nepotismo fue denunciado a los tribunales y estos decretaron que la oposición era ilícita y que debía anularse. Por ello se tuvo que convocar otro concurso con un perfil más amplio para elegir al mejor. Pero se repitió la misma oposición con un perfil casi calcado al anterior y volviendo a ganar la plaza la misma persona. Actualmente se ha vuelto a impugnar esta oposición y las aguas andan revueltas.

En resumen, parece que Atapuerca jamás ha sido un proyecto científico sino una empresa que actúa bajo reglas propias de mercado

Pero aquel caso no fue el único. En 1991 la jubilación de Emiliano Aguirre, el antiguo director de Atapuerca, propició que la mayor parte de su equipo abandonara el proyecto al tomar las riendas los tres codirectores conocidos. A este grupo saliente se les llamó los exilados. Posteriormente también otros científicos que entraron en el equipo de Atapuerca, y al publicar fuera de los cánones establecidos, hoy no trabajan en él sino que lo hacen en el Museo de Historia Natural de Madrid, en alguna universidad o como profesores de instituto.

En resumen, parece que Atapuerca jamás ha sido un proyecto científico sino una empresa que actúa bajo reglas propias de mercado en donde muchos de sus patrones constituyen un gran monopolio bajo el amparo de empresarios, políticos, y hasta de las más altas estancias del poder español. Quizás por ello Atapuerca fue investida con el Premio Príncipe de Asturias.

16 Comentarios

  1. La mayoría de los libros que dicen: de que somos una especie que evoluciono de la “nada” no tienen ningún sustento y ni siquiera un claro argumento, jamás han encontrado ni encontraran ese pequeño eslabón que busca unir al hombre actual con los antiguos homosapiens, muy pronto aquí en México se dará a conocer que fuimos traídos de otra parte del universo. Hace cuatro años se encontró aquí, el Lugar de las siete cuevas, y por razones muy poderosas no quieren divulgar su ubicación y mucho menos lo que hay dentro, un lugar que tiene miles de años de antigüedad e incluso estuvo en el mar…….

  2. Ante al alud de comentarios por Facebook que desmienten el artículo debo añadir que los detractores consulten la hemeroteca y los científicos citados añadiendo a ellos el Dr. Antonio Lopez de la Universidad de Salamanca, al Dr. Lluís Gibert de la Universidad de Barcelona, al Dr. Enrique Gil más otros que puedo indicar si así es requerido.

  3. En ciencia es fundamental el debate razonado, para lo que es un requisito imprescindible el libre acceso a los datos, a las fuentes; de lo contrario, la producción de conocimiento estaría limitada al dictado de las autoridades. Al restringir el acceso a la información que nos ofrece Atapuerca y limitar las posibilidades de debate que su registro arqueológico, geológico y paleontológico puede suscitar, debido a que su interpretación está en manos de los directores del equipo de excavación-investigación, estamos perdiendo la oportunidad de conocer/comprender mejor nuestra evolución.
    En el año 1995 el Dr. J. Gibert organizó un congreso internacional en Orce precisamente para debatir los datos geológicos, paleontológicos, antropológicos y arqueológicos que nos ofrecen sus yacimientos (Venta Micena, Fuente Nueva 3, Barranco León 5…); allí se reunieron más de 150 científicxs de todo el mundo para hacer ciencia: ese es el camino…
    Los miembros del equipo de Atapuerca llevan años eludiendo ese debate… o cuando lo hacen es por invitación, como ocurrió en ese ya lejano 1995. La alternativa es sencilla: hacer público el material, permitir el acceso a todo el mundo y asumir el debate como una estrategia óptima para avanzar en el conocimiento.

  4. Publicación de escaso sentido crítico que amplifica intereses burocráticos sobre los científicos. Son acaso los “relevantes” Manuel Santonja del CENIEH, y Alfredo Pérez-González expresidente de la misma entidad, antropólogos ?…

    Señor Rabadà, verifique por favor. Duele tanto cainita… Estos “personajes” de la “corte” de la investigación del Cuaternario han perdido el norte….

    El señor Santoja opinaba, a principios de los 90, que invertir en Atapuerca era un error. No valia la pena. El señor Pérez González fue el de los finiquitos de CC Medioambientales. Gente sin colegas. Arribistas políticos si.

    Da pena.

  5. Para Anacleto Buenavista.
    Siento su opinión. El artículo no sólo trata el asunto denunciado por el Dr. Santonja y el Dr. Pérez. De hecho su tema sólo deviene uno más por aclarecer en la gestión de los yacimientos de Atapuerca. Las inversiones en este yacimiento delegan a la mayoría de excavaciones españolas a una falta general de recursos, y de esto se quejaba el Dr. Santonja. Y el “finiquitado” Dr. Pérez lo fue en favor de la nueva directora del CENIEH, persona muuy afín a los codirectores de Atapuerca.

    No me considero cainita o vengativo. Intento ser simplemente un científico que contrasta opiniones. En ello seguramente estaremos de acuerdo, en contrastar, y para ello hay que abrir el debate científico en las interpretaciones de Atapuerca. De eso va el artículo sin necesidad de otros apelativos en sus comentarios.
    Unamos fuerzas en pro de la ciencia y no hagamos como en el Congreso de los Diputados.
    ¿Se apunta a ello?

  6. Fe de erratas:
    En donde pone:
    y dos años más tarde, este profesor de Salamana consiguió publicar sus resultados en Journal of Dental Research de 2010
    Debe poner:
    y años más tarde, este profesor de Salamana consiguió publicar sus resultados en el British Dental Journal en donde fue aceptado en diciembre de 2011.

  7. Evidentemente se trata de un montaje para que puedan vivir varias generaciones de paleontólogos y ¿ que hay de malo en ello?. Es una bonita historia o prehistoria

  8. Para Antonio.
    Malo o bueno, esta es la cuestión. Lo bueno es que se ha creado una gran organización en donde muchos expertos pueden hoy trabajar en un país en donde la Paleoantropología era un desierto árido y desvencijado. Pero lo malo es no poder aportar interpretaciones consensuadas y contrastadas entre los expertos internos y externos de este gran proyecto. Los directores de Atapuerca, que no quienes se dejan la piel entre excavaciones y nuevos datos, han difundido interpretaciones más sensacionalistas que realistas. Este debería ser el próximo tema de fondo.
    Sin más
    Gracias por su opinión.

  9. Yo he trabajado en el CENIEH durante años, y puedo asegurar que todo funciona como una mafia perfectamente organizada… Los sueldos son astronómicos, y la lucha por el poder es constante. Tienen un gran negocio montado con Atapuerca y CENIEH, pero desde el punto de vista científico, es un desastre…

  10. Estimado/a M.A.

    Su opinión contrasta con la de otros comentarios. Habrá pues que ver quien lleva la razón con lógica y datos, y quien la predica con emociones e intereses. Creo que ya me entiende.
    Un abrazo con agradecimiento.

  11. Sr. Rabadà,
    Tube el placer de escuchar su entrevista en Misteris sobre este tema y me quedé perpleja.
    Como profesional del marketing, me quito el sombrero ante la supuesta campaña que los “padres” de Atapuerca han llevado a termino todos estos años. Que ha servido de mucho, así como aumentar el conocimiento y el interés de la paleontología entre la población.
    Como amante de la arqueología, me gustaría que se estudiase Atapuerca usando criterios científicos para conocer la realidad de aquellos tiempos. En este sentido, es conveniente que voces de otros científicos como usted denuncien y den a conocer sus teorías.
    Un saludo.

  12. Sr. Rabadá. Es delicado lo que publica por la siguiente razón, mucha gente que lea sus palabras no serán expertos o conocerán como funciona la paleoantropología y siembra una semilla peligrosa. Me explico mejor, yo después de leerle extraigo unas conclusiones y una valoración propia porque tengo información para hacerlo, pero quien no pueda hacerlo puede restar valor científico a un patrimonio que sí tiene dicho valor.

    Lo cierto es que da igual como se denomine a H. antecessor. Usted debería de saber que no es la primera vez que se bautiza una nueva especie y con el paso del tiempo hay que corregirlo o mucho peor, hay que reordenar un cajón de sastre como es el caso de H. heidelbergensis (un cúmulo de variaciones morfológicas de preneandertales).

    Comenta que los científicos ajenos al equipo no tienen acceso a los fósiles y eso no se lo voy a discutir, pero como aficionado a la paleoantropología esa no es mi batalla. A mi me da igual quien investigue siempre y cuando lo haga con rigor científico. Usted sabe que la ciencia se sustenta en datos y son muchas las publicaciones científicas realizadas por el equipo de Atapuerca. Esas publicaciones se revisan y pueden incluso ser rebatidas con otros artículos que los refuten. De hecho, ya ha puesto varios ejemplos de que eso ha ocurrido en su texto.

    Lo más grabe de todo lo que ha dicho, me parece la insinuación de manipulación de los datos y concretamente de la antigüedad de los fósiles de H. antecessor. Como si la importancia de Atapuerca radicara únicamente en esa datación. Supongo que contará con datos o pruebas que avalen lo que expone, porque de lo contrario no estará haciendo nada diferente de lo que critica: opinar sin aportar datos que puedan ser evaluados contrastados y debatidos. Parece más bien una opinión sin base científica.

    Finaliza diciendo que Atapuerca acapara el presupuesto para investigación. Estoy de acuerdo con usted en que Atapuerca goza de una muy buena salud económica para investigación y yo me pregunto: ¿Qué propone? ¿Restar presupuesto a Atapuerca para dotar a otros yacimientos e investigaciones? ¿Esa es su solución o su insinuación? Porque discrepo con usted. No es la primera vez que hablando de los yacimientos de Atapuerca se me menciona ese dato y yo siempre respondo lo mismo. Atapuerca no debería de ser ni lo anómalo ni la excepción. Es un error señalar a Atapuerca como un mal ejemplo, lo que se debería de hacer es aumentar las ayudas a otros yacimientos y que Atapuerca fuera SIEMPRE la referencia.

    Para finalizar, me sorprende que compare Atapuerca con Orce, y hable de la “historia de una injusticia” obviando la polémica que suscitó Orce desde sus inicios. Esos si que fueron y son, hechos dudosos, me estoy refiriendo al fragmento de cráneo que desde su descubrimiento se asignó a hominino sin que hubiera pruebas concluyentes, de hecho aún hoy no las hay. Conste que eso no resta importancia al yacimiento de Orce que es magnífico.

    Siento haber sido demasiado extenso en mi comentario. Le deseo mucho éxito en sus investigaciones y espero que valore la buena intención de mi mensaje. Un saludo.

  13. Estimado Germán Zanza,
    Valoro en gran medida su comentario, lógico y correcto. Permita que le responda en igual empatía y reseto.

    El yacimiento de Atapuerca es algo excepcional y de gran calidad, algo que jamás pondría en duda y el equipo implicado trabaja con gran profesionalidad y empeño, no obstante las interpretaciones que mantienen sus directores lindan en contra del método científico pero se acercan al marketing publicista.
    Por ejemplo, no da igual como se denomine a H. antecessor ya que si deviene una especie mal definida complica la realidad evolutiva de lo humano y confunde lo que la ciencia persigue, la realidad de los hechos.

    Otro ejemplo, y como usted admite, es que muchos científicos rigurosos, pero ajenos al equipo de Atapuerca, no tienen acceso a los fósiles. Eso mancilla algo que en ciencia es fundamental, la discusión de las interpretaciones, y ante restos blindados los directores de Atapuerca la están evitando. Sin ello no podrán publicarse todos aquellos artículos necesarios para que el método científico se aproxime a la realidad de los hechos evolutivos.

    Añadamos que mi insinuación de manipulación de los datos, y concretamente de la antigüedad de los fósiles de H. antecessor, ha sido ampliamente manifestada por otros expertos como Dr. Bazán, Gibert y Ribot entre otros. De hecho, y en la palestra mediática, sí que es de suma importancia que Atapuerca ostente “los más antiguos” para salir en los medios, hecho que no ostenta. Esta pugna ha sido un hecho frecuente entre muchos yacimientos del mundo. En ello Carbonell ha lanzado muchas declaraciones que después se han visto sin pruebas. Decir que se han hallado los más antiguos sale en los medios, decir que son recientes te condena al ostracismo.

    Y como usted admite, Atapuerca acapara el mayor presupuesto para investigación paleoantropológica nacional. Pero si Atapuerca deviene un mal ejemplo por sus directores y mecenas, se debería apoyar a otros yacimientos. Sería algo moral, legal y justo. El caso de Orce, con sus errores como los de Atapuerca, deja claro que hoy otros que exageran interpretaciones y logran el favor de medios y ministerios, a sabiendas que en Orce se han hallado líticos y acciones humanas mucho más antiguas que en Atapuerca (Barranco León por ejemplo), más allá del millón de años.

    Creo que un día deberíamos poder conversar usted y yo. Seguro que de ello surgirían grandes complicidades y acuerdos. Dejo permiso a la editora para que el pase mi teléfono y mail si así lo desea.

    Un abrazo y gracias por su sinceridad y aportaciones.

  14. El libro me ha gustado. Me ha parecido un análisis serio, ameno y bien escrito sobre la evolución del hombre, aportando ideas y desmitificando otras. Por qué muchas críticas se centran en su posicionamiento sobre Atapuerca siendo un tema colateral? No soy paleontólogo ni antropólogo y no puedo entrar en aspectos técnicos. El ser humano incorpora con más facilidad lo que nos diferencia sobre lo que nos une. Detrás de la diferencia se construye un relato político nacionalista tanto de Estado como autonómico que la Inmensa mayoría de políticos utiliza. Atapuerca supone para ellos la culminación de que no sólo somos diferentes si no exclusivos. Una especie diferente. David Rabadá, por el contrario, nos viene a decir todo lo contrario. El ser humano no es el primero en ponerse de pie ni el resultado de una especie más fuerte y mejor que se impuso a las demás. Es el resultado de una eclecsis, de una sinergia, de una evolución colectiva entre diferentes especies que nos llevaron, para bien o para mal, a donde estamos. Me quedo con esta tesis.

  15. Estimado David Soriano,

    Durante todo el libro no se menciona nada sobre nacionalismos, ni que el ser humano sea el primero en ponerse de pie (se citan otros organismos anteriores que lo hicieron en el libro), ni nada de lo que usted ha comentado. El libro va sobre ciencia sin más, pero cada lector tiene su filtro y le pone su visión, algo totalmente contrario al título del libro (Prejuicios y Evolución Humana).

    Le invito a una lectura más atenta que nos abrirá grandes puentes de conversación, si así lo desea claro está.
    Atentamente
    Dr. David Rabadà

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