Podría propiciar un ahorro de combustible y ayudar a reducir las retenciones de tráfico / Ilustración artística MyCopter

Una innovación en el pilotaje de helicópteros podría ser el preludio de una nueva era para el transporte aéreo

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Investigadores dotados con financiación de la Unión Europea trabajan en el desarrollo de un mecanismo novedoso para pilotar helicópteros que podría abrir la puerta a los «automóviles voladores» y reducir la incidencia de atascos.

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Durante décadas, los automóviles voladores han formado parte de la concepción que se tiene respecto a la posible estampa de las ciudades del futuro. En la actualidad, los investigadores a los mandos del proyecto MYCOPTER, financiado por la Unión Europea, han desarrollado un sistema de pilotaje que hace que controlar helicópteros resulte tan sencillo como conducir un coche. Pese a que la posibilidad de que los ciudadanos dispongan de su propio vehículo aéreo personal (PAV) aún quedaría algo lejana, el éxito del proyecto abre la puerta para que algún día los vehículos voladores puedan formar parte de las redes de transporte metropolitano.

El éxito del proyecto abre la puerta para que algún día los vehículos voladores puedan formar parte de las redes de transporte metropolitano

Actualmente, tan sólo los pilotos que han recibido una considerable cantidad de formación pueden pilotar un helicóptero. Para mantener la estabilidad en el aire resulta necesario manejar cuatro ejes de control, lo que requiere habilidad, conocimientos y concentración. De cara a hacer que los vehículos aéreos sean accesibles para el gran público, es imprescindible simplificar el manejo de los PAV de forma significativa dotándolos de un mayor grado de automatización.

El proyecto MYCOPTER despegó en el año 2011 con el propósito de desarrollar un PAV con un diseño que lo hiciera óptimo para desplazarse del domicilio al trabajo. El proyecto concebía un vehículo que volara a altitudes bajas en entornos urbanos y que funcionara total o parcialmente de forma autónoma sin necesidad de estar sujeto a mecanismos de control del tránsito aéreo desde tierra y fuera del espacio aéreo controlado. No se alteraría el tráfico aéreo actual y se garantizaría que en el futuro los PAV pudieran incorporarse con facilidad a la nueva generación de espacio aéreo controlado.

El piloto simplemente debe girar el volante en la dirección deseada / Ilustración artística MyCopter

El piloto simplemente debe girar el volante en la dirección deseada / Ilustración artística MyCopter

Para alcanzar este objetivo, el proyecto reemplazó la palanca cíclica, responsable de los movimientos de los ejes transversal y longitudinal, por un volante. Así, el piloto simplemente debe girar el volante en la dirección deseada. El equipo de MYCOPTER cree que esto representa un gran avance a la hora de hacer que los PAV resulten más accesibles para el conjunto de la ciudadanía.

Los modelos de prueba se implantaron en vehículos aéreos no tripulados, en simuladores y en un helicóptero tripulado

Los modelos de prueba se implantaron en vehículos aéreos no tripulados, en simuladores y en un helicóptero tripulado. El proyecto también desarrolló sistemas anticolisión, definió la formación que reciben los pilotos y optimizó los procesos de pilotaje de los helicópteros en general. Asimismo, se desarrollaron y pusieron a prueba con éxito novedosas tecnologías de automatización para la prevención de colisiones, para la planificación de rutas y para los vuelos en formación. El proyecto MYCOPTER pretendía evaluar el modo en que su trabajo podría sacar provecho a la automatización sin descuidar la capacidad del sistema para ofrecer a los pilotos la sensación de que están al mando.

El éxito de la iniciativa sugiere que, en último término, la implantación de un sistema de transporte aéreo personal (PATS, Personal Aerial Transportation System) podría ser viable. Un sistema semejante repercutiría de manera positiva en la vida de los ciudadanos al contribuir a solventar cuestiones relacionadas con las congestiones de tráfico e incluso con la contaminación ambiental.

Por ejemplo, una red de transporte aéreo permitiría que las personas que recorren grandes distancias para asistir al trabajo puedan evitar los atascos y viajar entre dos puntos a través de trayectorias directas. Desplazarse de un punto a otro de manera rectilínea también podría propiciar un ahorro de combustible y ayudar a reducir las retenciones de tráfico, en las que se desperdician ingentes cantidades de energía.

Más allá de la labor de este proyecto en concreto, a día de hoy se están desarrollando novedosos vehículos aéreos que funcionan mediante baterías y que podrían devenir en nuevas mejoras para el medio ambiente. Reducir los atascos también podría suponer una disminución en los gastos derivados del mantenimiento de las carreteras y de las estructuras de apoyo asociadas a la red vial.

Los resultados del proyecto, cuya conclusión fue fijada para finales de 2014, se probaron y debatieron el 20 de noviembre de 2014 en el Centro Aeroespacial de Alemania (DLR) situado en Brunswick (Alemania).

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