Avance en el diagnóstico de enfermedades hepáticas y digestivas

La ventaja del proyecto es poder dirigir específicamente estas sondas hacia los tejidos hepáticos o digestivos / USAL

Nuevas sondas fluorescentes permitirán investigar y diagnosticar enfermedades hepáticas y digestivas

 

Investigadores de la Universidad de Salamanca han desarrollado nuevas sondas fluorescentes que servirán tanto para la investigación como para el diagnóstico de enfermedades que tienen que ver con el hígado y con el aparato digestivo. Los expertos utilizan estas moléculas para estudiar el estado en el que se encuentran los tejidos, pero las que se utilizan hasta ahora ofrecen posibilidades muy reducidas.

 

FGUSAL / “Uno de los objetivos de nuestro grupo de investigación es desarrollar nuevas moléculas que puedan servir tanto para investigación preclínica como para el diagnóstico de enfermedades del circuito enterohepático, formado por el hígado y los intestinos.

Estamos hablando, por ejemplo, de obstrucciones, nódulos, carcinomas y metástasis, que se pueden localizar en diferentes puntos del sistema digestivo

Estamos hablando, por ejemplo, de obstrucciones, nódulos, carcinomas y metástasis, que se pueden localizar en diferentes puntos del sistema digestivo”, explica Marta Rodríguez Romero, investigadora del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular y miembro del Laboratorio de Hepatología Experimental y Vectorización de Fármacos de la Universidad de Salamanca (HEVEFARM), que dirige José Juan García Marín.

El proyecto se ha desarrollado gracias a la convocatoria Prueba de Concepto de la Fundación General de la Universidad de Salamanca y el programa TCUE de la Junta de Castilla y León, cofinanciado con fondos FEDER. Su resultado es la obtención de nuevas sondas que se han conseguido por medio de la unión de sustancias que capaces de emitir luz, los fluorocromos, y moléculas que se encuentran de forma natural en el circuito enterohepático.

Imagen de experimentos in vitro con las células en rojo.

“Hemos desarrollado nuevas moléculas que servirán de trazadores, por su marcada fluorescencia, para los tejidos del circuito enteropático. De esta manera, podrán ser utilizadas en el diagnóstico de diferentes patologías, ya que las unimos a una estructura que emula las moléculas que tenemos de manera habitual en el sistema digestivo. Por lo tanto, van a quedar recluidas en él y van a hacer que podamos ver la imagen de esos tejidos y distinguir si tienen algún tipo de patología”, comenta la investigadora.

 

Mejora respecto a las moléculas actuales

Por medio de ensayos in vitro de cultivos celulares, los investigadores han comprobado que las sondas obtenidas en este proyecto, que abarcan un amplio espectro de emisión desde el ultravioleta al infrarrojo, mejoran los resultados de las moléculas que se empleaban hasta ahora, sobre todo por su capacidad para dirigirse a un tejido en concreto.

Las sondas obtenidas en este proyecto mejoran los resultados de las moléculas que se empleaban hasta ahora

Según Marta Rodríguez, “los métodos actuales de diagnóstico clínico a través de captura de imagen utilizan moléculas que carecen de vectorialidad hacia el hígado o hacia otros tejidos del circuito enterohepático”. Por eso, el objetivo de su grupo de investigación ha sido superar esa carencia. “Se trata de diseñar nuevas moléculas que tengan estructuras de moléculas endógenas que tenemos habitualmente en nuestro sistema digestivo y que podrían servir de lanzaderas para llevar hacia los tejidos de estudio unos fluorocromos que podemos visualizar en un equipo de captura de imagen”, apunta.

Equipo de investigación del Laboratorio de Hepatología Experimental y Vectorización de Fármacos de la USAL.

“La ventaja del proyecto en el que estamos trabajando es que podemos dirigir específicamente estas sondas hacia los tejidos hepáticos o digestivos en general, de manera que podemos visualizar concretamente la actividad de estos tejidos sin estar afectada la actividad de otros tejidos del organismo”, destaca Conchi Pérez Melero, investigadora del departamento de Ciencias Farmaceúticas que también forma parte del grupo HEVEFARM.

En este proyecto también ha participado Francisco Bermejo González, del Departamento de Química Orgánica. Todos ellos pertenecen también al Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) y al Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas del Instituto de Salud Carlos III (CIBERehd).

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