Avance en el tratamiento de secuelas tras ictus

Imagen de archivo del Instituto Clínic de Neurociencias del Hospital Clínic

El ácido úrico, un gran candidato a tratamiento protector de las secuelas en los pacientes con ictus

 

El ictus es una enfermedad muy común que continúa siendo la segunda causa de muerte en el mundo y la primera causa de discapacidad permanente. Aunque se ha mejorado en el tratamiento de esta enfermedad en los últimos años, sigue causando secuelas graves en la mitad de los pacientes. ¿Cuáles son actualmente los tratamientos más prometedores para cambiar esta situación?

 

Hospital Clínic

En los últimos 5 años, se ha producido un gran avance en el tratamiento del ictus a través de la neurología vascular. Por ejemplo, se ha demostrado el beneficio de la trombectomia mecánica en los pacientes con ictus isquémico. Esta técnica consiste en la extracción del coágulo que produce el ictus, mediante algún medio mecánico como un catéter. Además, se ha visto que la técnica funciona incluso en pacientes con 24h de evolución desde el inicio de los síntomas de ictus.

Aun así, menos de la mitad de los pacientes tratados de un ictus consiguen recuperarse lo suficiente como para ser autónomos en su día a día. Esta limitación tan importante hace que sea necesaria la búsqueda de otras terapias. No basta sólo con conseguir la vuelta del riego sanguíneo al tejido cerebral, sino que se debe proteger a las células cerebrales de las consecuencias de la falta de oxígeno. Para conseguir este objetivo se han investigado fármacos que puedan proteger el tejido cerebral llamado penumbra isquémica, que es el área del cerebro afectada por la falta de oxígeno.

Las primeras horas tras el ictus, en este tejido se interrumpe la actividad de las células, pero no se producen aún cambios irreversibles, como la muerte celular. Gracias al desarrollo de la técnica de trombectomía mecánica, que permite la retirada del coágulo de la arteria ocluida, ahora se puede garantizar la llegada de fármacos protectores al tejido cerebral afectado por la falta de oxígeno.

Recientemente, dos grandes ensayos clínicos de fármacos neuroprotectores han obtenido resultados muy esperanzadores

Recientemente, dos grandes ensayos clínicos de fármacos neuroprotectores han obtenido resultados muy esperanzadores. Por una parte, se llevó a cabo el estudio URICOICTUS, en el que se administró Ácido Úrico, uno de los antioxidantes más potentes en humanos. Se demostró una marcada eficacia en diferentes grupos de pacientes con ictus: pacientes con hiperglucemia al inicio del ictus, pacientes que reciben trombectomia mecánicamujeres. Estos grupos son los que suelen tener un mayor estrés oxidativo, por lo que son los que más se benefician de los antioxidantes.

Por otro lado, se ha desarrollado el estudio ESCAPE NA-1, en el que la administración del  fármaco Nerinetide ha mostrado un mejor resultado clínico, menor tamaño del infarto cerebral y menor mortalidad en pacientes tratados con trombectomía mecánica. Además, sin necesidad de administrar previamente fármacos trombolíticos, es decir, que descomponen el coágulo.

Desde la Unidad Funcional de Patología Vascular Cerebral del Hospital Clínic (UFPVC)  se está haciendo, desde hace años, un gran esfuerzo para hacer posible la administración de ácido úrico en los pacientes con ictus. La creación de FreeOX Biotech, una empresa spin off, ha permitido alcanzar la fase 2b (una de las fases más avanzadas) de un ensayo clínico con el Ácido Úrico como medicamento. Además, se ha desarrollado en EE.UU. una patente para usar este tratamiento junto con la trombectomía, que ha obtenido una evaluación preliminar positiva por parte de la Agencia Europea del Medicamento.

El reto actual des de la Unidad de Patología Vascular Cerebral es conseguir los recursos necesarios para realizar un estudio para confirmar estos resultados. La pandemia ha añadido un plus de dificultad para alcanzar este objetivo, ya que ha supuesto un obstáculo más a la hora de identificar, producir y poder administrar este tratamiento.

 

Autores: Dr. Arturo Renú y Dr. Ángel Chamorro, Neurólogos de la Unidad Funcional de Patología Vascular Cerebral del Hospital Clínic

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