Aves: bio-indicadores del cambio climático

Imagen de bertvthul en Pixabay

Salvador Rebollo: Las aves son muy sensibles a los cambios que están experimentando los ecosistemas

 

Los cambios son de tal magnitud que algunos científicos consideran que comienza una nueva era en la historia de la tierra, el Antropoceno, donde la actividad humana es el principal motor de los cambios.

 

Fuente: Universidad de Alcalá

Salvador continúa comentando que `el cambio climático, es el más popular, pero no el único: estamos afectando a otros sistemas globales muy importantes relacionados con el ciclo de los elementos químicos a escala planetaria, con la estructura y funcionamiento de los ecosistemas y su capacidad para albergar biodiversidad, con la composición y configuración del paisaje (…) por eso, la respuesta de las aves al cambio climático debe entenderse dentro de este escenario de cambios más amplio´.

Salvador Rebollo / Foto: UAH

 

¿Cómo está afectando el cambio climático a las aves?

Las aves son un componente fundamental de la mayoría de los ecosistemas terrestres y acuáticos, como consecuencia, son muy sensibles a los cambios que están experimentando los ecosistemas. Su capacidad de vuelo les permite responder más rápidamente a los cambios que otros organismos. Por eso, son excelentes bio-indicadores para estimar la magnitud y características del cambio climático.

¿Las migraciones están viéndose afectadas?

Por supuesto. Muchas aves migratorias del norte de Europa abandonan sus áreas de cría para pasar el invierno en latitudes más meridionales (sureñas), extendiéndose incluso por el continente africano. El cambio climático está suavizando las temperaturas invernales de muchas regiones europeas. Las aves ya no se desplazan tanto hacia el sur, acortando las distancias de sus movimientos migratorios. Incluso algunas poblaciones de aves se han hecho casi completamente sedentarias.

Su capacidad de vuelo les permite responder más rápidamente a los cambios que otros organismos. Por eso, son excelentes bio-indicadores

Los procesos implicados son complejos. No solo interviene el cambio climático sino también otros procesos como el cambio en los usos del suelo. Por ejemplo, algunas especies de aves que han cambiado recientemente sus comportamientos migratorios están afectados también por macro proyectos agrícolas que han transformado profundamente sus áreas de invernada clásicas africanas.

¿Están surgiendo enfermedades en las aves a consecuencia del cambio climático?

La conexión entre cambio climático y organismos potencialmente patógenos es un tema fundamental porque tiene implicaciones en salud animal y en salud pública. Algunas enfermedades que eran más propias de latitudes situadas más al sur en el continente africano, están aumentando su incidencia en latitudes europeas. Entre estas enfermedades, destaca la malaria aviar. El cambio climático está aumentando su incidencia porque, entre otras razones, aumenta la abundancia del vector de la malaria, un tipo de mosquito.

¿Qué es la malaria aviar y a qué es debida? ¿A qué aves está afectando?

La malaria aviar, como la malaria humana, es una enfermedad parasitaría provocada por un protozoo, un microorganismo eucariota más complejo que los virus y las bacterias. Tiene un ciclo vital complejo en el torrente sanguíneo y utiliza los mosquitos como sus principales vectores para infestar a los vertebrados. Recientemente se ha detectado un incremento de la malaria aviar en los gorriones urbanos del sur de Europa. Un fenómeno similar está ocurriendo ya con algunas enfermedades en humanos.

Se ha detectado un incremento de la malaria aviar en los gorriones urbanos del sur de Europa. Un fenómeno similar está ocurriendo ya con algunas enfermedades en humanos

¿Hay especies de aves que corran peligro debido a la variación que se está produciendo en el sistema climático?

Sí, hay bastantes ejemplos. De la misma manera que las especies de ambientes áridos y semiáridos están expandiendo su área de distribución hacia el norte de Europa como consecuencia del cambio climático, las especies características de ambientes más fríos están sufriendo una reducción en la superficie de sus hábitats. Esto ocurre tanto latitudinalmente como en altitud. Por ejemplo, algunas especies de aves características de los ambientes de alta montaña ven reducido su hábitat debido al cambio climático.

Las condiciones climáticas se están suavizando en altitud y eso está reduciendo la superficie de cumbres con los ambientes fríos que estas aves necesitan. El mismo proceso está provocando la pérdida de hielo en latitudes situadas más al norte y en las cumbres de las montañas y reduciendo la superficie de los glaciares. Concretamente, en España la reducción de las poblaciones de urogallo cantábrico se relaciona con estos efectos del cambio climático.

Las condiciones climáticas se están suavizando en altitud y eso está reduciendo la superficie de cumbres con los ambientes fríos que estas aves necesitan

De nuevo, la causa de la disminución de esta ave en España no sólo es climática. La ganadería trashumante mantenía superficies de pastizal y matorrales en zonas de alta montaña que servían de hábitats de alimentación a las urogallinas y sus pollos. Por falta de pastoreo por parte de la ganadería extensiva estos pastizales y matorrales son sustituidos por comunidades vegetales más forestales que tienen una menor abundancia de insectos a nivel del suelo, perdiéndose hábitats fundamentales para la reproducción del urogallo.

¿Qué efectos está ocasionando el cambio climático en las aves que viven o emigran a nuestro país?

La península ibérica está situada en una posición estratégica entre el continente europeo y africano y es un laboratorio natural para estudiar el efecto del cambio climático sobre las aves. El tercio norte tiene clima atlántico, que se extiende por el norte hacia Europa. El resto de la península está bajo influencia del clima mediterráneo, más propio de la cuenca mediterránea y norte de África. Esta posición de la península ibérica en una frontera climática hace que sea un territorio muy interesante para estudiar los efectos del cambio climático sobre las aves. Por un lado, algunas aves europeas que invernaban en África, ahora se quedan en la península ibérica para pasar el invierno. Por otro lado, la península ibérica es donde mejor se detectan las primeras avanzadillas de aves de origen africano que inician su expansión hacia Europa.

Imagen de erwin nowak en Pixabay

¿Están apareciendo nuevas aves en nuestro país?

Por ejemplo, como consecuencia del cambio climático, algunas especies de aves características de ambientes áridos y semiáridos africanos están colonizando el sur de Europa y ampliando su área de distribución hacia el norte, como es el caso del elanio azul o la golondrina dáurica. Las primeras poblaciones de estas especies se han detectado en la península ibérica y mantienen aquí una mayor densidad de individuos.

¿Qué soluciones podemos poner en marcha para proteger a nuestras aves?

Las soluciones han de actuar sobre las causas y sobre las consecuencias. Por un lado, para actuar sobre las causas habría que cambiar sustancialmente el modelo económico imperante, porque es un modelo que no da suficiente importancia a las consecuencias ambientales de nuestro estilo de producción y consumo. El cambio global y climático son la evidencia de que estamos sobrepasando la capacidad de los sistemas naturales para soportar la actividad humana. La existencia de límites a la transformación de los sistemas naturales debe ser el punto de partida para crear modelos de desarrollo más sostenibles.

El cambio global y climático son la evidencia de que estamos sobrepasando la capacidad de los sistemas naturales para soportar la actividad humana

Por otro lado, necesitamos actuar sobre las consecuencias del cambio climático. Por ejemplo, necesitamos identificar los ecosistemas y especies más sensibles al cambio climático y elaborar planes de conservación ajustados a ellos. Necesitamos también aprender a restaurar los hábitats que se están degradando como consecuencia del cambio climático.

Los recientes macro-incendios que hemos observado en Australia (y en menor medida también en Portugal y Galicia) nos avisan de lo que se nos viene encima. Es más que probable que se produzcan cada vez con más frecuencia incendios de grandes dimensiones en España si las temperaturas medias y extremas siguen subiendo y si los episodios de sequías se van intensificando. Estos incendios de grandes dimensiones y que alcanzan temperaturas muy elevadas afectarán a los hábitats de numerosas aves y otros organismos.

Por tanto, se hace necesario aprender a restaurar estos hábitats tras el incendio. En este sentido, es fundamental que tomemos medidas preventivas para que las masas forestales sean menos inflamables. Necesitamos controlar las especies arbóreas y arbustivas más pirófilas y gestionar las masas forestales para reducir la fitomasa con técnicas silvícolas y/o con ganadería extensiva. Debemos preparar y gestionar las masas forestales para evitar las consecuencias más dramáticas del cambio climático.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí