Babeuf y la Conspiración de los Iguales

François Babeuf, líder e ideólogo de la Conspiración de los Iguales / Wikimedia

El episodio de la Revolución francesa conocido como la época del «Terror” suele referirse al periodo que va del septiembre de 1793 hasta julio de 1794, cuando el golpe de Thermidor llevó a Robespierre, a Saint Just y a veinte más de sus partidarios a la guillotina, tras ser sacados de la Asamblea Nacional y ejecutados sin juicio previo. Pero la guillotina no interrumpió su actividad con la muerte de Robespierre, sino que más bien la prosiguió con redoblada fuerza decapitando disidentes.

 

CV / Esta vez, entre agosto de 1794 y octubre de 1795, las víctimas no acostumbraron a ser aristócratas ni generales felones, sino los pertenecientes al bando de los que no querían perder las conquistas sociales de la Revolución ante la reacción thermidoriana.

A la primera etapa se la conoció como terror rojo, y a la segunda como terror blanco. Los instigadores de la primera fueron los jacobinos. Fue la reacción de un Estado recién constituido y aún débil, que se veía atacado en tres frentes: la rebelión interior de la Vendée, la guerra exterior –con cómplices interiores- que las monarquías europeas declararon para acabar con la I República y las pugnas de los jacobinos con de los girondinos. El Estado se reforzó mediante la creación de un aparato poderoso represor y militar, que fue el mismo que, con el terror blanco y al servicio de la reacción, acabó con los revolucionarios que lo habían creado.

El Estado se reforzó mediante la creación de un aparato poderoso represor y militar, que fue el mismo que, con el terror blanco y al servicio de la reacción, acabó con los revolucionarios que lo habían creado

Tras la caída de Robespierre y la abolición de las medidas proteccionistas que había dictado, la situación de las clases populares francesas empeoró y se produjeron las hambrunas. Las revueltas populares fueron sofocadas a sangre y fuego, destacando en ellas un joven oficial de artillería corso llamado Napoleón Bonaparte . La alianza entre los aristócratas conservadores que habían dejado de lado a Luis XVI –como Laffayette- y la emergente burguesía, había dejado en el pueblo la idea de que la revolución había sido traicionada.

François Babeuf nunca había sido un seguidor de Robespierre. Incluso le había criticado en más de una ocasión. Frente a los herbertistas, los enragés o los sans-culotte, que defendían la limitación de la propiedad, planteaba su abolición y su substitución por la propiedad colectiva, el único modo de asegurar la igualdad entre los ciudadanos. Desde ‘Le Tribun du peuple’, donde firmaba sus artículos como «Gracchus Babeuf» -en memoria de los hermanos Graco, tribunos de la plebe en la Roma republicana del siglo II a.C., se opuso a la reacción thermidoriana, postulando una revolución «comunista». Había ocupado el cargo de intendente de víveres en la Comuna de París en 1793, donde adquirió una cierta experiencia en administración. Estaba convencido de que el mismo sistema que había permitido abastecer a los doscientos mil hombres del ejército durante los momentos más críticos, podía servir también para dar de comer a todo el país, postulando una organización económica que, décadas después, se denominará «comunismo».

Desde la publicación, en noviembre de 1795, del Manifiesto de los Iguales, Babeuf, con sus colaboradores Maréchal, Buonarroti, Antonelle, Lepeletier y Darthé, empezaron a trabajar para llevar a cabo un levantamiento que derrocara al Directorio

Desde la publicación, en noviembre de 1795, del Manifiesto de los Iguales, Babeuf, con sus colaboradores Maréchal, Buonarroti, Antonelle, Lepeletier y Darthé, empezaron a trabajar para llevar a cabo un levantamiento que derrocara al Directorio. Para ello, crearon una organización clandestina que funcionaba a través de unidades mínimas, células, por medio de distintas ramificaciones, incluido el ejército.  Sobre este modelo organizativo teorizaron más tarde el propio Buonarroti y Blanqui, convirtiéndose en el modelo de referencia para multitud de organizaciones clandestinas posteriores.

La conspiración estaba ya en una fase muy avanzada a finales de abril de 1796, pero uno de los conjurados denunció la trama y a los conspiradores ante el Directorio. Babeuf y Buonarroti fueron detenidos el 10 de mayo, y toda la documentación clandestina que se les encontró, con pruebas de su participación en la conspiración, les fue incautada. El núcleo duro del movimiento más genuinamente «babubista» fue casi completamente desarticulado y se quedó sin cuadros. Aun así, en septiembre se produjo la tentativa de insurrección a cargo de los jacobinos, sans-culottes y «babubistas», que fue completamente sofocada, produciéndose cientos de detenciones y decenas de ejecuciones.

Acusado de estar comprometido con el levantamiento, Babeuf fue juzgado en febrero de 1797 y condenado a muerte, junto con su colaborador Darthé

Acusado de estar comprometido con el levantamiento, Babeuf fue juzgado en febrero de 1797 y condenado a muerte, junto con su colaborador Darthé. Intentaron suicidarse antes de ser ejecutados, y fueron llevados al cadalso ensangrentados. Buonarrotti, a su vez, fue condenado a prisión y posteriormente, tras permanecer encarcelado hasta 1800, fue deportado. Prosiguió con sus actividades políticas clandestinas, difundiendo las ideas igualitarias de Babeuf, creando sociedades carbonarias y grupos socialistas utópicos: algunos de sus seguidores serán Auguste Blaqui –compañero en el levantamiento de los iguales, François Raspail y Louis Blanc…

En lo que refiere a su importancia histórica contextual, la conspiración de los iguales no fue más que una anécdota de la época thermidoriana, fácilmente sofocada y que nunca llegó a inquietar a prácticamente nadie. También fue el canto del cisne de los sectores más socialmente radicales de la Revolución Francesa. Poco después, el imparable ascenso de Napoleón acabó con el Directorio y con lo poco que quedaba de la Revolución en lo social, pero apropiándose de su aureola.

Medio siglo después, en un contexto muy diferente, el joven Karl Marx consideraba a Babeuf un claro ejemplo de clarividencia revolucionaria

Medio siglo después, en un contexto muy diferente, el joven Karl Marx consideraba a Babeuf un claro ejemplo de clarividencia revolucionaria, que supo ir más allá de la crítica ética a la sociedad, pasando a la acción directa revolucionaria, en un escenario análogo a la pugna que él mismo, por entonces, mantenía intelectualmente con los jóvenes hegelianos de izquierda. Tal vez su undécima tesis sobre Feuerbach, «los filósofos hasta ahora se han limitado a interpretar el mundo, lo que cabe hacer ahora es cambiarlo», esté inspirada en Babeuf.

 

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Lunes, 9 de mayo de 1994

Nelson Mandela era investido como el primer presidente negro de Sudáfrica.

Martes, 10 de mayo de 1796

El líder de la “La Conspiración de los Iguales”, François Babeuf, era detenido y juzgado en París. Fue condenado a muerte y ejecutado en febrero del año siguiente.

Miércoles, 11 de mayo de 868

Se imprime en China el ‘Sutra del diamante’, un texto budista traducido del sánscrito, considerado el primer libro impreso de la historia.

Jueves, 12 de mayo de 1103

Fallecía en Roma el papa Silvestre II, Gerberto de Aurillac. Fue uno de los  hombres más eruditos de su tiempo. Introdujo en Occidente el sistema numérico decimal indoarábigo y el número cero. Estudioso de las matemáticas y la astronomía, diseño y construyó ábacos, relojes de agua, astrolabios y un globo terrestre. Combatió la superstición según la cual el año mil iba a ser el del fin del mundo.

Viernes, 13 de mayo de 1917

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Domingo, 15 de mayo de 1972

Estados Unidos devuelva al Japón la isla de Okinawa, que estaba en su poder desde el final de la II Guerra Mundial.

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