El proyecto financiado con fondos europeos DISCIT reveló una infrarrepresentación de las personas con discapacidades en el mercado laboral europeo

El proyecto DISCIT saca a la luz la falta de compromiso de los empresarios a la hora de contratar a personas con discapacidad

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Los derechos y la participación en la sociedad de aquellos con discapacidades son temas prioritarios para la Unión Europea, sobre todo teniendo en cuenta que una de cada seis personas en Europa sufre de algún tipo de discapacidad. Esta importancia queda patente en la Estrategia Europea en Materia de Discapacidad, el «Día Europeo de las Personas con Discapacidad» y varios programas y políticas de distintos Estados miembros. Aun así cabe mejorar muchos aspectos, tal y como muestran las observaciones realizadas recientemente en el marco del proyecto DISCIT.

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Una de cada seis personas en Europa sufre de algún tipo de discapacidad. Roy Sainsbury, director del quinto paquete de trabajo de DISCIT, dedicado a la participación en el mercado laboral, expuso en la edición de 2014 del «Día Europeo de las Personas con Discapacidad», celebrada a principios de diciembre, la presentación «Perception of the situation of persons with disabilities in employment in the EU». El empleo es uno de los diez temas principales del proyecto, junto a otros como las nuevas desigualdades sociales, la vida en comunidad, el uso de nuevas tecnologías, la innovación fiscal, la participación política y los retos teóricos, operativos y de medición.

La tasa de empleo de personas con algún tipo de discapacidad está en torno al 40 % y el 45 % 

Sainsbury explicó: «Estudiamos qué supone ser un ciudadano activo para las personas con discapacidad y qué políticas y programas pueden contribuir a lograrlo». Los participantes en el proyecto, procedentes de nueve países representativos de cuatro contextos políticos distintos, realizaron una revisión de los datos, las políticas y los programas relacionados con el mercado laboral y entrevistaron a personas con discapacidad (doscientas entrevistas sobre trayectorias vitales) y partes interesadas clave.

Las conclusiones expuestas por Sainsbury son preocupantes: «Las personas con discapacidades no están representadas adecuadamente. La tasa de empleo en la OCDE de aquellos sin discapacidades es cercana al 75 %, mientras que en el caso de las personas con algún tipo de discapacidad este porcentaje está en torno al 40 % y el 45 %. Se trata de una diferencia enorme que esconde multitud de datos interesantes como que la tasa de empleo de aquellos con problemas de salud mental se encuentra en torno al 25 %».

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Medidas fracasadas

Esta situación se produce aun a pesar de que los países estudiados se han comprometido a cumplir con once responsabilidades relacionadas con el empleo de las personas con discapacidades, por lo general respaldadas con medidas políticas concretas. Según los datos disponibles y la información recabada por el equipo al cargo del proyecto, estas medidas han fracasado en gran parte a la hora de generar resultados positivos, especialmente las destinadas a fomentar de manera activa el autoempleo, pues ninguno de los países incluidos en el estudio demostró progresos en este sentido.

Muchos empleadores optan por abonar las multas impuestas en lugar de contratar a personas con discapacidades

«No estamos afirmando que estas políticas sean completamente inútiles, pero lo cierto es que no hemos apreciado mejoras importantes en las tasas de empleo de las personas con discapacidades», aclaró Sainsbury. «De los análisis preliminares de las entrevistas sobre trayectorias vitales se desprende que los empresarios resultan cruciales a la hora de tratar en condiciones de igualdad a aquellos con y sin discapacidades. Quizá este dato sirva para señalar la dirección que deben tomar las nuevas políticas. Resultaría sin duda positivo reforzar aspectos de los demandantes de empleo mediante formación y asistencia para que las personas con discapacidad mejoren su cualificación, pero las políticas del lado de la oferta, esto es, los empresarios, se encuentran en un grado de desarrollo menor y muchos empleadores optan por abonar las multas impuestas en lugar de contratar a personas con discapacidades». Algunos países como el Reino Unido han eliminado incluso los sistemas de cuotas y el empleo de personas con discapacidad está perdiendo una enorme cantidad de terreno en varios países.

Si bien Sainsbury y su equipo han de finalizar todavía el análisis de los datos recabados de las encuestas a personas con discapacidades, este insistió en que se han recopilado estudios de casos positivos en los que se ofrece una idea de lo que Europa es capaz de lograr.

DISCIT finalizará en enero de 2016. Los resultados de los distintos paquetes de trabajo contribuirán a redefinir el modelo social europeo y lograr que en él participen de manera plena y eficaz todos aquellos con discapacidades.