Barcelona convertida en foco del pensamiento

Entrevista a José A. Díez, co-director del Barcelona Pensa / Imagen: edición del festival en 2015. Foto: UB

La filosofía es un bien común que es necesario preservar

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Desde el pasado lunes 14 y hasta el próximo sábado 19 de noviembre tiene lugar, en diferentes espacios de la ciudad, la tercera edición del Barcelona Pensa. Se trata de un festival dedicado íntegramente a la Filosofía cuyo objetivo es sacar la filosofía a la calle e impregnar de esta disciplina a todos los públicos. El festival ofrece 36 actividades gratuitas donde el pensamiento es el protagonista y el ciudadano su activo receptor.

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Eva Serra / Catalunya Vanguardista

EL profesor José A. Dïez, co-director del Barcelona Pensa
EL profesor José A. Dïez, co-director del Barcelona Pensa

¿Cómo puede ayudar la Filosofía al ciudadano? Según José A. Díez, co-director del festival -junto a Núria Sara Miras- la Filosofía es “una actitud, la actitud de no dar nada por supuesto, de cuestionarlo todo”. Y ese es uno de los ejes en el que este festival se sustenta, abonar el pensamiento teórico y reflexivo para el bien común. La democracia contempla a la ciudadanía por igual pero es evidente que el grado de pensamiento crítico entre unos y otros no es el mismo. La imbecilidad y la relación entre filosofía y política es uno de los temas centrales, a cargo del filósofo italiano Maurizio Ferraris.

Cafés y cabarets filosóficos, conferencias, coloquios, exposiciones, libros, concursos, talleres para niños y adolescentes, ‘Gym Filosófico’o el Flash Philosophy (batallas dialécticas entre dos filósofos), son algunas de sus propuestas. A pesar del éxito de este festival -el número de participantes total en la edición pasada fue de 4.200 personas, y el aforo se agotó en el 95 % de las actividades programadas-, a partir del año que viene el Barcelona Pensa pasará a ser bianual, pero en el año desierto sus promotores ofrecerán La Marató del Pensa, doce horas ininterrumpidas de filosofía en un único espacio. Todo bajo el espíritu de transmitir la Filosofía a todo aquél que lo desee.

 

¿Podemos afirmar que existe un verdadero auge de la Filosofía a nivel social?

Bueno, no sé si diría tanto. Es cierto que, por ejemplo, la matrícula de filosofía ha aumentado este año un 25%, o que la oferta para cursos de filosofía en la Universitat de l’Experiencia (antes cursos per la Gent Gran) se agota desde hace tres años, o que una serie sobre un profesor de filosofía, Merli, está batiendo récords de audiencia. O que nuestro festival Barcelona Pensa se ve desbordado en las tres ediciones que lleva.

Creo que, paradójicamente, parte de la causa es el intento de algunas instituciones de disminuir la presencia de la filosofía en la enseñanza, que mucha gente ha recibido como un ataque a un patrimonio social que hay que defender. Sólo así se explica la gran incidencia mediática que ha tenido el plan de disminuir hasta casi la extinción la filosofía del bachillerato.

La práctica extinción de la filosofía del bachillerato ha sido recibida como un ataque a un patrimonio social que hay que defender 

Y hay que decir que esa reacción no ha estado incitada especialmente por los profesionales del gremio, que creo que en general, con algunas excepciones sobre todo de profesores de secundaria, hemos estado mucho menos activos de lo que deberíamos. Mucha gente lo ha percibido como un ataque a su patrimonio humano y al futuro de sus hijos porque, afortunadamente, se percibe la filosofía como un bien común que es necesario preservar. Y eso, insisto, por gente que ni es especialista ni es particularmente próxima a la filosofía académica. Pero parte de la explicación, menos coyuntural, es también que la filosofía es un espacio transversal que interacciona con muchas otras disciplinas, actividades y manifestaciones culturales.

Hasta qué punto los profesionales de la filosofía somos los responsables de esa imagen, no lo sé. Los profesores de secundaria desde luego, que en general hacen un trabajo fantástico, como veo cada año cuando vamos a dar charlas a los institutos. Los profesores en la universidad, menos, supongo que algo sí, pero desde luego tendríamos que implicarnos mucho más, hacer mucho más por preservar e incrementar esa valoración social de la filosofía.

En cuanto al reciente aumento de “vocaciones” filosóficas profesionales, soy más cauteloso. De momento los datos corresponden solamente a un único año, hay que esperar a ver cómo evolucionan en los próximos años y también compararlo con los de otros estudios, sólo así se puede saber si se trata de algo pasajero y, si se consolida, si es un fenómeno específico de la filosofía o de las humanidades en general, o de la mayoría de estudios universitarios. Eso requiere tiempo y análisis detenido.

El Día Mundial de la Filosofía se celebra cada tercer jueves del mes de noviembre de cada año
El Día Mundial de la Filosofía se celebra cada tercer jueves del mes de noviembre de cada año

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Hablando de sociedad ¿La política trata a los ciudadanos como imbéciles, según se desprende de la próxima conferencia del filósofo italiano Maurizio Ferraris?

En realidad, como dice Ferraris, “imbécil” significa etimológicamente “sin bastón”, es decir, sin apoyo o “dependiente”. En ese sentido la política necesariamente trata a los ciudadanos de imbéciles, de dependientes. De hecho la política no es sino la articulación e institucionalización de las redes de mutua dependencia entre la ciudadanía.

Pero supongo que la pregunta connotaba otro sentido, más común, de “imbécil”, es decir, persona sin criterio. Y aquí la respuesta es doble.

En realidad, como dice Ferraris, “imbécil” significa etimológicamente “sin bastón”, es decir, sin apoyo o “dependiente”

Por un lado, la democracia se basa justamente en presuponer criterio a todo ciudadano. Es más, presuponer “el mismo criterio” a todo ciudadano, independientemente de su raza, género, clase, etc, pero también de su formación. Una persona un voto, que vale lo mismo (salvo las ponderaciones territoriales que todas las leyes electorales establecen). No vale más el voto de una catedrática de derecho que el de un analfabeto, ni el de un analista político que el de quien sólo ve reality shows. Esto tiene aspectos positivos y otros quizás no tanto, pero como se le atribuye a Churchill, este el peor sistema de gobierno, descontando todos los demás.

Por otro lado, eso es la teoría democrática y el acto estricto de votar. Pero la democracia debería ser más que eso. Participación continua del ciudadano en la cosa pública, preocupación por informarse, y ser tratado como sujeto reflexivo por los políticos y candidatos. Y en este último aspecto, desgraciadamente, muchas veces no parece que se nos trate como teniendo criterio, es decir, se nos trata como imbéciles, sí. En eso consiste la demagogia. Por no hablar, por ejemplo, de cuando alguien dice que destruye discos duros porque no tienen nada dentro (que cada quién elija su partido y ejemplo preferido, que por desgracia los hay para todos los gustos).

El eje central de este festival propone la cultura crítica y participativa ¿Cómo ayuda la Filosofía a conquistar tal fin?

Cuando estos días me preguntan qué es la filosofía, siempre respondo lo mismo, es una actitud, la actitud de no dar nada por supuesto, de cuestionarlo todo. Eso, obviamente, se puede hacer con abstrusas cuestiones metafísicas muy alejadas de los ciudadanos, como el tetradimensionalismo y los continuantes (elijo a propósito este ejemplo que supongo a casi ningún lector ni siquiera le sonará y a la mayoría le asustará). Pero también con muchísimas otras cuestiones con que nos enfrentamos en nuestra vida cotidiana.

Si todos los ciudadanos no diéramos nada por sentado habría algo menos de disposición a aceptar algunas respuestas claramente engañosas 

¿Puede permitirse cierto mal en aras de un bien mayor? ¿Es aceptable penalizar a alguien con la finalidad de que otros no cometan una falta? ¿Es siempre inaceptable la mentira? ¿Es legítimo el acoso público a un político corrupto? ¿Hay que invertir en ciencia básica independientemente de su futuro uso, incluso si este puede ser dañino? ¿Es aceptable, y si lo es con qué límites, la discriminación positiva? ¿Se debe permitir en la escuela pública enseñar cualquier teoría científica o pseudocientífica? ¿Y en la escuela privada? ¿Deben permitirse manifestaciones costumbristas religiosas en la escuela aconfesional? ¿el chador no y la cruz en el cuello sí?, ¿todas?, ¿ninguna?  ¿Hay que penalizar la mentira en las campañas políticas? ¿Debe la libertad de expresión tener límites? Estas y muchísimas otras cuestiones nos asaltan cada día, y son fundamentales para nuestra convivencia. Si todos los ciudadanos tuviésemos un poco más de práctica filosófica, es decir, de no dar nada por sentado, a lo mejor habría algo menos de disposición a aceptar algunas respuestas claramente engañosas.

El Pensa abre con Llull ¿Qué vigencia tiene este pensador en la sociedad actual? ¿Cuál ha sido el enfoque del festival?

Ramon Llull es un pensador mallorquín del siglo XIII, importante en la tradición medieval teológica, pero también por algo que, al menos tal como se ha recibido posteriormente, trasciende el ámbito religioso, su famosa Ars Combinatoria. Una especie de técnica de expresión óptima de ideas y de argumentación sobre ellas. Ello ha influido en otros filósofos posteriores muy importantes, como Leibniz, y hay quien lo ve como antecedente de la lógica o la computación modernas. Este año se conmemora el  700 aniversario de su muerte, y el festival colabora en ello con diversas actividades, como una mesa redonda sobre su figura y herencia, o una audioguía filosófica en el CCCB sobre la exposición del Any LLull que exhiben, o la exposición bibliográfica en la biblioteca de la facultad.

El festival también recuerda, miércoles 16, a les 12 h, la la polifacética figura de Leibniz.
El festival también recuerda, miércoles 16, a les 12 h, la la polifacética figura de Leibniz / UB

La verdad, el humanismo, la justicia… ¿Son alcanzables desde la cultura del pensamiento?

No sé si son alcanzables desde el pensamiento, lo que sí sé es que sería más fácil y beneficioso aproximarse a ellas desde una cultura, una práctica del pensamiento, es decir, de la reflexión crítica e informada, tanto sobre algunos datos empíricos relevantes, como sobre las condiciones para alcanzarlas, como sobre las razones tanto de los partidarios como de los críticos de la posibilidad de alcanzarlas.

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¿Es el discurso filosófico un bien común? ¿Hasta qué grado puede calar en lo cotidiano y en qué modo puede favorecer al ser humano?

Además de lo indicado anteriormente sobre la importancia del escrutinio filosófico para cuestiones que nos afectan cotidianamente, hay otro aspecto algo menos público, más íntimo, que algunos consideramos fundamental, y es que sin preguntarse alguna vez esas famosas eternas cuestiones filosóficas, quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos, y enfrentarse a cuestiones como el origen del universo, la muerte, o la autoconciencia, la vida vale un poco menos la pena de ser vivida. Eso no quiere decir que sólo la vida del filósofo valga la pena, por supuesto, no somos más importantes que otros, literatos, pintores, músicos, abogados o médicos, o cualquier otra dedicación. Pero algunos sí creemos que, haga uno lo que haga, sin dedicar algo de tiempo a esas cuestiones, hay algo esencial que se pierde. Pero bueno, quizás el pintor también piense que sin experimentar la experiencia creadora del arte hay mucho que se pierde. Y quizás todos tengan razón.

La ciencia permite grandes avances que entroncan con la bioética ¿Cómo lo observa la Filosofía?

El avance científico debería ir acompañado de un avance moral, no individual sino colectivo
El avance científico debería ir acompañado de un avance moral, no individual sino colectivo

Como he sugerido antes, ese es un aspecto esencial de la reflexión filosófica sobre la ciencia. La ciencia abre posibilidades increíbles de mejorar la existencia humana. Permite ayudar a disminuir el trabajo físico más penoso, rutinario o peligroso. Y a paso agigantados proporciona remedios contra enfermedades hasta hace poco irremediablemente mortales o causantes de infinitos dolores. Y también proporciona nuevas posibilidades de goce. Pero por otro lado su uso indebido, insensato o inapropiado, como uno prefiera llamarlo, puede generar graves peligros y daños. La misma física atómica que permite curar algunas enfermedades se usa para desarrollar armas nucleares. Por no hablar del cambio climático. O de la polución en las ciudades. O de tantas otras cosas. Y algo más, ni siquiera está claro, por ejemplo, que alargar la vida sea un beneficio en sí mismo, hay condiciones en las que no parece deseable. Por eso el avance científico debería ir acompañado de un avance moral, no individual sino colectivo, es decir de acciones políticas encaminadas a garantizar sus aplicaciones beneficiosas, impedir al máximo las dañinas, y ponderar lo mejor posible otras aplicaciones que tienen consecuencias de ambos tipos.

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La ficción es uno de los temas del Pensa. Batman, Frankesntein y Hamlet estarán presentes en esta edición. ¿Qué correlación se da entre la Filosofía y estos personajes?

La ficción ha sido siempre origen o inspiración de problemas filosóficos. De hecho muchos diálogos de Platón no hacen sino presentar pequeñas ficciones para que los participantes evalúen sus intuiciones filosóficas. Y la buena literatura o el buen cine están llenos de historias filosóficas. En estos casos Batman, por ejemplo, plantea la cuestión de los límites de la legalidad en la consecución del bien, así como la moralidad de la venganza como motivación. Frankenstein tiene múltiples facetas filosóficas, como la dependencia del creador, el reconocimiento en el otro, la soledad, la naturaleza de lo monstruoso, el consecuencialismo moral, y muchos otros. Y Hamlet todavía más: la muerte, la identidad personal, la consciencia, la venganza, el solipsismo, el relativismo, la traición o el determinismo.

Aprovechando que se celebran doscientos años desde que Mary Shelley escribió el primer borrador de la novela Frankenstein o el moderno Prometeo se ha programado Frankenstein: Ecce Homo / UB
Aprovechando que se celebran doscientos años desde que Mary Shelley escribió el primer borrador de la novela Frankenstein o el moderno Prometeo se ha programado Frankenstein: Ecce Homo / UB

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¿Hay que transmitir pensamiento filosófico en los niños?

Definitivamente sí y no. Definitivamente sí hay que introducirles en la práctica filosófica del pensamiento reflexivo, la crítica y el continuo cuestionamiento. Gracias a los dioses eso lo tienen en su ADN de manera espontánea antes de que los adultos empecemos a reprimirlo, así que es bastante sencillo, y al respecto tenemos algunas experiencias piloto de éxito como en la práctica de la filosofía con niños (en nuestro entorno,  por ejemplo el grupo de filosofía 3/18, GrupIREF).

El programa de esta edición incluye actividades consolidadas en las anteriores ediciones: cafés y cabarets filosóficos y talleres filosóficos para niños y adolescentes.
El programa de esta edición incluye actividades consolidadas en las anteriores ediciones: cafés y cabarets filosóficos y talleres filosóficos para niños y adolescentes.

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Y definitivamente no, no hay que trasmitirles pensamientos filosóficos en el sentido de teorías o propuestas de soluciones. Primero porque la mayoría de las teorías/soluciones, presentadas y entendidas en detalle, son demasiado complicadas y requieren una complejidad conceptual en muchos casos que no está a su alcance. Y segundo porque es más importante que jueguen con los problemas y sus propias opiniones sobre ellos a que adquieran teorías. Dicho eso, en algunos problemas más prácticos sí es importante al menos que vean que algunas soluciones simplistas son deficientes, y hasta peligrosas. Y también se les puede, más que transmitir, hacer descubrir cosas como el respeto a la diversidad, el valor del compromiso personal con los demás, de la solidaridad, del espíritu crítico y, algo más mayores, de los derechos civiles y la honestidad política.

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¿Cómo pueden favorecer las redes sociales a la Filosofía?

La verdad no soy experto en redes sociales. En el festival las hemos vinculado a dos concursos para dinamizar la participación. Aparte de cosas como esa, y de difusión de actividades, creo que por su formato extremadamente breve y rápido no son muy útiles como medio para la reflexión detenida que la filosofía requiere. Pero como digo soy muy ignorante en ellas y estoy abierto a que alguien muestre una utilidad más sustantiva que la mera difusión.

Una de las novedades de este año consiste en un concurso a través de Instagram y Twitter. ¿En qué consiste?

El concurso en Instagram es de fotografía, los concursantes han de mandar una foto con un libro en un lugar de la ciudad que tenga algún tipo de evocación filosófica para ellos. El de Twitter es un twitt que tenga alguna relación con Barcelona y la filosofía.

Cafés filosóficos sobre vanguardias, antiarte y revolución. ¿Qué pretenden con las rutas filosóficas?

Las calles de Barcelona, sobre todo el casco antiguo, están llenas de historia intelectual, y en algunas de ellas de filosofía
Las calles de Barcelona, sobre todo el casco antiguo, están llenas de historia intelectual, y en algunas de ellas de filosofía

Las calles de Barcelona, sobre todo el casco antiguo, están llenas de historia intelectual, y en algunas de ellas de filosofía, principalmente medieval y contemporánea. Lugares como la Rambla dels Estudis, o el Call, guardan memoria filosófica que la ruta irá descubriendo y rememorando con lectura de textos filosóficos.

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Por tema de presupuesto la próxima edición pasará a ser bienal y ustedes se niegan a dar entrada a la participación privada…

Bueno, no es únicamente cuestión de presupuesto. El festival se sostiene principalmente gracias a la colaboración desinteresada de los participantes y ponentes, y estudiantes colaboradores, así como de los espacios que alojan las actividades. Pero obviamente tiene gastos de producción, diseño, difusión, etc que se cubren con un presupuesto modesto financiado principalmente por instituciones públicas o entidades sin ánimo de lucro. Para mantener su espíritu y su independencia nos parece importante mantener esta dimensión pública sin acudir a publicidad de empresas privadas.

Pero el motivo principal de convertirlo en Bienal es que la mayoría de espacios con los que trabajamos planifican con al menos un año de anticipación, y mantenerlo anualmente obligaría a planificar la siguiente edición antes de realizar la anterior, lo que consideramos inviable. De todas formas el año que no haya Bienal, en el Día Mundial de la Filosofía haremos La Marató del Pensa, doce horas ininterrumpidas de filosofía en un único espacio para seguir sacando la filosofía a la calle y mantener viva la pulsión para la bienal siguiente.

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Más información:

Puede consultarse el programa en el este enlace

 

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