Batalla de Borodino

Auguste Joseph, the elder Desarnod - Museo del Hermitage / Wikimedia

Tal día como hoy… 7 de septiembre de 1812 tenía lugar la batalla de Borodino

 

El 7 de septiembre de 1812 tenía lugar a orillas del río Moscova, en Rusia, la batalla de Borodino entre los ejércitos francés, comandado por Napoleón, y ruso, con el general Kutuzov al mando. El resultado fue una victoria pírrica de Napoleón, que le abrió las puertas hacia Moscú tal como lo habían preparado los rusos. Fue la batalla más sangrienta de las guerras napoleónicas.

 

CV / Napoleón estaba en el zenit de su gloria. Dominaba en Europa a través de estados vasallos o directamente invadidos, pero se le seguía resistiendo Gran Bretaña, cuyo dominio del mar no había conseguido contrarrestar. Decretó entonces un bloqueo continental prohibiendo cualquier tipo de comercio con Inglaterra; un bloqueo que le valió dos guerras, la de España y la de Rusia. En el caso de España, que era aliada de Napoleón, el conflicto vino por Portugal, tradicional aliado de Inglaterra que no respetó el bloqueo. Napoleón envió su ejército contra Portugal a través de España, y en el camino invadió este país, estallando la Guerra de la Independencia.

Las constantes conquistas de Napoleón acabaron inquietando a los rusos, ante la evidencia de que no solo era un peligro para la presencia rusa en el continente, sino para su propia supervivencia

Con Rusia la cosa fue muy diferente. Tras la derrota de la coalición austro-rusa en Austerlitz (1805), el zar Alejandro I se mantuvo a la expectativa en espera de su momento, aunque no deseaba una nueva guerra con Francia, escarmentado como estaba. Pero las constantes conquistas de Napoleón acabaron inquietando a los rusos, ante la evidencia de que no solo era un peligro para la presencia rusa en el continente, sino para su propia supervivencia. Y Alejandro I fue escorándose progresivamente hacia Gran Bretaña. Aunque formalmente «acató» el bloqueo, siguió en la práctica comerciando con Inglaterra. En represalia, y aun sin haber resuelto la guerra de España, Napoleón decidió atacar directamente a Rusia.

En junio de 1812, un impresionante ejército francés, la Grande Armée, cruzó el río Niemen invadiendo territorio ruso camino de Moscú. En total, unos 685.000 hombres. La fuerza central de asalto estaba constituida por 250.000 soldados bajo el mando directo de Napoleón; tropas experimentadas que se habían paseado triunfantes por Europa los últimos diez años. Había además dos columnas de frente, de unos 70.000 hombres cada una que flanqueaban al cuerpo central, dos cuerpos de ejército separados que totalizaban unos 70.000 hombres, y una reserva de 225.000. El mayor ejército que se había visto jamás en Europa.

Consciente de su inferioridad, aunque no numérica, sino de capacidad de combate, el comandante en jefe ruso, Mijaíl Barclay de Toly, ordenó la retirada de sus fuerzas hacia el interior de rusa y la práctica de la política de tierra quemada. Algunos altos oficiales del ejército ruso criticaron esta estrategia y forzaron su destitución. El zar Alejandro I nombró entonces al general Mijaíl Kutuzov, que se reafirmó en la línea de su antecesor, evitando un enfrentamiento directo con los franceses hasta que estuvieran cerca de Moscú.

A Kutuzov le interesaban fudamentalmente dos cosas. La primera, atraer a Napoleón hacia Moscú; la segunda, evitar que progresara hacia San Petersburgo

A Kutuzov le interesaban fudamentalmente dos cosas. La primera, atraer a Napoleón hacia Moscú; la segunda, evitar que progresara hacia San Petersburgo, la capital y el puerto ruso del Báltico, vital para las comunicaciones con Inglaterra. Sabía muy posiblemente que iba a perder en el primer enfrentamiento, pero confiaba en un poderoso aliado: el general «invierno». Cuando los franceses llegaron a 125 km de Moscú, agrupó sus fuerzas y presentó batalla en Borodino. Allí combatieron 130.000 franceses contra 120.000 rusos. Los franceses tuvieron 30.000 bajas, por 45.000 de los rusos, entre muertos y heridos. En total, unos 25.000 muertos.  Napoleón venció, pero como afirmó Tolstoi en su inmortal ‘Guerra y Paz’, “la bestia quedó herida”…

Kutuzov ordenó la evacuación de Moscú, que fue ocupada por Napoleón. Otra victoria pírrica, porque se encontró con una ciudad desierta y arrasada, y con un enorme ejército lejos de sus bases de apoyo y sin suministros. Y luego, claro, llegó, efectivamente, el general «invierno».

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí