La muerte de Lucio Emilio Paulo en Cannas, según un cuadro de John Trumbull (1773). / Wikimedia

Tal día como hoy… 2 de agosto del año 216 aC tenía lugar la Batalla de Cannas

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El 2 de agosto del año 216 aC el general cartaginés Aníbal Barca derrotaba al ejército romano en Cannas, situando a la República romana al borde del colapso. Ha sido probablemente la batalla más estudiada de todos los tiempos y su vencedor, Aníbal, considerado uno de los mayores genios militares de la historia, pese a su derrota final en la II Guerra púnica (218-202 aC).

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CV / Hay una cierta visión de las Guerras Púnicas como el duelo entre dos colosos que no cabían juntos en un mundo que solo uno iba a poder dominar. Y si bien en parte es cierto, no lo es menos que fue un enfrentamiento entre dos modelos, uno viejo y otro nuevo, y que fue la victoria del nuevo la que propició los derroteros históricos que se sucedieron. De haber vencido Cartago, lo más probable es que se hubiera vuelto al escenario político anterior a la I Guerra Púnica (264-241 aC). Para ilustrar esto, los historiadores suelen decirnos que cuando afirmamos que en la II Guerra Pünica Roma estuvo luchando por su supervivencia, lo que estamos recogiendo es la percepción que sin duda tenían los romanos, pero que no era ésta muy probablemente la de Aníbal. Para Roma, la guerra era la aniquilación del enemigo o su sometimiento absoluto, para Cartago no era así, su modelo era similar al griego.

Para Roma, la guerra era la aniquilación del enemigo o su sometimiento absoluto, para Cartago no era así, su modelo era similar al griego

Cartago era una ciudad-estado de origen fenicio situada en la costa africana cerca de la actual Túnez, fundada hacia el siglo IX aC, fundamentada en el dominio del mar y el comercio. Su modelo político era similar al de las polis griegas. Roma, por su parte, fundada algo posteriormente -753 aC según la tradición-, había seguido una evolución muy distinta. Era una potencia agraria que fue extendiendo su domino a lo largo de la península itálica constituyendo una estructura política fundamentada tanto en el dominio militar de sus legiones como en las alianzas con las ciudades sometidas. Esto le proporcionaba una capacidad de gestión de recursos y una cohesión interna, basada a la vez en la intimidación y en la lealtad, muy superior a la del modelo cartaginés.

Para resarcirse de la derrota en la primera guerra y para preparar la revancha contra Roma, Amílcar Barca –padre de Aníbal- invadió Iberia, asentándose básicamente en Andalucía y Levante, aunque nominalmente hasta el Iberus –actual Ebro-. El plan era el siguiente: privados de su flota, los cartagineses prepararían en Iberia la base y el ejército desde el que atacar directamente a Roma en Italia. Y el objetivo, derrotar a Roma en su propio territorio, desarticulando su estructura política de alianzas y convertirla en una potencia residual. Los cartagineses pensaban que a los romanos les ocurriría como a ellos y a los griegos, que a las primeras derrotas, los aliados desertarían rápidamente al bando vencedor. Pero Roma estaba hecha de otra madera, y este fue el gran error de Aníbal, un error de cálculo político que sus victorias militares no consiguieron enmendar.

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Aníbal partió desde Cartago Nova hacia Italia

Con un poderoso ejército que se calcula en unos 90.000 hombres, 30.000 caballos y unos de 100 elefantes, Aníbal partió desde Cartago Nova –Cartagena- hacia Italia, cruzando los Pirineos y los Alpes, en cuya travesía perdió más de la mitad de sus efectivos y la totalidad de los elefantes, excepto uno. Aun así, a su llegada a la llanura del Po derrotó a los romanos en Tesino (218 aC) y Trebia (218 aC), cruzó los Apeninos y destruyó a un nuevo ejército en el Lago Trasimeno (217 aC). Los romanos empezaron a entender entonces que los cartagineses no iban de farol y se aprestaron a defenderse con todas sus fuerzas. Pese a sus victorias,  ninguna ciudad aliada de Roma había desertado, solo tribus galas del norte que fueron más un estorbo que una ayuda. Y tenía el problema de que no podía reponer sus bajas, mientras que los romanos sí.

La batalla de Cannas fue la mayor victoria de Aníbal y la peor derrota de Roma en toda su historia militar

La batalla de Cannas fue la mayor victoria de Aníbal y la peor derrota de Roma en toda su historia militar. Para acabar con los cartagineses, movilizaron un ejército de más de 90.000 hombres, frente a los apenas 40.000 que podía oponerles Aníbal. Escaldados por sus anteriores derrotas, intentaron durante un tiempo evitar un encuentro directo en campo abierto –las tácticas fabianas-, pero los saqueos y las quemas de los cultivos les decidieron finalmente a atacar en Cannas. Roma perdió más de setenta mil hombres, incluida la mayor parte de su aristocracia militar. Y se preparó para defender las murallas de su ciudad de un asedio que no se produjo. Entre los supervivientes se encontraba el joven Publio Cornelio Escipión, apodado luego «el Africano» y futuro vencedor de Aníbal en Zama, pero todavía tenían que pasar catorce años y una larga guerra en la cual se calcula que Roma perdió unos 300.000 hombres, más o menos la décima parte de la población de toda Italia por entonces.

Cannas fue el zenit en la carrera de Aníbal. Pero no consiguió debilitar la estructura política romana, cuyas ciudades aliadas permanecieron fieles en su inmensa mayoría. Sigue siendo un misterio por qué Aníbal no marchó sobre Roma entonces. Uno de sus capitanes, Maharabal, le dijo al respecto: “Aníbal, tú sabrás ganar batallas, pero no guerras”. Lo más probable es que Aníbal sabía perfectamente que con las alianzas de Roma incólumes, sin material de asedio y en inferioridad numérica aislado en territorio enemigo, Roma hubiera sido su tumba. La ciudad podía seguir recibiendo suministros a través del Tíber y parapetarse indefinidamente tras sus poderosas murallas. Y entonces sería Aníbal el asediado, hostigado por su retaguardia. Un mal panorama.

Y la estructura del Estado romano no se rompió. ¿Por qué? Se preguntó Aníbal toda vida. La tradición atribuye una respuesta a esta pregunta por parte de una amante etrusca de Aníbal: “Llevamos mucho tiempo dominados por los romanos y les conocemos; y por ello les tememos más en la derrota que en la victoria”.

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También un 2 de agosto se cumplen estas otras efemérides

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