Batalla de Filipos

Segunda batalla de Filipos. / Wikimedia - Autor: Calabrian de Wikipedia en inglés

Tal día como hoy… 23 de octubre del año 42 aC tenía lugar la última parte de la batalla de Filipos

 

El 23 de octubre del año 42 aC tenía lugar en Tracia (Grecia), la última parte de la batalla de Filipos. Enfrentó a los republicanos romanos, comandados por Marco Junio Bruto –asesino de Julio César- con las fuerzas del Segundo Triunvirato, a cuyo frente estaban Marco Antonio y Octavio –futuro César Augusto-. La victoria de los triunviros marcó el destino del Imperio romano durante los siglos siguientes.

 

CV / Julio César había sido asesinado en el 44 aC como consecuencia de una amplia conspiración, encabezada por Bruto –su hijo adoptivo- y Casio -otro ilustre miembro de la oligarquía romana-. Teóricamente, los conspiradores eran partidarios de la República que consideraban que César pretendía restaurar la monarquía en su persona. Es más que dudoso que César aspirara a ser proclamado rey, pero es cierto que el amplio poder que acaparó, poniendo fin a un siglo y medio de guerras civiles, despertó los recelos de muchos sectores que vieron amenazado su statu quo.

Marco Antonio y Octavio decidieron dejar a Lépido en Roma y trasladarse a Grecia con sus ejércitos. El 3 de octubre tuvo lugar la primera batalla de Filipos

El complot triunfó solo parcialmente. César fue asesinado, pero los conspiradores perdieron en pocos días el control de Roma. Su lugarteniente, Marco Antonio, y su sobrino, Octavio César, se hicieron muy pronto con el control de la situación. Eliminaron a los senadores y anticesaristas conspicuos –Cicerón entre ellos- y constituyeron el Segundo Triunvirato, cuyo tercer componente era un personaje pusilánime, Marco Emilio Lépido. Bruto y Casio huyeron a Grecia, y desde allí se las arreglaron para controlar la parte oriental del Imperio. Los suministros que llegaban de Grecia, Asia Menor y Egipto eran vitales para Roma. Por ello, fueron Octavio y Marco Antonio los que se vieron obligados a tomar la iniciática, mientras que Bruto y Casio se podían limitar a esperarles.

Marco Antonio y Octavio decidieron dejar a Lépido en Roma y trasladarse a Grecia con sus ejércitos. El 3 de octubre tuvo lugar la primera batalla de Filipos, con un resultado indeciso, pero ligeramente favorable a los republicanos. En aquellos tiempos, y como legado de las guerras civiles y sociales de los últimos tiempos, las legiones romanas no dependían ya directamente del Senado –como en los tiempos de la guerra de Aníbal-, sino del general, o señor de la guerra, que las organizaba o pagaba. Por ello, aun siendo aliados, cada general seguía manteniendo el mando directo sobre «sus» legiones. Así, en esta primera batalla de Filipos, Octavio se enfrentó con sus legiones a las de Bruto, y Marco Antonio con las suyas a las de Casio. Una guerra entre dos enemigos, pero a cuatro bandas.

Octavio fue derrotado por Bruto, pero Marco Antonio venció a Casio. Tras la batalla, alguien le hizo llegar a Casio la falsa noticia de que Bruto había sido derrotado

Octavio fue derrotado por Bruto, pero Marco Antonio venció a Casio. Tras la batalla, alguien le hizo llegar a Casio la falsa noticia de que Bruto había sido derrotado. Viéndolo todo perdido, Casio se suicidó. De los supervivientes de sus legiones, unos se pasaron a Marco Antonio y otros se unieron a Bruto. Marco Antonio y Octavio entendieron que era mejor dejar momentáneamente sus rencillas particulares para más adelante, y concentrarse en el enemigo común. Aun manteniendo cada uno de ellos el control sobre sus tropas, acordaron un mando conjunto cuyo estratega fue Marco Antonio. Veinte días después, pasaron a la ofensiva.

Según las estimaciones actuales, las fuerzas de ambos bandos estaban equilibradas. Se calcula que había entre ochenta mil y cien mil hombres en cada bando. Marco Antonio y Octavio contaban con las legiones traídas de Italia, las Galias e Hispania, además de caballería númida norteafricana. Bruto, por su parte, contaba con las legiones de oriente y aliados griegos y asiáticos. El auténtico estratega de la batalla fue Marco Antonio. Tras la victoria de los triunviros, Bruto se suicidó.

La batalla de Filipos fue algo más que un mero ajuste de cuentas por el asesinato de Julio César

La batalla de Filipos fue algo más que un mero ajuste de cuentas por el asesinato de Julio César. Los que le habían eliminado, representados por Bruto y Casio, defendían un modelo político de República que en los últimos cien años solo había producido guerras civiles y sociales. Los teóricos partidarios del fenecido Julio César, fueron mucho más lejos que él. El victorioso Segundo Triunvirato fue breve. A Lépido lo echaron rápido por tercero en discordia insignificante, y Marco Antonio y Octavio se enzarzaron en una nueva guerra civil cuyo resultado, tras la victoria de Octavio, fue la abolición de la República y la proclamación de un imperio que duró cinco siglos. Octavio pasó a la historia como César Augusto, el primer emperador romano.

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