Batalla de Formigny

La batalla de Formigny por Martial d'Auvergne / Wikimedia

Tal día como hoy… 15 de abril de 1450 los ejércitos franceses e ingleses se enfrentaban en la batalla de Formigny

 

El 15 de abril de 1450 los ejércitos franceses e ingleses se enfrentaban en la batalla de Formigny, que ha pasado a la historia porque la completa aniquilación del ejército inglés marcó el fin de la Guerra de los Cien Años (1337-1453), y por ser la primera en que el uso de los cañones fue decisivo.

 

CV / La historiografía sitúa testimonialmente el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna en la caída de Constantinopla en manos de los turcos el 29 de mayo de 1453, tres años después de estos hechos, muy especialmente por su carácter simbólico, pero bien hubiera podido situarse en el final de la Guerra de los Cien años, ya que fue la que marcó el surgimiento de las monarquías modernas y el final de un modelo feudal que ya estaba agonizando.

La Guerra de los Cien años fue un conflicto armado entre los reinos de Francia e Inglaterra que duró entre 1337 y 1453 -117 años en realidad

La Guerra de los Cien años fue un conflicto armado entre los reinos de Francia e Inglaterra que duró entre 1337 y 1453 -117 años en realidad-, y que se desarrolló a lo largo de cuatro etapas, en medio de las cuales se sucedieron precarios episodios de tregua. Su origen databa de la conocida como primera guerra de los cien años, que había enfrentado durante los siglos XII y XIII a estas mismas monarquías. La causa inicial se encontraba en la propia organización feudal y una aparente anomalía que se remontaba a cuatro siglos antes.

El duque de Normandía, Guillermo el conquistador (1028-1087) se había proclamado rey de Inglaterra en 1066 tras haber invadido y vencido a los sajones. El problema fue que, en tanto que duque de Normandía, Guillermo era un vasallo feudal del rey de Francia; pero como rey de Inglaterra, era su igual. El conflicto estaba servido. La política de alianzas matrimoniales que siguieron posteriormente los reyes de Inglaterra les aportó extensos feudos en Francia –como Aquitania-, además de la propia Normandía. De este modo, una tercera parte del territorio francés estaba bajo control de facto del rey de Inglaterra. Además, el rey de Francia tenía otro poderoso rival en el duque de Borgoña. La Guerra de los Cien años fue la respuesta esta situación.

La suerte fue cambiando de bando a lo largo del curso de la guerra, según el caso

La suerte fue cambiando de bando a lo largo del curso de la guerra, según el caso. Lo que se debatía en realidad era el intento de los monarcas franceses por constituir un reino unificado, y el interés inglés en evitarlo por el peligro que ello suponía para sus posesiones feudales francesas. A lo largo del conflicto hubo conocidas batallas, como las de Crézy (1346), Poitiers (1356), La Rochelle (1372),  de Agincourt (1415) -inmortalizada literariamente por Shakespeare en ‘Enrique V’-, Orleans (1428), Formigny (1450) –cuya efeméride se cumple hoy- y Castillon (1453), la última, con la guerra ya decidida en la anterior. También muchos personajes pasaron a la historia por su participación en este conflicto, en uno u otro bando, como Bertrand Du Guesclin, El Príncipe Negro o Juana de Arco… Incluso los hubo que combatieron en ambos bandos, según el momento.

Fue, de alguna manera, la última guerra medieval en un contexto de conflicto permanente en el que tampoco las intermitentes treguas solucionaban nada; al contrario, la desmovilización de los combatientes, convertidos en soldados profesionales –los routiers– los llevaba a dedicarse al bandidaje, aumentando la inseguridad si no se conseguía desviarles hacia alguna otra guerra en otros pagos.

La guerra convivió también con la peste negra y sembró el caos en Francia, que fue el campo de batalla

Fue el conflicto en que se utilizaron por primera vez armas de fuego en Europa. La guerra convivió también con la peste negra y sembró el caos en Francia, que fue el campo de batalla. Aunque como ya hemos comentado, la fortuna fue cambiando de bando según el caso, podría decirse que, vista globalmente, la guerra empezó con victorias inglesas hasta Agincourt, su victoria más célebre y que marcó el punto álgido, y que a partir de entonces el curso de la guerra se invirtió, siendo más favorable a las armas francesas.

Cuando la batalla de Formigny tuvo lugar, la guerra era ya claramente favorable a Francia. Se enfrentaron 5.000 ingleses a 8.000 franceses que, además, llevaban dos cañones. Murieron unos 3500 ingleses, y el resto fueron hechos prisioneros tras rendirse. Los franceses perdieron, por su parte, unos 500 hombres. Y aunque hemos dicho que los cañones fueron decisivos, hay que matizar que fue indirectamente. No fue por sus disparos, sino por el ruido que produjeron, que alertó a los refuerzos franceses que se guiaron por su estruendo y con cuya llegada decidieron la batalla en favor de Francia.

Tras la victoria de Formigy, la monarquía francesa logró expulsar a los ingleses controlar la mayor parte de su territorio. Todavía intentó rehacerse Inglaterra tres años después, invadiendo de nuevo Francia, pero su ejército fue definitivamente derrotado en Castillon. El final de la Guerra de los Cien años marca la auténtica entrada de Europa en la Edad Moderna.

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