Batalla de Galípoli

Pieza de artillería británica en Helles (Galípoli), junio de 1915 / Wikimedia

Tal día como hoy… 19 de febrero de 1915 comenzaba la batalla de Galípoli

 

El 19 de febrero de 1915, en plena I Guerra Mundial, buques de guerra británicos y franceses iniciaban el bombardeo de los fuertes otomanos que protegían el estrecho de los Dardanelos. Comenzaba la batalla de Galípoli, que concluiría casi un año después con un estruendoso fracaso aliado. Winston Churchill, al que se consideró responsable del fracaso por haber concebido la operación, dimitió como Primer Lord del Almirantazgo y partió al frente francés.

 

CV / Tras algo más de medio año de guerra, la situación bélica no estaba nada clara para ninguno de los dos bandos. En el frente occidental los aliados habían conseguido detener el avance alemán por Bélgica y Francia prácticamente a las puertas de París en la batalla del Marne. Luego, la famosa «carrera hacia el mar» y la guerra de trincheras a lo largo de cientos de kilómetros, sin que prácticamente las líneas se movieran sensiblemente hasta el final de la guerra.

Churchill elaboró un ambicioso plan que consistía en aprovechar la superioridad naval británica para hacerse con el control de los Estrechos-Dardanelos y Bósforo-, tomando Estambul

En el frente oriental fueron los alemanes los que consiguieron detener la inicial invasión rusa de la Prusia Oriental. A todo esto se le añadía que el Imperio otomano había entrado en guerra del lado alemán, con lo cual Rusia se encontraba sola en tres frentes, contra los alemanes, los austro-húngaros y ahora también con los turcos. Con el frente occidental estabilizado, Alemania planeaba asestarle a Rusia un golpe definitivo que la forzara a salir de la guerra y, así, poder concentrar todos sus efectivos en el frente francés.

Para contrarrestar esto, Churchill elaboró un ambicioso plan que consistía en aprovechar la superioridad naval británica para hacerse con el control de los Estrechos-Dardanelos y Bósforo-, tomando la capital otomana, Estambul. Con ello se conseguía una ventaja estratégica importante, no solo por dejar tumbados a los turcos, sino también porque a través de los estrechos se podría suministrar a los rusos material con que abastecer su depauperado ejército, a la vez que se obtendría acceso al trigo ucraniano. El plan no estaba mal concebido, pero era bastante más problemático de llevar a la práctica de lo que en principio se supuso. Además, se trabajó con información errónea o incompleta, minusvalorando la capacidad defensiva de los otomanos.

Batalla de Galípoli, 18 junio de 1915 / Wikimedia

Churchill estaba convencido de que la artillería de quince acorazados y cruceros destruiría fácilmente los fuertes otomanos, pero se equivocó desde el principio. Este primer ataque resultó un fracaso premonitorio de lo que iba a venir después. Las minas hundieron buena parte de la escuadra, que salió maltrecha del trance. Luego se vio que iba a ser necesario un desembarco en tierra, y se confió la tarea al cuerpo expedicionario del ANZAC -Australian New Zealand Army Corps-. Durante diez meses, las tropas aliadas porfiaron por controlar un territorio árido y sin agua, con los otomanos dominando las alturas y diezmando a las fuerzas australianas y neozelandesas con sus ametralladoras.

Pronto se vio que no había medios para acabar con la tenaz resistencia otomana, pero entonces se temió que una victoria turca fuera un revulsivo que pusiera a todo el mundo islámico a su favor, y el alto mando británico se empeñó en proseguir en una batalla que estaba condenada a perderse desde el principio. A lo largo del año 1915, las bajas británicas ascendieron a un cuarto de millón de hombres. En diciembre se empezó a procedes a la evacuación.

La batalla de Galípoli encumbró en Turquía a un coronel que lideró la resistencia otomana, con la ayuda del general alemán Sanders, Mustafá Kemal

La batalla de Galípoli encumbró en Turquía a un coronel que lideró la resistencia otomana, con la ayuda del general alemán Sanders, Mustafá Kemal, que luego se convirtió en Atatürk, fundados de la República de Turquía. En Gran Bretaña, la opinión pública culpó de la humillante derrota al cerebro de la operación, Winston Churchill, que dimitió de su cargo y se fue al frente occidental como oficial. Fue una mácula en su carrera a lo largo de toda su vida política, pero lo cierto es que no solo fue culpa suya. Las fuerzas expedicionarias no estaban debidamente entrenadas, los mandos militares cometieron errores tácticos y estratégicos de bulto, y las informaciones previas sobre el terreno de que se disponía dejaban mucho que deseas. Escasas alforjas para tamaño viaje.

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