Batalla de Jutlandia

Acorazados de la Flota de Alta Mar alemana durante la guerra mundial / Wikimedia

Tal día como hoy… 31 de mayo de 1916 comenzaba la batalla de Jutlandia

 

El 31 de mayo de 1916, frente a las costas de Dinamarca, en el Mar del Norte, comenzaba la batalla de Jutlandia, el mayor combate naval de la I Guerra Mundial, entre las flotas alemana y británica. Fue la última librada al estilo clásico, con dos grandes flotas que se enfrentan directamente «cuerpo a cuerpo», al estilo de Lepanto y Trafalgar. El resultado fue indeciso. Gran Bretaña perdió más barcos y más hombres, pero retuvo la supremacía naval y los alemanes no consiguieron romper el bloqueo.

 

CV / Disponer de una marina de guerra que superara a la británica era el gran sueño del Káiser Guillermo II, y en ello había puesto todo su empeño desde que accedió al trono alemán en 1888. Antes, desde la unificación de 1870 con el II Reich, la política alemana había estado dirigida por Otto von Bismark (1815-1898), un jünker prusiano de mentalidad continental que no se había preocupado excesivamente por la construcción de un imperio ultramarino. Con Guillermo II fue todo lo contrario. Hijo él mismo de una hija de la reina Victoria, apartó a Bismark del gobierno y desarrolló una política imperialista con el objetivo de construir un imperio colonial a imitación del británico.

La marina de guerra alemana era en 1914 la segunda del mundo por detrás, claro, de la británica. No le sirvió de mucho

Pero un imperio colonial requería de una potente armada, y los delirios de Guillermo II por construir una flota de guerra potente llegaron a crear problemas serios en la balanza presupuestaria alemana. En cualquier caso, la marina de guerra alemana era en 1914 la segunda del mundo por detrás, claro, de la británica. No le sirvió de mucho. Cuando estalló la guerra Alemania perdió la mayor parte de sus colonias en los primeros meses del conflicto y Gran Bretaña mantuvo el dominio de los mares, con la excepción de la victoria alemana en la batalla de Coronel (Chile), de la que se tomaron revancha los británicos en las Malvinas hundiendo a la flotilla alemana. Por lo demás, la Royal Navy impuso un bloqueo naval que dejaba al grueso de la flota alemana prácticamente encerrada en el Báltico. La batalla de Jutlandia fue el intento alemán de romper este bloqueo.

Dada la superioridad naval británica, el mando alemán planeó una serie de operaciones que funcionaran como cebo, atrayendo a flotillas británicas con el objetivo de atraerlas hacia encuentros en que los alemanes tuvieran superioridad e irlas hundiendo. Los británicos interceptaron las comunicaciones  y el resultado fue un combate a gran escala entre las dos flotas mayores de Gran Bretaña y Alemania, unos 250 buques en total.

Los británicos interceptaron las comunicaciones  y el resultado fue un combate a gran escala entre las dos flotas mayores de Gran Bretaña y Alemania, unos 250 buques en total

Inglaterra contó con un total de 151 barcos: 28 acorazados, 9 cruceros de batalla, 8 cruceros acorazados, 26 cruceros ligeros, 78 destructores, un barco minador y un portahidroaviones. Alemania, por su parte, dispuso de un total de 99 buques: 16 acorazados, 5 cruceros de batalla, 6 pre-dreadnaughts, 11 cruceros ligeros y 61 torpederos. La flota británica estaba comandada por el almirante John Jellicoe, la alemana por el almirante Reinhard Scheer. La superioridad numérica británica se veía en cierto modo contrastada por aspectos técnicos como el mayor grosor del blindaje antitorpedos de los barcos alemanes –que los hacía también más lentos- o la superioridad de los proyectiles alemanes, que eran superiores a los británicos en capacidad de perforación; también las santabárbaras alemanas estaban más protegidas contra posibles deflagraciones.

El acorazado SMS Seydlitz alemán resultó gravemente dañado y sufrió 98 muertos y 55 heridos / Wikimedia

El resultado de la batalla no está claro y ha sido objeto de numerosas controversias. Los británicos perdieron 8 destructores, 3 cruceros acorazados y 3 cruceros de batalla, y tuvieron 6094 muertos, 510 heridos y 177 prisioneros. Los alemanes, por su parte, perdieron 1 crucero de batalla, 1 predreadnaught, 4 cruceros ligeros y 5 torpederos; 2551 hombres perdieron la vida y 507 resultaron heridos. Las pérdidas alemanas no solo fueron inferiores, sino también de barcos de menor importancia. Pero acabaron retirándose ante la resistencia británica y no consiguieron su objetivo. Hoy en día se considera que fue una victoria táctica alemana, pero una victoria estratégica británica.

Hoy en día se considera que fue una victoria táctica alemana, pero una victoria estratégica británica

Tras la batalla de Jutlandia, Alemania optó por la guerra submarina sin restricciones y la flota de barcos no volvió a salir de sus puertos en toda la guerra. Y buena parte de sus tripulaciones fueron pasadas a submarinos o al ejército de tierra. Fue una decisión muy discutida y algo incomprensible. La guerra submarina irrestricta acabó proporcionando a los EEUU una coartada para intervenir en la guerra.

Al terminar la guerra, la marina de guerra alemana fue requisada por Gran Bretaña, que llevó los buques con sus tripulaciones a la isla de Scapa Flow. El 21 de junio de 1919, acaso con la complicidad de los británicos, los marinos alemanes huyeron con sus barcos y hundieron su propia flota frente a la isla. Murieron en la operación 9 marineros, que fueron las últimas bajas de la I Guerra Mundial, seis meses después de que hubiera concluido.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí