Batalla de las Colinas de San Juan

Charge of the Rough Riders at San Juan Hill by en:Frederic Remington (d. en:1909). Online / Wikimedia

Tal día como hoy… 1 de julio de 1898 tenía lugar la batalla de las Colinas de San Juan

 

El 1 de julio de 1898 tenía lugar, en el marco de la Guerra entre los Estados Unidos y España, la batalla de las Colinas de San Juan. Fue la batalla terrestre más sangrienta de la guerra y un claro ejemplo de incompetencia militar por ambos bandos. Los norteamericanos tuvieron unos 2.000 muertos y más de 1.000 heridos, por 600 muertos 170 heridos y 40 prisioneros por parte española. Se saldó con la toma de la colina por los norteamericanos, lo que, según sus cálculos, les iba a allanar el camino hacia la capital. Pero no fue así.

 

CV / Los Estados Unidos habían declarado la guerra a España el 21 de abril de 1898. La cruzada mediática emprendida por el magnate de la prensa William Randolf Hearst había soliviantado a la opinión pública norteamericana predisponiéndola a favor de la guerra. Pero esta misma presión hizo que, una vez declarada y a pesar de estar prevista desde mucho antes, por parte norteamericana todos fueran improvisaciones que, de no haber topado con otro bando igualmente incompetente, bien les pudieran haber costado muy caras.

La cruzada mediática emprendida por el magnate de la prensa William Randolf Hearst había soliviantado a la opinión pública norteamericana predisponiéndola a favor de la guerra

La Guerra de Cuba ha sido objeto de muchas mistificaciones, propiciadas por ambos bandos para dignificar su posición. Por parte norteamericana, para enaltecer la victoria, por la española, para dignificar la derrota. En este sentido, se ha solido ver como el desigual enfrentamiento entre un ejército moderno y una marina poderosa y bien equipada, contra otro escuálido y anticuado, con una marina poco menos que compuesta por barcos de madera. Y no es cierto. Aunque, eso sí, fue un claro ejemplo de incompetencia militar por parte de los altos mandos de ambos bandos.

Pero, al menos sobre el papel, la cosa no estaba tan clara. Para empezar, los EEUU no eran ni de lejos la superpotencia que son hoy. Su ejército regular apenas contaba con 30.000 hombres, entre tropa y oficialidad, por 150.000 que España tenía destacados en Cuba. En otros órdenes, la falta de equipamiento norteamericana era tan acuciante como la española, pero con sensibles desventajas. Así por ejemplo, los norteamericanos carecían de armamento con pólvora blanca –que no deja humo, algo muy importante a la hora de localizar a la artillería escondida, por ejemplo-, que sí venía utilizando ya el ejército español desde hacía un tiempo.

La presión de la opinión pública forzó a los políticos norteamericanos a actuar con precipitación

Tampoco la logística brilló especialmente. La presión de la opinión pública forzó a los políticos norteamericanos a actuar con precipitación. Las tropas movilizadas eran bisoñas, carentes de experiencia y adiestramiento, y la oficialidad también. El ejército se embarcó en Tampa (Florida), en medio de una desorganización absoluta, con el objetivo de desembarcar cerca de Santiago y tomar la ciudad y el puerto, capturando a la flota española. Incluso los caballos de los rough riders de Theodore Roosevelt se quedaron «olvidados» en Tampa. Así que, pese a las posteriores bravuconadas con que tanto alardeó, el futuro presidente de los EEUU se pasó la guerra a lomos de un caballo prestado, el único de todo su regimiento de caballería. Junto a los caballos se quedaron también 10.000 soldados sin plaza para embarcar…

Pese a todo, y con la impagable colaboración del alto mando español, los yankees consiguieron desembarcar en Daiquiri, unos 35 km al este de Santiago, y marcharon rumbo a la ciudad. Quizás la suerte de los norteamericanos fue que sus altos mandos causaron baja por enfermedad, «veteranos» como eran de la guerra de Secesión de casi cuarenta años atrás: gota, malaria…

San Juan estaba solo defendida por 800 hombres, armados con fusiles Máuser, mucho mejores que los Springfield de los norteamericanos, y dos (solo) dos cañones

Los españoles habían fortificado las lomas de San Juan para proteger Santiago, pero inexplicablemente, las dejaron muy mal guarnecidas, acuartelando la mayor parte de tropas en la ciudad. San Juan estaba solo defendida por 800 hombres, armados con fusiles Máuser, mucho mejores que los Springfield de los norteamericanos, y dos (solo) dos cañones. Los norteamericanos atacaron la posición con 12.000 hombres, 5.000 mambises y artillería. Los españoles resistieron sin recibir refuerzos hasta que se quedaron sin municiones. Pero cuando tomaron la colina, a los generales yankees les esperaba otra sorpresa aún mayor: lo que pensaba que era la puerta de entrada a Santiago resultó ser solo una posición avanzada. Les quedaban por delante posiciones fortificadas que difícilmente iban a poder tomar.

Pero había que compensar la incompetencia del enemigo con la propia. Así que el lumbreras que ejercía de capitán general de Cuba por parte española, ordenó a la flota de Cervera salir al encuentro de la norteamericana, lo que, teniendo en cuenta que los barcos españoles tenían que salir de uno en uno de la bahía de Santiago, convirtió la batalla en un ejercicio de tiro al blanco para la flota norteamericana. Pero esta ya sería otra historia…

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