Batalla de Maratón

Pintura de la llegada de Fidípides a Atenas, por Luc-Olivier Merson, 1869.

Tal día como hoy… 13 de septiembre del año 490 aC tenía lugar la batalla de Maratón

 

El 13 de septiembre del año 490 aC, o su equivalente en el calendario griego antiguo, en el marco de la I Guerra Médica, tenía lugar la batalla de Maratón entre los invasores persas y los atenienses dirigidos por Milcíades. Pese a su inferioridad numérica, los griegos vencieron y echaron a los persas al mar. En Maratón se salvó la civilización griega que floreció a lo largo del siglo siguiente.

 

CV / El mapa de lo que constituía ‘La Hélade’ era bastante distinto y más extenso que los territorios que hoy constituyen la actual Grecia. Por un lado, estaban las ciudades de la Magna Grecia en el sur de Italia y Sicilia, por el otro, las ciudades griegas de Asia Menor –actual Turquía-. Y en el centro, las distintas ciudades estado repartidas a lo largo de la actual costa griega, el Peloponeso, la región Ática y Tesalia, hasta Macedonia.

Mapa de las regiones en la antigüedad, en amarillo: región donde se desató la revuelta. / Wikimedia : Rowanwindwhistler (talk)

Se trataba de ciudades independientes que frecuentemente guerreaban entre sí. La ciudad hegemónica en la Grecia continental era Esparta, situada en el interior del Peloponeso, pero otra ciudad situada en las costas áticas, empezaba a mostrar una gran pujanza comercial y marítima: Atenas. Más allá de los límites de La Hélade, estaban los pueblos no griegos, los bárbaros.

Las sublevaciones griegas contra los persas eran bastante recurrentes

Pero unos de estos «bárbaros» habían constituido en Asia un poderoso imperio en el siglo VI aC, el imperio persa fundado por Ciro. Y con el tiempo, se habían ido acercando a las costas de Asia Menor, sometiendo a las ciudades griegas, algunas de las cuales habían sido destruidas por resistirse. Las sublevaciones griegas contra los persas eran bastante recurrentes. En una de ellas, las ciudades sublevadas solicitaron ayuda de sus «hermanos» griegos europeos. Era ciertamente arriesgado, porque suponía enfrentarse al todopoderoso imperio persa de Darío I, pero Atenas decidió hacerlo por su cuenta y riesgo. Aunque no sirvió de nada. La sublevación fue aplastada por los persas, y puso a Atenas en el punto de mira de los persas, que deseaban expandirse hacia Europa.

Para castigar a Atenas, Darío I decidió emprender una expedición que, de paso, le proporcionara nuevo dominios a su inmenso imperio

Para castigar a Atenas, Darío I decidió emprender una expedición que, de paso, le proporcionara nuevo dominios a su inmenso imperio. Según Heródoto, fletó una inmensa flota con cien mil soldados que desembarcaron en Maratón, a unos 40km de Atenas. Es muy posible que la cifra sea exagerada, pero era en cualquier caso muy superior a lo que los atenienses podían oponerle. Los generales persas, Datis y Artafermes, contaban con el asesoramiento de Hipias, tirano de Atenas que había sido expulsado tras la instauración de la democracia, que esperaba recuperar el poder de la mano de los persas.

Los atenienses, aterrados ante las noticias que llegaban del inmenso ejército que se había enviado contra ellos, solicitaron la ayuda de Esparta, que si bien aunque accedió, no tuvo ninguna prisa en preparar su ejército. Atenas solo recibió la ayuda de su aliada Platea, que envió mil hombres que se sumaron a los diez mil que habían movilizado los atenienses. Se puso al mando al estratego Milcíades, que se dirigió hacia Maratón.

En la batalla se enfrentaron unos 11.000 hoplitas griegos contra unos 25.000 persas

En la batalla se enfrentaron unos 11.000 hoplitas griegos contra unos 25.000 persas, según los cálculos más modernos. Dirigidas por Milcíades, las falanges atenienses, compuestas por ciudadanos libres que estaban defendiendo su territorio, se mostraron muy superiores a los mercenarios persas y los aplastaron por completo obligándolos a reembarcar. Según Heródoto, los atenienses perdieron 200 hombres y los persas 8.000. De acuerdo con las estimaciones más modernas, los griegos habrían perdido unos 1.500 y los persas 6.000.

Milcíades envió tras la victoria al mejor corredor del ejército, un soldado llamado Filípides que corrió 42.195m que separaba Maratón de Atenas

Según la tradición, Milcíades envió tras la victoria al mejor corredor del ejército, un soldado llamado Filípides, para que se dirigiera a toda prisa hacia Atenas para informar de la victoria. Corrió la distancia de 42.195m que separaba Maratón de Atenas. Llegó a la ciudad exhausto y solo pudo pronunciar la palabra Niké –Victoria-, tras lo cual cayó muerto de agotamiento. La prueba deportiva de la Maratón tiene su nombre y su distancia en homenaje a la carrera de Filípides.

En agradecimiento a los dioses por su victoria, Milcíades entregó su casco como exvoto en el templo de Zeus en Olimpia. Está en exposición en el museo arqueológico de esta ciudad.

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