Batalla de Rocroi

Batalla de Rocroi (1643) por Augusto Ferrer-Dalmau / Wikimedia - Colección privada

Tal día como hoy… 19 de mayo de 1643 tenía lugar en las Ardenas la batalla de Rocroi

 

El 19 de mayo de 1643 tenía lugar en las Ardenas la Batalla de Rocroi entre los ejércitos español y francés, en el contexto de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Tradicionalmente, la derrota española se ha considerado el punto de inflexión que marca el declive de la hegemonía española y el ascenso de la francesa.

 

CV / La Guerra de los Treinta Años fue un conflicto global que involucró prácticamente a todas las naciones europeas de la época. Nominalmente, fue una guerra entre católicos y protestantes, pero en realidad lo que se estaba ventilando era la hegemonía en Europa y en el Nuevo Mundo.

También puede decirse que empezó siendo una guerra civil alemana, a la que se fueron añadiendo distintos países –España, Inglaterra, Holanda, Suecia, Dinamarca, principados italianos, Francia…- al lado de unos u otros, sin que faltaran tampoco los cambios súbitos de bando en función de cómo iba el curso de la guerra. También se ha visto como un conflicto entre la dinastía de los Habsburgo, reinantes en España, Austria y lo que quedaba del Sacro Imperio Romano Germánico, y los emergentes reinos de Inglaterra, Holanda y, finalmente, Francia.

Sus efectos fueron devastadores. Se calcula que murieron en ella unos seis millones de personas, cinco de los cuales en Alemania

Sus efectos fueron devastadores. Se calcula que murieron en ella unos seis millones de personas, cinco de los cuales en Alemania –la población europea era por entonces de unos 80 millones, a lo sumo-, entendida como Sacro Imperio, que abarcaba la mayor parte de Europa central: Alemania, Austria, Chequia, Eslovaquia, Hungría, Austria, Polonia… Los muertos en combate se consideran alrededor del medio millón, siendo el resto población civil a consecuencia de saqueos, hambrunas,  pestes… Tampoco el enfrentamiento entre católicos y protestantes fue tan lineal. Suecia entró en la fase final en guerra con Dinamarca –ambos eran países protestantes-, y Francia –primero con Richelieu, y luego con Mazarino y Luis XIV-, pese a ser católica, y Richelieu y Mazarino cardenales, luchó al lado de los protestantes por su rivalidad con la España de los Habsburgo.

La guerra pasó por varias fases. Al comienzo, tras la defenestración de Praga el 23 de mayo 1618, España era aún la potencia hegemónica en Europa, si bien con claros síntomas de decadencia. Al final de la guerra, con la Paz de Westfalia (1648), y tras su secuela con la continuación de la guerra entre Francia y España, que no concluyó hasta la Paz de los Pirineos (1659), Francia se había convertido en el reino más poderoso de Europa, Inglaterra y Holanda en las potencias navales y coloniales emergentes, y la España de los Austrias entraba en una fase agónica acelerada hasta convertirse en una potencia de segundo orden.

El Duque de Enghien en la batalla de Rocroi. / Wikimedia – Sauveur Le Conte (1659-1694) – Musée Condé de Chantilly

A comienzos de 1643 nada de esto había ocurrido todavía, pero a la monarquía hispana de Felipe IV y su valido el Conde-duque de Olivares se le estaban complicando extraordinariamente las cosas. Portugal y Cataluña se habían sublevado, y con ello no solo tenía que atender sus necesidades bélicas en Italia, Flandes, Alemania y ultramar, sino también en su propia retaguardia.

Precisamente para aliviar la presión francesa sobre Cataluña, se dispuso que el ejército de Flandes atacara Francia por las Ardenas. El capitán general de Flandes, el portugués Francisco de Melo, puso entonces sitio a la villa de Rocroi, a unos tres kilómetros de la frontera con Bélgica, con un ejército de unos 20.000 hombres, entre mercenarios alemanes, caballería italiana y cinco tercios españoles. El duque de Enghien –futuro príncipe de Condé- marchó con unos 23.000 sobre Rocroi para levantar el sitio.

Es cierto que fue una gran derrota para España, pero la misma Francia había sufrido derrotas peores en los últimos años

Los combates comenzaron al alba y duraron unas seis horas. Al principio, la victoria pareció sonreír a los españoles, pero algunas dilaciones de Melo y la pericia de Enghien decantaron la batalla del lado francés. Los franceses perdieron unos 9.000 hombres, entre muertos y heridos; los españoles unos 12.000, además de 4.000 prisioneros. Para España el desastre fue mayúsculo: la columna vertebral del ejército de Flandes había quedado completamente destrozada, e irremplazable. Los tercios españoles perdieron la fama de invencibilidad de que habían gozado durante el último siglo y medio.

En realidad, la batalla de Rocroi ha sido probablemente mitificada en exceso en lo que concierne a sus auténticas repercusiones. Es cierto que fue una gran derrota para España, pero la misma Francia había sufrido derrotas peores en los últimos años –en Honnecourt el año anterior, sin ir más lejos-. La diferencia era que mientras Francia se reponía una y otra vez, la monarquía hispana, económicamente exhausta y demográficamente esquilmada, no estaba en condiciones de hacerlo. Y las guerras las suele perder, por lo general, el bando que no puede reponer sus pérdidas. Luego vinieron las derrotas de Lens (1648) –que puso fin a la Guerra de los Treinta Años- y la de Las Dunas (1658), que selló definitivamente el declive de la monarquía hispana, que entró en la fase agónica que se había estado gestando desde un siglo antes.

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