Batalla de Teutoburgo

Batalla de Teutoburgo / Wikimedia - P. Ivanowics

Tal día como hoy… 9 de septiembre del año 9 de nuestra era tenía lugar la Batalla de Teutoburgo

 

El 9 de septiembre del año 9 de nuestra era, durante el mandato de César Augusto en Roma, tres legiones romanas eran aniquiladas por una coalición de pueblos germánicos en los bosques de Teutoburgo –cerca de la actual población de Osnabrück, en la Baja Sajonia alemana-. Fue la mayor derrota romana desde los tiempos de Cannas y marcó el fin de la expansión romana en Alemania.

 

CV / Desde que Julio César había conquistado la Galia Transalpina, los romanos entraron en contacto con unos nuevos vecinos más allá de las fronteras de la nueva provincia, los pueblos germánicos. El propio Julio César había cruzado el Rin construyendo un puente sobre el río para facilitar el paso de sus legiones, y llegando hasta el río Elba, donde estableció la nueva frontera. Se trataba en cualquier caso de una posesión más testimonial que real, ya que la penetración romana se limitó a obtener la sumisión de las distintas tribus germánicas, enfrentadas frecuentemente entre ellas, sin proceder a la instalación de una administración ni a la fundación de ciudades.

Mapa de las expediciones romanas en Germania entre los años 3 a. C. y 6. En amarillo oscuro los territorios ya sometidos y en amarillo claro los conquistados por estas expediciones. / Cristiano64

Ya bajo el reinado de Augusto, el general Druso sometió de nuevo a estos pueblos consolidando el dominio romano, siendo sucedido a su muerte por su hermano Tiberio –futuro sucesor de Augusto y emperador-. En el año 9 estalló una nueva insurrección, siendo el gobernador de la Germania Magna Publio Quintilio Varo. A diferencia de Druso o Tiberio, que habían aplicado la divisa romana divide et impera y la política del palo y la zanahoria, Varo se comportó desde un primer momento como un gobernador tiránico que pronto fue odiado por todas las tribus, que decidieron unirse contra los romanos.

La batalla consistió en una emboscada en Teutoburgo, una zona de espesos bosques y pantanos, un escenario poco propicio a las legiones romanas

Para sofocar la insurrección, Varo marchó con las fuerzas de que disponía: tres legiones –las XVII, XVIII y XIX-, seis cohortes auxiliares y tres alas de caballería germana pertenecientes a las tribus aliadas de Roma. En total, sus fuerzas sumarían unos 20.000 hombres –una legión romana se componía en aquellos tiempos de unos 5.000 hombres- más la caballería aliada y un número impreciso de civiles no combatientes. Al frente de la caballería estaba un noble germano romanizado, Arminio, un caudillo de la tribu de los queruscos que había sido tomado como rehén de niño, trasladado y educado en Roma, y convertido en ciudadano romano. Arminio debía tener por entonces unos 25 o 26 años.

Pero lo que Varo no sabía era que se estaba dirigiendo hacia una trampa mortal urdida por el caudillo de los germanos, y que éste era ni más ni menos que el propio Arminio, que marchaba a su lado. La batalla consistió en una emboscada en Teutoburgo, una zona de espesos bosques y pantanos, un escenario poco propicio a las legiones romanas. Al iniciarse el ataque, Arminio se pasó al bando enemigo con su caballería y los romanos fueron literalmente exterminados. Los que se rindieron fueron salvajemente torturados antes de ser asesinados. Las excavaciones arqueológicas en la zona han desenterrado hasta 16.000 esqueletos de legionarios romanos.

Las excavaciones arqueológicas en la zona han desenterrado hasta 16.000 esqueletos de legionarios romanos

La noticia de la derrota causó un gran impacto en Roma, entre otras cosas porque si los germanos decidían avanzar, toda la Galia quedaba expuesta. Pero no lo hicieron, y Augusto tuvo tiempo de enviar a Tiberio con legiones de reserva que se trajeron de Italia e Hispania para asegurar la frontera del Rin. Augusto quedó profundamente afectado por esta derrota. Se dice que en su lecho de muerte exclamaba delirando: “¡Devolvedme mis legiones!”.

Seis años después, en el 14, ya con Tiberio emperador, Julio César Germánico atracó de nuevo Germania con un ejército de 50.000 hombres. Se dice que cuando llegó a Teutoburgo, hizo dar sepultura a los esqueletos de los legionarios muertos en la batalla, que los germanos habían dejado insepultos.

Arminio se despide de Thusnelda, pintura de Johannes Gehrts, 1884. / Wikimedia

En el año 16 derrotó a Arminio en Idistaviso y capturó a su esposa Thusneida, que fue convertida en esclava. El propio Aminio fue asesinado por un complot de los reyezuelos germanos. Thusneida vivió el resto de su vida como esclava. El hijo de Arminio, que nació en cautividad pocos meses después de la captura de su madre, creció siendo esclavo y murió combatiendo como gladiador en el circo. Tras el asesinato de Arminio, los germanos volvieron a sus rencillas internas y no representaron un peligro serio para Roma durante los siguientes dos siglos y medio. Germánico recuperó dos de las tres águilas de las legiones destruidas en Tuetoburbo. La tercera la recuperó Marco Aurelio dos siglos después.

Las campañas de Germánico devolvieron a Roma el control de Germania, pero al tratarse de un territorio poco productivo y difícil de mantener, Tiberio ordenó poco después retirarse de nuevo hasta el Rin, que fue la frontera entre los germanos y el Imperio romano durante los siglos siguientes. Ninguna legión romana volvió a llevar los números XVII, XVIII y XIX.

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