Preocupada de manera especial por el estudio de la luminosidad y el color, compartió también el interés de los demás pintores impresionistas por los reflejos de la luz.

La mujer que vivía su pintura y pintaba su vida

Del 15 de noviembre de 2011 al 12 de febrero de 2012.

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El Museo Thyssen-Bornemisza presenta, por primera vez en España, una exposición monográfica dedicada a la artista impresionista Berthe Morisot.

Berthe Morisot. Paule Gobillard pintando, 1887 (Paule Gobillard peignant). Óleo sobre lienzo, 86 x 94cm. Musée Marmottan Monet, París. Foto: Musée Marmottan Monet/ Giraudon/ The Bridgeman Art Library.

Gracias a un importante acuerdo de préstamo, se exhibirán más de treinta obras procedentes del Musée Marmottan Monet de París, junto a otras pertenecientes a las colecciones Thyssen, que permitirán descubrir una pintura elegante y luminosa a través de paisajes, escenas cotidianas e íntimos retratos femeninos.

Casada con Eugène Manet, el hermano de Édouard Manet, Berthe Morisot (Bourges, 1841 – París, 1895) fue la primera pintora que decidió unirse al Impresionismo, el grupo más avanzado del arte de la época, participando en la mítica Primera Exposición Impresionista de 1874 y en otras posteriores.

El suyo es un caso excepcional en la Historia del Arte del siglo XIX, porque es el de una mujer perteneciente a la alta burguesía francesa que consigue desarrollar una importante carrera profesional como artista, vinculada a un movimiento nuevo y rompedor, que entonces provocaba escándalo e incluso rechazo.

La representación del universo de los sentimientos femeninos fue un asunto tan permanente en la obra de Morisot que su amigo el poeta francés Paul Valéry solía decir de ella que «vivía su pintura» y «pintaba su vida».

El espejo de vestir, de la Colección Permanente del Museo, es una de las pinturas que Berthe Morisot presentó en la Tercera Exposición Impresionista de 1877 y la obra que se encuentra en el origen de esta exposición.

Ejecutada con una delicada factura de suaves pinceladas, muestra a una joven vistiéndose pausadamente frente a un espejo de estilo Imperio. Preocupada de manera especial por el estudio de la luminosidad y el color, compartió también el interés de los demás pintores impresionistas por los reflejos de la luz.

Su carácter independiente y con cierto punto de rebeldía se deja ver en su obra, que permite acercarse al papel de la mujer en la Francia de finales del siglo XIX.

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