Biblioteca Bodleiana de Oxford

El interior de la Biblioteca de Duke Humphrey, la sala de lectura más antigua de la Biblioteca Bodleian de la Universidad de Oxford. / Wikimedia - Autor: Diliff "Foto de DAVID ILIFF. Licencia: CC BY-SA 3.0"

Tal día como hoy… 8 de noviembre de 1602 se abría al público la Biblioteca Bodleiana

 

El 8 de noviembre de 1602 se abría al público la Biblioteca Bodleiana, una de las más antiguas y prestigiosas del mundo y, sin duda, la de más rancio abolengo por su relación directa con la Universidad de Oxford. En la actualidad reúne unos 4 millones de volúmenes y 40.000 manuscritos.

 

CV / Hay bibliotecas que por su trayectoria y prestigio han pasado a la historia. La de Alejandría, construida en el siglo IV aC por Tolomeo Sóter –general de Alejandro Magno y rey de Egipto-, es sin duda la más célebre. O la de Pérgamo, cuyos libros fueron trasladados a la de Alejandría por Julio César, como compensación por el incendio «accidental» provocado por sus legiones. La Bodleiana de Oxford es una de ellas, ininterrumpidamente en funcionamiento desde 1602.

El edificio había sido construido en 1478 para albergar los casi 300 manuscritos donados por el duque de Humfrey de Gloucester –hermano del rey Enrique V- a la Universidad de Oxford

Desde su fundación en el siglo XI –aunque se ignora el año exacto de su puesta en funcionamiento, hay constancia de que ya estaba en funcionamiento en el año 1096- la Universidad de Oxford había tenido tradicionalmente una biblioteca central, cuya última ubicación conocida estaba en el mismo edificio histórico donde se ubicó en 1602 la nueva Biblioteca Bodleiana, The Bod, como era conocida entre los estudiantes. Las razones del cambio de denominación forman parte de hechos similares, en el fondo, a los que provocaron la última destrucción de la biblioteca de Alejandría: el fanatismo, la intolerancia y la ignorancia.

El edificio había sido construido en 1478 para albergar los casi 300 manuscritos donados por el duque de Humfrey de Gloucester –hermano del rey Enrique V- a la Universidad de Oxford. Pero en 1550, con la reforma anglicana llevada a cabo por Enrique VIII, se decidió que aquello era un legado de la época católica y de procedió a la dispersión, y destrucción, de la mayoría de documentos. En el edificio se creó la Facultad de Medicina y, aunque parezca mentira, Oxford se quedó sin una biblioteca central.  Pero esta situación no se prolongó durante mucho tiempo. Un adinerado diplomático al servicio de Isabel I, sir Thomas Bodley, recuperó el edificio como biblioteca y la dotó con 1700 volúmenes y 300 manuscritos, algunos de ellos recuperados de la «dispersión» llevada a cabo por el  fanático decano de la Iglesia de Cristo unos decenios antes. En honor de sus mecenas, se la llamó Biblioteca Bodleiana de Oxford. Su primer bibliotecario fue Thomas James, quien tomó posesión de su cargo en la fecha que hoy conmemoramos.

Sello de la biblioteca en un libro de 1830. / Wikimedia

Para Bodley la biblioteca fue algo más que una acción filantrópica. Estaba convencido de la importancia que para una universidad tenía disponer de una biblioteca amplia y al margen de fanatismos intolerantes. Al poco de haberse inaugurado, consiguió convertir la Bodleiana en depósito legal de libros, con lo cual una copia de todas las obras publicadas en Inglaterra debía ser depositada en la biblioteca. La colección también fue enriqueciéndose con sucesivas donaciones. En la actualidad es una de las cinco bibliotecas con depósito de derechos de autor en Inglaterra.

Tras la muerte de Bodley, el crecimiento de la biblioteca obligó a sucesivas ampliaciones. La más importante se llevó a cabo a mediados del siglo XVIII, con la construcción de un nuevo y monumental edificio de cúpula circular, financiado por la donación del médico inglés John Radcliffe. En 1931 se acometió una nueva ampliación, construyéndose un nuevo edificio en los aledaños del complejo, bautizado como New Bodelian, que fue completamente rehabilitado en el 2015. Vieja y la nueva Bodelian están conectadas por un túnel subterráneo. Desde la Torre de los Cinco órdenes –dórico, toscano, jónico, corintio y compuesto-, el astrónomo Thomas Hornsby observó el tránsito de Venus en  1769.

Todavía hoy, los nuevos usuarios de la biblioteca han de hacer el siguiente juramento ceremonial, actualmente en inglés, antes en latín:

“Juro no sacar de la Biblioteca, ni marcar, modificar o dañar de modo alguno, ningún volumen, documento u otro objeto perteneciente a esta Biblioteca o bajo su custodia, o dañarla bien sea bajo el fuego o la llama, y no fumaré en la Biblioteca, y prometo obedecer todas las normas de la Biblioteca”.

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