Bobby Fischer era campeón del mundo de ajedrez

Fischer se convertía en el primer campeón del mundo de ajedrez no ruso, ni soviético / Foto: pxhere

Tal día como hoy… 1 de septiembre de 1972 Bobby Fischer se proclamaba campeón del mundo de ajedrez

 

El 1 de septiembre de 1972, en Reikiavik (Islandia), el ajedrecista norteamericano Bobby Fischer se proclamaba campeón del mundo tras el abandono de su rival, el soviético Boris Spasky. Había sido el «match del siglo» y Fischer se convertía en el primer campeón del mundo de ajedrez no ruso, ni soviético, desde que, en 1927, Alekhine le había arrebatado el título a Capablanca.

Ajedrez aleatorio de Fisher

CV / Para un deporte de minorías come el ajedrez, el campeonato del mundo de 1972 fue un revulsivo que impulsó enormemente la práctica de este juego. Tuvo lugar en la capital islandesa entre el 11 de junio y el 1 de septiembre entre el campeón, el soviético Boris Spasky, y el aspirante, el norteamericano Bobby Fischer. Se disputó al mejor de 24 partidas. La proyección mediática que tuvo fue tal que en los EEUU se agotaron los juegos de ajedrez en las tiendas durante el encuentro.

La proyección mediática que tuvo fue tal que en los EEUU se agotaron los juegos de ajedrez en las tiendas durante el encuentro

Nunca un campeonato de ajedrez gozó de tal notoriedad, ni antes ni después, aunque hay que añadir que coadyuvaron a ello motivos extra ajedrecísticos. Por un lado, fue la guerra fría trasladada el mundo del ajedrez, con un soviético y un norteamericano enfrentándose por el cetro mundial. Por el otro, la propia personalidad de Bobby Fischer: excéntrico, atrabiliario y extravagante, siempre dispuesto a dar la nota, a la vez que genial y dotado de un talento ajedrecístico sin parangón; para alguno fue el mejor jugador de ajedrez de todos los tiempos.

Bobby Fischer representaba también el self made man propio del american way of life, que se enfrentaba solo con sus propios medios y talento a la poderosa máquina ajedrecística soviética, y se ganó, pese a sus extravagancias y continuas salidas de tono, las simpatías del mundo occidental. Había llegado a convertirse en el aspirante oficial venciendo en los torneos interzonales y de candidatos a toda la élite soviética de ajedrecistas, derrotando espectacularmente a muchos de ellos, como al excampeón del mundo, Tigran Petrosian. Pero siempre había perdido hasta entonces en sus encuentros con Boris Spasky, que era también un jugador excepcional y que compartía con Fischer el gusto por un juego combinativo, más atractivo que el conservador y posicional estilo de la mayoría de grandes maestros.

El campeonato estuvo a punto de suspenderse por las exigencias, tanto económicas como de organización y protocolo, y por las continuas disputas de Fischer con la FIDE

El campeonato estuvo a punto de suspenderse por las exigencias, tanto económicas como de organización y protocolo, y por las continuas disputas de Fischer con la FIDE -Federación Internacional de Ajedrez-, a la que acusaba de estar controlada por los soviéticos. Al final se celebró en Reikiavik, con el formato de un match al mejor de 24 partidas. Aun así, su continuidad se vio amenazada tras la segunda partida. Spasky venció en la primera y Fischer denunció que los soviéticos tenían un parapsicólogo en la sala y que su silla había estado manipulada, no acudiendo a la segunda partida y perdiendo por incomparecencia. Con el match 2-0 en su contra, acudió a la tercera y venció, situando el marcador en 2-1. Hizo tablas en la cuarta y venció de nuevo en la quinta y la sexta, situándose en la sexta partida con un marcador de 3½-2½ a su favor. Esta remontada hizo mella en Spasky y a partir de entonces Fischer encaró el match implacablemente. El 31 de agosto, con un tanteo de 11½-8½, la partida 21 se aplazó con una posición favorable a Fischer. Al día siguiente, tras consultar con sus analistas, Spasky comunicó telefónicamente su abandono. Con 12½-8½ el campeonato había concluido con la victoria de Fischer.

Se manifestó a favor de las tesis negacionistas del Holocausto -él mismo era de ascendencia judía- y fue detenido en alguna ocasión por mendicidad

En el zenit de su carrera, Fischer realizó entonces otro de sus inesperados giros: desapareció por completo de la escena ajedrecística. Cuatro años después, renunció a participar contra el aspirante soviético, Anatoly Karpov, y perdió el título por incomparecencia. Empezaron a correr bulos sobre su vida. Se manifestó a favor de las tesis negacionistas del Holocausto -él mismo era de ascendencia judía- y fue detenido en alguna ocasión por mendicidad…

En 1992, en plena crisis yugoslava, se pronunció a favor de Serbia y disputó un match extraoficial con su antiguo rival, Spasky, en Belgrado. EEUU le retiró la nacionalidad y Fischer apareció en televisión escupiendo al pasaporte y rasgándolo. Fue puesto en busca y captura, y detenido en Japón. Finalmente, Islandia aceptó concederle la nacionalidad islandesa. Falleció el 17 de enero de 2008 en Reikiavik, debido a una insuficiencia renal, a los 64 años de edad.

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