«Borges»

Imagen: Jorge Luís Borges 1951. Grete Stern (1904-1999)

Tal día como hoy… 24 de agosto de 1899 nacía Borges

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El 24 de agosto de 1899 nacía en Buenos Aires (Argentina) Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo, «Borges» abreviando, uno de los escritores más fascinantes de todos los tiempos de la literatura universal. Premio Cervantes en 1979 y Balizan en 1980. Pese a su indudable talla literaria e intelectual, se le resistió el Nobel, lo cual, en todo, no es un agravio para Borges, sino más bien un oprobio para el Premio Nobel de Literatura.

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CV/ Pertenecía a una familia argentina con una rama criolla y otra de ascendencia inglesa, y con tradición tanto militar como literaria. En su casa familiar se hablaba indistintamente español e inglés. Contaba con antepasados que se remontaban a las guerras de la independencia y con una tradición familiar militar y literaria. Optó por la literaria. Entre dichas tradiciones, una heredada, al parecer, de una abuela inglesa seguidora de una antigua tradición según la cual la Biblia era un libro escrito originalmente en inglés. Algo que, desde luego, suena a alguna de sus geniales fabulaciones literarias.

Sus posiciones políticas, de corte conservador, devinieron polémicas en más de una ocasión, muy especialmente por su inhibición en pronunciarse contra el golpe militar de 1976. Aunque sí se pronunció contra los milicos cuando la guerra de las Malvinas, distanciándose del patrioterismo ramplón que cundió en el país y contra la ocupación de estas islas,  incidiendo en que su desenlace propició la caída del régimen militar. Dada su condición de argentino hay que decir también que siempre fue un furibundo antiperonista. Consideraba al peronismo «liberticida y fascista», y de los peronistas dijo que «no son ni buenos ni malos, son incorregibles”.

En Borges, la fabulación no es la salsa, sino el plato principal. Y la desarrolla magistralmente a lo largo de su obra

En Borges, la fabulación no es la salsa, sino el plato principal. Y la desarrolla magistralmente a lo largo de su obra. Desde el investigador policial que es capaz de desentrañar la trama que su gran enemigo ha urdido para asesinarle, pero que acude igualmente a la encerrona que le ha tendido, orgulloso de haberla descubierto. O el topógrafo que quiere hacer un mapa tan perfecto que acaba siendo incapaz de abstraer, no aceptando otro que no sea el mundo real. Como ‘Funes el memorioso’, que lo recuerda todo, absolutamente, de tal modo que recordar un día entero de su vida le lleva otro día igualmente entero, como le ocurrió recordando el día que había estado recordando un tercer día anterior… y que diseña un sistema numérico bautizando a los números como «el negro Timoteo» o «la locomotora», quedándose impávido cuando alguien le recuerda que esto es precisamente todo lo contrario de un sistema numérico.

Y cargas de profundidad en forma de bromas contra determinadas modas literaria e intelectuales, que en muchas ocasiones sus receptores no alcanzan a darse por aludidos o lo disimulan, como la genial ‘Pierre Menar, autor del Quijote’. Un atrabiliario escritor francés -¿por qué francés? Nos podríamos preguntar- que se propone reescribir la obra de Cervantes para el siglo XX, reproduciéndola textualmente hasta la última coma, pero resaltando la crítica cuan distinto es el significado, no por lo que dice, sino por lo que supone escrito por alguien contemporáneo y desde categorías contemporáneas, y entrando en una hermenéutica estrafalaria, o no. O ‘La lotería de Babilonia’, donde el premio es la muerte para el poseedor del boleto ganador, y la gente sigue jugando… Podríamos seguir, porque Borges es inagotable. Pero para muestras, basta con algunos botones.

A principios de 1986, enfermo de cáncer, se trasladó a Ginebra (Suiza), ciudad a la que consideraba una de sus patrias, acaso para evitar que su agonía se convirtiera en un espectáculo nacional en Argentina. Jorge Luis Borges murió en Ginebra el 14 de junio de 1986, según se dice, rezando el Padrenuestro en anglo-sajón, inglés antiguo, inglés, francés y español. Y sin el Premio Nobel.

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También un 24 de agosto se cumplen estas otras efemérides

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