Bosschart: “El soberanismo catalán es «una entelequia enloquecida»”

Europa ha sido capaz de negociar el fin de los odios nacionalistas de dos guerras mundiales! recuerda Bosschart / Flickr

Decano de corresponsales: España necesita un pacto político como el de 1978

 

Corresponsal decano en España, Robbert Bosschart (Holanda, 1945) lleva medio siglo narrando la transformación de un país que, cuando votó su Constitución, ganó “el periodo de estabilidad política más largo de su Historia” y que hoy vuelve a necesitar un pacto político como aquel de 1978.

 

Julia R. Arévalo / Efe

Aunque critica que los líderes políticos actuales no estén a la altura de los que negociaron la Carta Magna y sean incapaces de pactar siquiera un programa de gobierno de coalición “como hace el resto de Europa desde hace décadas”, Bosschart alaba las libertades que hoy disfruta la sociedad española, “impensables” en la España de 1975.

Bosscharts critica que los líderes políticos actuales no están a la altura de los que negociaron la Carta Magna y son incapaces de pactar siquiera un programa de gobierno de coalición “como hace el resto de Europa desde hace décadas”

Bosschart comenzó a escribir noticias como “freelance” cuando todavía estudiaba Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona y terminó ejerciendo durante 25 años como corresponsal de la televisión pública holandesa NOS en Madrid, labor a la que sumó una década en la española CNN+.

Todavía hoy escribe artículos sobre España para el Instituto de análisis Montesquieu.

Ha publicado en holandés “Europa, última oportunidad”, sobre las negociaciones de España para su ingreso en la UE; “España, paraíso de la paradoja” -una cronología de la transición- y “Barcelona, amor meu”, unas memorias periodísticas de los 18 años que pasó en esa ciudad.

 

Llegó a Barcelona en 1963, ¿aprendió catalán antes que castellano?

Aprendí los dos a la vez. Sí, yo hablaba catalán normalmente; eso ayudaba a abrir puertas ya entonces. Pero a la vez aprendí en la Universidad de Barcelona un castellano bastante completito.

Vivió las negociaciones de la Constitución estando en Cataluña. ¿Se podía prever el independentismo actual?

Cataluña era absolutamente tolerante y tenía muy claro que, si íbamos a la democracia, teníamos que ir todos juntos

Para nada. Barcelona era la ciudad más cosmopolita que te podías imaginar, estaba a la altura de Berlín, París o Beirut; era una ciudad abierta. El sentimiento de identidad catalana estuvo presente siempre, no se ha perdido nunca. Lo que pasa es que aquella Cataluña era absolutamente tolerante y tenía muy claro que, si íbamos a la democracia, teníamos que ir todos juntos. Fue de las regiones que votó a favor con más entusiasmo: el 90,5% dijo sí.

¿Quizás creyeron que se sentaban bases para un futuro Estado federal?

En aquel entonces yo bajé a la calle con mis amigos y nuestro eslogan era “Libertad, Amnistía y Estatut de Autonomía”. No había en aquel momento la feroz propaganda que se ha desatado en Cataluña desde 2011-2012 a favor de una soberanía propia que además es una entelequia enloquecida. Jamás entendí que, de los siete millones de catalanes, haya dos millones que se han creído ese cuento.

Cuando se negociaba la Carta Magna, ¿hubo un auténtico debate social sobre su contenido?

Diría que sí. A principios de los setenta, ya funcionaba el “parlamento de papel”, buena parte del debate público se hacía a través de medios impresos como “Cuadernos para el Diálogo” y “Cambio 16”, y de alguna radio como la Ser. Había mucho debate intelectual sobre lo que querían los españoles y, en el momento en que se empieza a negociar la nueva Constitución, también empieza a haber mucho debate en la calle.

El deseo era enormemente mayoritario en España de pasar a una sociedad más abierta; España quería volver a ser Europa

El deseo era enormemente mayoritario en España de pasar a una sociedad más abierta; España quería volver a ser Europa.

Cuando votaron aquel 6 de diciembre, ¿eran los españoles conscientes del significado del texto?

No puede decirse que la gente que fue a votar conociera cada uno de los detalles y las consecuencias de lo que estaba votando pero tenían clarísimo que era esto o no había democracia. Eran mucho más conscientes de las presiones y amenazas que pesaban sobre esa negociación política para un acuerdo constitucional.

Había una guerra sucia terrible en España, había tres golpes militares en marcha. La gente lo sabía y sabía que, si querían democracia, había que votar a favor.

¿Cuál ha sido la mayor contribución de la Constitución al desarrollo de la democracia en España?

La Constitución es la expresión de un pacto político, es la formulación del hecho de que los líderes en todos los sectores de la sociedad española entienden que hay que negociar. Y la primera expresión son los Pactos de la Moncloa. Esto le produce a España el periodo de estabilidad política más larga de toda su historia y, donde hay estabilidad política, siempre mejora la suerte de mucha gente.

Cuarenta años después, ¿qué parte requiere enmienda?

Pese al altísimo grado de autogobierno concedido, la Constitución no resuelve el problema identitario

Había cosas que el pacto político de aquella época no podía tocar, no podía resolver, y lo más obvio, lo más visible, es la cuestión de las llamadas nacionalidades. Pese al altísimo grado de autogobierno concedido, la Constitución no resuelve el problema identitario; es imposible resolverlo en el año 77 y 78 con el ruido de sables en la habitación de al lado.

¿Sigue siendo imposible resolverlo hoy?

Claro que se puede resolver, ¡por Dios, si Europa ha sido capaz de negociar el fin de los odios nacionalistas de dos guerras mundiales! Solo hacen falta políticos que no se inventen “mandatos del pueblo” con menos de la mitad de los votos y que tengan enfrente a otros políticos que no tengan el problema de que les “manca finezza” (falta de cintura política). Se necesita un pacto político como en el 77-78, y no el Código Penal.

¿Tenemos la España que creíamos que nos daría la Constitución?

Las libertades que tenemos ahora eran impensables para los jóvenes de mi generación, para la España de 1975. Pero en 2018 claro que se pueden mejorar cosas. Es una locura que pretendas meter a un rapero cinco años tras las rejas.

¿No sigue el dictador demasiado presente?

El problema de “Franco sí-Franco no” en el Valle de los Caídos no va de dónde colocamos a una momia. Va de que el Estado español

El problema de “Franco sí-Franco no” en el Valle de los Caídos no va de dónde colocamos a una momia. Va de que el Estado español, en nombre de toda la sociedad española, tiene que abjurar de un personaje que estuvo matando gente, incluso con garrote vil, hasta el año 1974 y con pelotones de fusilamiento hasta un mes antes de morir.

Va de que el Estado español completo, la sociedad española entera, reconozca que eso era una deleznable dictadura.

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